Capítulo 12.

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Leía el mensaje que Lucas me había enviado para mi cumpleaños una y otra vez mientras que, por primera vez en dos semanas, lloraba.

Quería decirte feliz cumpleaños, feliz 17 reina. A pesar de todo fuiste una estúpida al estar conmigo porque vos sabías que no te merecía pero igual te animaste porque sos valiente, quiero que sepas que sos mi mejor amiga y siempre lo serás a pesar de todo siempre voy a estar a tu lado y nunca me separaré de vos. Te amo infinidades, buen viaje y disfrútalo, te lo mereces. Quería ser el último en saludarte así lo leas a esto y no me olvidé, te amo.

Lo extrañaba tanto, maldita sea, es una necesidad única, insoportable.

Obligaba a mi cabeza a no pensar en él, hacía todo lo posible para que su recuerdo no invada mi mente. Y funcionaba, pero por momentos no.

Faltaban apenas dos horas para tomar mi vuelo de vuelta a casa, y tenía miedo... en esas dos semanas Lucas sólo me había hablado una sola vez para preguntarme si seguía teniendo una foto de él, pero le mentí, y le dije que no.

Narra Lucas.

Supe que en siete horas, Pía estaría aquí, estaba muy nervioso, sabía que la había cagado, cuando estoy enojado digo cosas completamente dolorosas.

La saludé para su cumpleaños cuando el reloj marcaba que ya había acabado su día festivo, me había enterado que viajaba, se iba, mi pequeña se iba, y algo muy en el fondo de mí, me decía que era por mi culpa.

Su respuesta fue cortante, eso ya era sabido, un simple: gracias por acordarte de mí, te amo igual, besos. Bastó para saber que mi mensaje le llegó, lo leyó, quien sabe si una y otra vez, pero lo leyó, sabe que la amo.

La extrañaba mas que nunca, recordaba nuestras promesas, pero la que más recorría mi mente era aquella promesa que hicimos cuando estábamos en mi habitación.

- Quiero tatuarme, pero un tatuaje que nos represente a los dos, ¿te animas a tatuarte? - le pregunté.

- Claro, - dijo ella con una sonrisa en el rostro- podría tatuarme en la pelvis, así sólo lo puedes ver tú.

- Eso haremos ambos, la fecha que nos conocimos, y un infinito, ¿te parece?

- Me parece perfecto.

Tenía planeado todo, ya sabía lo que haría, y esta vez no fallaría.

Ella ya había llegado hace un día, lo suficiente como para que ella descansara. Estaba camino a mi casa mientras le escribía un WhatsApp.

Yo: necesito que vengas a casa urgente, por favor.

Sabía que eso funcionaría, siempre funcionaba, lo había hecho varias veces y no era nada importante, simplemente le decía, nada, tenía ganas de verte. Y ella sonreía, siempre sonreía mientras sus ojos reflejaban felicidad, amor, ternura, sabía perfectamente lo que ella sentía cuando yo le decía cosas así.

Pía: iré cuando salga de clases de inglés, mi clase termina a las 2pm.

Su respuesta había sido lo que esperaba, cortante, pero, ¿qué más quería? Agradecía que me haya contestado, al menos sabía que la iba a ver, y que todo iba a salir como lo planeé.

Mi brazo derecho me dolía horrores, todo hay que decirlo, me dolía bastante. Podría decir que hasta el roce del viento contra mi piel, dolía.

30 minutos de espera, suena el timbre, yo estaba en la habitación principal de mi casa, estaba a cinco pasos de la puerta, estaba demasiado impaciente, hasta era capaz de esperarla sentado afuera en uno de los escalones. Esperé un minuto, y abrí la puerta. Ella estaba tan linda con su uniforme, el que usaba al ir a clases de inglés, con un suéter rojo cuello "v" y su pollera gris, la hacia mas nalgona. Se notaba a simple vista que estaba nerviosa, algo impaciente, podría decir, sabía que los nervios la estaban matando. Esperé a que se largara a llorar, pero lo único que hizo fue entrar, esperar a que cierre la puerta y decir:

Amor enfermizo.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora