Capítulo 9.

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Mis pulmones dejaron de funcionar correctamente cuando sentí que puso su mano en el pomo de la puerta y lo giró.

Dudó un momento en si abrir la puerta o no, pero soltó el pomo y la escuché irse por las escaleras. Mi corazón y mis pulmones aún no volvían a su estado normal, ¿qué habría pasado si entraba? Me asesinaría, y luego a Lucas, literal.

Comencé a trabajar la respiración para lograr calmarme, inhalar, exhalar, y así, unas tres veces más.

Lucas se removió entre las sábanas y al verme sonrió.

-¿Has visto a un fantasma? -preguntó con la voz ronca- Tu rostro está que asusta de lo feo.

Le pegué en el brazo animadamente y fingió dolor.

- Mi madre - dije suspirando - cogió el pomo de la puerta, y luego decidió irse. No logró abrir la puerta.

Lucas abrió los ojos de par en par.

- ¿Por qué no me has despertado, Pía? Mira como estamos, ¡desnudos! - dijo él chillando por lo bajo.

- El miedo me ha superado.- dije. Él depositó un pequeño beso en mi pecho que hizo que se me erizara la piel. Subió hasta mis labios y comenzó a besarme con dulzura, con temor, con pasión, muchos sentimientos mezclados, y tan sólo en un simple beso.

Bajó su mano hasta mi entrepierna y comenzó a masajear mi clítoris haciendo que se me escapara un silencioso gemido, introdujo dos dedos en mi vagina y con un leve movimiento moví mis caderas.

- Joder...- susurró en mi cuello- sigue moviéndote.

Seguí los movimientos de cadera, en un rápido movimiento separó mis piernas y se adentró en mi, con una mano en mi boca para amortiguar los gemidos y otra en mi cadera, moviéndose con rapidez. - Oh nena.- dijo entre suspiros.

- Me encanta cuando gimes, hazlo Lucas, gime.- dije entrecortada-mente.

Se movió con fuerza dentro de mi y largo un largo suspiro en mi oído, mordi mi labio inferior, sí que me ponía que haga eso, maldita sea.

Luego de unos minutos de sus fuertes embestidas acabó en mi estómago, sentí como el líquido  caliente se derramaba de mi estómago hasta mis sábanas.

- Te amo- dije entre jadeos.

- Yo más.- respondió. Suspiré y rodee su torso con mis brazos. Él se levantó de golpe y comenzó a vestirse con rapidez. - Me iré antes de que a tu madre se le ocurra subir y esta vez si abrir la puerta.

Asentí en silencio y caminé hasta mi armario para coger un remeron y usarlo como pijama.
Éste me llegaba hasta la mitad de mis muslos, pero cubría lo suficiente, me coloqué las bragas que estaban en el suelo y volví a la cama.

- ¿Quieres ir a comer a algún bar mañana? - preguntó mientras se abrochaba la camisa.

- Claro, ¿voy a tu casa?

- Si nena, a la misma hora de siempre.- asentí.- Oh, ¿qué hora es?

- Las 3:40am. - dije mirando mi reloj y luego a él.

- Esta noche saldré, ¿vale? Al volver a casa te mando un WhatsApp.

- ¿A donde irás? Es muy tarde para salir, Lucas.-dije de mala gana pero tratando de disimular mi malhumor repentino.

- A la discoteca que está cerca de la ruta principal "El bosque" - dijo mientras hacía movimientos con sus dedos al pronunciar el nombre de la discoteca.

- Está bien.- dije, él se acercó a mi y depositó un beso en mi frente.

- Oye, no haré nada, ¿vale? Soy tuyo y de nadie más.- dijo, me había endulzado el alma, cuanto necesitaba esas palabras.

Amor enfermizo.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora