Necesito de ti. | Cameron Dallas. |

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— Buenos días guapa — escucho la voz de mi precioso novio en mi oído. Muerde el lóbulo de mi oreja y aprovecha para extenderse hasta mis piernas donde decidió comenzar a quitar las sábanas de las mismas.

— Basta amor, quiero dormir — Me quejé. Él comenzó a masajear mis piernas y el tacto de sus palmas frías me hizo estremecer.

— Despierta ya, hermosa — Habló y posteriormente sentí que se había acostado a mi lado nuevamente.

— Dejame dormir, por favor — contesté a lo que él rió por lo bajo.

— Bueno, supongo que tendré que despertar a mi preciosa novia de otra forma — su voz era atractiva y seductora. Sabía a donde quería llegar.

Él se bajo de nuevo hacia mis piernas y las separó. Se posicionó entre ellas y comenzó a jugar con el elástico de mis bragas.

Abrí mis ojos al sentir sus manos subir por el interior de mis muslos, con un destino fijado en su mente.

— ¡Cameron! — Exclamé al sentarme. Él me miraba con diversión. Una sonrisa burlona se dibujó en sus labios y yo rodé los ojos.

Él sabía como obtener lo que deseaba. Cómo, cuándo y dónde. Lo odiaba.

— Hey bae —  Habló divertido, quité sus manos de mis piernas y cerré las mismas.

— Hey Cam, buenos días. Dejame dormir, gracias — hablé con rapidez y volví a cerrar mis ojos.

Este respondió acercando sus manos a mi entrepierna de nuevo. — No — contestó bajando ligeramente mis bragas.

Abrí los ojos y lo miré. — No te detendras hasta que te dé, ¿No? — murmuré con entretenimiento y este asintió haciendo un leve puchero.

Manipulador.

— Tal vez te deje dormir, sólo si me das mi buen sexo mañanero, bae — Dice él, atrevido. — Necesito de ti — murmuró subiendo a mi cintura.

— ¿No cambiarás, verdad? — pregunto a lo que él niega y besa mis labios apasionadamente.

— No es tan sencillo cuando eres mi adicción — delineó mis labios con su pulgar y luego se acercó para besarme con rudeza.

Mordí su labio y luego sonreí. — Me encanta serlo — bajé mis manos hasta su espalda y comencé a repartir caricias a lo largo de esta.

— Joder, eres tan perfecta — murmura en mi cuello. Me estremezco ante su aliento y sonrío, aunque él no pueda verme.

— Casate conmigo, preciosa — aquella frase sale de sus labios repentinamente y hace que detenga mis caricias.

— Cam, ¿estás hablando en serio? — pregunto aún un poco impresionada. Él abandona mi cuello y pasa a mirarme con una sonrisa.

Estaba siendo sincero. Sus ojos destellaban como diamantes.

— Muy en serio, Kens — Él se baja de la cama y busca en un cajón y de allí saca una cajita dorada.

— Se supone que debía esperarme a una ceremonia más formal, como una cena romántica o cualquier otra cosa. Pero es que no puedo seguir siendo paciente.

Esto estaba ocurriendo en serio.

— Oh, por dios. —  Cubrí mi boca.

Él se arrodilló frente a la cama y abrió la cajita dorada que tenía en sus manos.

— ¿Quiéres ser mi esposa, Kendall Smith? — cuestiona mientras sonríe y sostiene aquella carita aterciopelada de color dorado.

Me levanto de la cama, no sin antes subir mis bragas y camino hacia él.

— No lo tienes que preguntar dos veces, cielo — murmuro al detenerme frente a él. — Claro que sí, mil veces sí, cariño — hablo con rapidez mientras él se levanta y me coloca el anillo de compromiso en el dedo anular.

— Pronto serás la señora Dallas, amor — habla él mientras que me acerca lo suficiente para abrazarme y posterior a eso, besar mi frente.

— Te amo tanto, cielo — murmuro feliz. — Me harás la mujer más feliz del mundo.

Él me amaba y yo a él.
Yo era suya y viceversa.

»Señor y Señora Dallas.

Que bien se escuchaba aquello.

↔ ↔ ↔

¡Hola de nuevo! ¿cómo están? Espero que bien.

Amé mucho este O.S jeje. Espero que ustedes también🐢💕

Un beso enorme.

— Con amor, Rosie✨.

[O.S corregido].



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