Capítulo 8

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-Abuelo: Cariño no te rindas, eres muy fuerte.

-_____: Lo sé abuelo pero, hay veces en las que me derrumbo. Porque he estado mucho tiempo sola, sin el cariño de unos padres. Cuando Carlos se fue de casa, ya nadie me escuchaba, nadie me preguntaba cómo estaba, nadie se preocupaba por mí. Ellos sólo viajaban y no les importaban cómo estuviésemos.

-Abuelo: Pero nos tienes aquí, aunque sea tarde. Pero te queremos muchísimo. Corre a dormir que se nota que estas cansada.

Asentí con la cabeza, me quité las lágrimas y me despedí de mis abuelos. Cuando me tumbé en la cama, Ana vino diciéndome que había tenido una pesadilla y que la dejase dormir conmigo. Acepté mi hermano siempre me dejaba dormir conmigo hasta que me hice mayor.

A la mañana siguiente, no debía ir al instituto pues era sábado. Sólo iba a ir a trabajar por la mañana y la tarde la tenía libre. Dejé a Ana en la cama y desayune. Salí corriendo de casa hasta que me tropecé con Dani.

-_____: Lo siento mucho Dani, luego hablamos o llegaré tarde.

-Dani: No te preocupes, luego te llamo. Suerte.

Le di las gracias y al llegar al restaurante me puse manos a la obra. Cuando acabé me despedí de todos y me fui a casa. De camino iba disfrutando un poco de la ciudad en la que estaba, los pájaros cantaban, hacía un sol radiante y los niños jugaban en las calles. En menos de lo que pensaba ya estaba delante de la casa de mis abuelos, toqué a la puerta y me abrió mi abuela sonriente. Poco después vino Ana a abrazarme y Marcos andando tambaleándose. Les abracé y fui a ducharme rápidamente para despues ir a comer. Cuando acabé dejé mi pelo mojado al aire y me senté a comer.

Mi Ángel, Mi Salvador (GEMELIERS)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora