Contaba los minutos para volver a ver a Lucas, había pensado en ir a esperarlo al aeropuerto, luego recordé que estaba con ella y las ganas de hacer eso se esfumaron en un segundo.
Maldita sea, te odio por quererte tanto, tú tienes la culpa.
Me estaba volviendo loca literalmente, mi vida era un completo caos, sabía que yo, en algún momento explotaría y tiraría todo por la borda sin importar nada.
Lucas es el que destrozaba mi vida, sí, era un jodido desastre, mi desastre mas bonito, pero me hacía muchísimo daño, joder, él es consciente del daño que me hace pero no hace nada para detenerlo, le encanta verme sufrir, le encanta verme a sus pies.Faltaban dos horas para que él llegue y yo me estaba muriendo de los nervios, mi cuerpo me avisa siempre que me está por pasar algo malo, es como un sexto sentido o algo así.
No sabía que hacer, me estaba agobiando en mi habitación, era viernes por la noche, así que nadie me había llamado, ni me habían mandado un miserable WhatsApp. Había decidido dejar de salir, por unos cuantos meses, o tal vez hasta que cumpla mis 18 y pueda salir tranquila sin temer si me encuentran en alguna discoteca o algún que otro bar.Hace días que venía pensando en escribirle una carta a mi Lucas, sentía la necesidad de hacerlo, y si me animaba, entregársela. El propósito de esto era poder hacerle entender todo lo que sentía por él, si es que eso era posible. Cogí un boli y un papel, me senté en mi escritorio color negro de madera algarrobo, y comencé a escribir.
Te extraño tanto que me duele.
Te necesito tanto que me siento sola cuando no estás conmigo.
Te deseo tanto que es estresante no poder tenerte cada segundo de mi vida.
Te quiero tanto que me hiere, cariño.¿Sabes? He llegado a pensar que la vida nos pone a las personas correctas en el momento correcto. Eso sucedió contigo, con nosotros. Llegaste cuando más necesitaba de un abrazo cada vez que me sentía sola, triste. Llegaste cuando más necesitaba de una simple palabra de aliento para levantarme de mi caída, y seguir.
Llegaste y estuviste ahí, cuando necesitaba ese abrazo, llegaste y estuviste ahí, cuando necesitaba aquella palabra de aliento.
Llegaste a mi vida para salvarme. (De la misma manera que me hundiste con tu amor egoísta y frío.) No te culpo por lo que eres, cariño, en absoluto.
Me enseñaste demasiadas cosas en estos dos años y once meses de amistad, me enseñaste lo que es amar a alguien que no es de tu propia sangre, me enseñaste un nuevo punto de vista de la vida, me enseñaste a vivir, me enseñaste a reír, a sentir. Me enseñaste lo que es el dolor, y eso, jode.
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Amor enfermizo.
Storie d'amore- Lucas..- dije casi en susurro. - Dime, nena.- me dijo él. - ¿Por siempre y para siempre? - le pregunté, pensando en si lo que le había preguntado lo respondería de la manera que yo quería. - Por siempre y para siempre. - dijo sin más, y me besó.