Se torturaban mentalmente. Tanto uno como el otro.
Uno pensaba en lo idiota que había sido pensando que un demonio que poseía su cuerpo a cambio de no matar a su hermana podría enamorarse de él, un simple humano a su vista.
El otro, sin embargo, se maldecía por haber empezado a sentir una especial afinidad hacia un humano. Hacia una de esas asquerosas cosas débiles que tanto despreciaba, y aunque en parte seguía haciéndolo, con él no podía. Le resultaba casi imposible odiarle y al fin sabía de lo que se trataba. Digamos que las conversaciones de Mabel por fin habían dado sus frutos.
Era un sentimiento nuevo y trataba de evadirlo, sí, pero no sabía cuanto tiempo más podría soportar aquello. Se suponía que era un demonio temible, un demonio poderoso que destruiría la raza humana, aunque ya no tenía claro que era. No era un demonio -por lo menos no uno completo-. ¿Sería posible acostumbrarse a aquel sitio? Sus ya típicos mareos y dolores le dieron la respuesta. No, por supuesto que no.
Levantó un poco sus manos y las miró. En ellas no había nada interesante, solo sus palmas desnudas y él las miraba como si con observarlas se solucionara todo por arte de magia. Pero ya no sabía nada.
Él mismo ya no era nada.
(...)
Volvía cabizbajo de su larga caminata. Todo estaba silencioso, normal al ser ya bien entrada la madrugada. No se había dignado a aparecer en todo lo que quedaba de día y los dos gemelos soportaron las quejas de su tío todo el día sobre el escaqueo de "Josh", aunque la que había aguantado la mayoría de los murmullos fue Mabel. Dipper a penas había salido de la habitación.
Entró en silencio y subió las escaleras. Desde allí, el rubio podía oír la televisión, la cual seguía encendida a causa de que Stan probablemente se había quedado dormido en el sofá. Aquel leve murmullo le daba al ambiente una pinta más melancólica y triste de lo que ya era de por si. Abrió la puerta en silencio y se quedó mirando la estancia. Todo seguía igual de ordenado como Dipper lo dejaba siempre y en la cama de la derecha estaba el castaño, enrollado entre las sabanas, mirándole con sus ojos oscuros.
Evitó su mirada y sin decir palabra se sacó su camiseta lisa de color gris y se colocó su ya típica azul de tirantes. Ninguno de los dos ocupantes en la habitación tenía la intención de empezar una conversación con el otro y en su larga mirada hacia Bill, Dipper se pudo dar cuenta de que sus ojos daban una pizca de miedo en la oscuridad debido a que estos tenían un cierto brillo que los hacía resaltar y que se clavaran en él no ayudaba.
Sentía que debía decirle algo, ¿pero que decirle a alguien que te había rechazado? ¿A alguien a quien quieres y no comparte tus sentimientos? El castaño no lo sabía, pero Bill lo sabía perfectamente. No podía soportar aquello mucho más.
Caminó hasta el borde de la cama mientras Dipper, al ver que se acercaba a él, se incorporó y solo miró a Cipher acercarse a él, acabando todo en un cálido beso. No era demandante, tampoco apasionado. Era un simple beso, tan inocente como un simple roce de labios, pero eso a ellos les bastaba.
No hacían falta palabras, sus ojos podían expresarlo todo y a pesar de que la escena era bastante empalagosa, eso algo que ellos dos omitían.
Porque ambos habían perdido algo.
Porque ambos ahora lo tenían todo.
Porque ambos eran nada y todo a la vez.
ESTÁS LEYENDO
Fall •BillDip•
FanfictionY todo pasó aquel otoño. Cuando las hojas cayeron y el suelo se tiñó de colores rojizos. Cuando las hojas cayeron y los dos volvieron. Cuando las hojas cayeron y se reencontraron. Primera parte de la saga: Cipher mistakes.
