Luego de, como una hora aproximadamente, decidí pararme del buen sofá, que había acogido abiertamente mis lágrimas nocturnas. Sentía mis ojos arder, sabía que ya se habían hinchado. En toda esa hora no había dejado de llorar. Me sentía tan mal y tan sola, quería acabar con todo esto de una vez. Quería estar feliz, quería tener mi corazón reparado. Y es que lo de mi chico del baño(Oliver) me ha golpeado como no tienen idea. Es la primera vez que me siento así por un chico. Bueno, he tenido mi corazón roto antes, pero no me dolía nada comparado con esto. ¿Será que he llegado a amarlo? No, no puede ser... porque uno no puede amar tan rápido a una persona, menos a alguien con quien ni siquiera estás en una relación, es como imposible. ¿Pero y qué pasa si en mi caso no es imposible? ¿y si en realidad he llegado a sentir tal sentimiento?
Caminé hacia las escaleras, las subí a duras penas, tan pocas ganas tenía que no hice ni el más mínimo ruido. Entré a la habitación que tanto extrañaría... De verdad la iba a extrañar. Justo en ese entonces, se me vino a la mente algo... debía irme ahora. No tenía sentido quedarme, solo iba a hacer que sufriera al tener a Oliver en su habitación sin poder estar con él, luego de la discusión que habíamos tenido. ¿Cómo le vería la cara al otro día luego de todo lo que le dije? ¿y él como vería la mía? Sería incómodo, tanto como para él como para mí. Así que, aún derramando algunas lágrimas, caminé hacia el closet de la habitación, en donde yo había dejado la playera que oliver me había prestado la primera y única noche en que había dormido a su lado. La llevé hacia mi cara, hacia mi nariz, y... dios, su olor, era tan embriagante. Olía a él, a su cama. Tenía su perfume, ese aroma que tanto me encantaba tener cerca de mí. Pero luego de un par de minutos oliéndola, la volví a dejar en su lugar, para luego salir de la habitación. Lo único que debía llevarme de ahí era mi celular, que lo tenía en el bolsillo, porque no había traído ninguna otra pertenencia aquí.
Me paré en la puerta de la habitación de él. Por un momento pensé en irme sin avisar, a escondidas. Pero no, tenía cierta esperanza, por lo que toqué la puerta, pero nadie respondió. Volví a tocarla. Nada. Otra vez la toqué.
- Oliver ... ya... ya me voy... -avisé lo suficientemente fuerte como para que pudiera escucharlo. Él no respondió, pero podía sentir que estaba despierto y que estaba oyéndome. Al parecer no quería hablarme- Oliver, me iré ahora... -avisé una vez más, pero no pude obtener una respuesta.
Resignada, caminé hacia las escaleras y la bajé. Me sentía ignorada, pisoteada como siempre. Hasta dejé mi orgullo de lado, le avisé que me iría, pero seré sincera, no fue precisamente solo para que lo supiera y no preocuparle, si no porque deseaba que él abriera y me abrazara, o que me dijera un simple "no te vayas, no todavía"... o que al menos, me dijera adiós. Tenía esperanzas de que algo sucediera, pero no, no sucedió nada. Y nada pasaría. No sé como había podido pensar tal cosa.
A esas horas de la noche no había ni un alma en la calle. Tenía algo de miedo y aparte, como estaba solo en una camiseta de tirantes, me estaba entrando algo de frío. Me iba lo más rápido posible, no quería encontrarme con un grupo de borrachos o perros bravos que se salen de su hogar y muerden a alguien. Los minutos pasaron y llegué a mi casa. A la mitad del camino me fui trotando, así que no había tardado lo que debería, aunque admito que llegué sin aire y toda jodida. La puerta estaba junta, lo noté a distancia. Al estar frente ella, agarré la manilla y lentamente la fui abriendo. Miré hacia el interior y estaba todo como debía estar. Nadie había entrado a robar, ni nada de las cosas paranoicas que suelo pensar. Cerré la puerta y subí las escaleras. Inmediatamente me fui al baño a darme una ducha. Me relajó demasiado e hizo que me sintiera mejor, al menos por un rato.
Terminé a los minutos, y al ya tener el cuerpo seco me fui a mi habitación. Saqué mi pijama que se encontraba bajo mi almohada y me lo puse. Busqué el secador de cabello. Debo haber tardado unos veinte minutos en secarlo hasta cierto grado en que el cabello no fuera capaz de dejar tanta humedad en la almohada, jamás me ha gustado secarlo completamente. Pero bueno, al ya estar lista, me tiré a la cama, intentando no recordar nada de lo que había sucedido esta noche. Cerré los ojos, hasta que sin darme cuenta, me dormí.
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En medio de mi soledad (oliver sykes y tu )
Любовные романыla realidad de ____es una chica tímida insegura de si misma,su padre no le pone mucha atención por lo cual se refugia en su soledad, ella pronto tendra que enfrentarse a grandes cambiós y adversidades muy duras sin embargo contara con el apoyo de Ol...