Capítulo 18.

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El Sol matinal le daba en la cara, pero no pretendía levantarse hasta más de medio día. Se había pasado toda la noche intentando descifrar aquel plano y no había conseguido nada, solo unas ojeras más grandes que antes y ahora la pared de su izquierda volvía a estar llena de apuntes, fotografías de jeroglíficos y él rodeado de libros. Desde allí, podía oír las risitas de Bill, quien estaba en el marco de la puerta mofándose del aspecto que éste tenía. Mientras Dipper intentaba descifrar aquello, él se había dedicado a reordenar la sala de al lado, la del portal.

Abrió pesadamente un ojo y le lanzó una mirada advirtiéndole de que le dejar dormir y Bill sólo sonrió más ampliamente. Caminó hasta su cama y le plantó un beso en los labios, haciendo que Dipper abriera los ojos como platos y le empujó, gruñendo.

-Tú ganas, ya me levanto -dijo molesto, saliendo de aquel tumulto de sabanas, libros y notas.

-Te quiero -le susurró de camino, con una sonrisa, provocando un gran sonrojo en el otro.

-Como sea -gruñó desapareciendo rápido por el pasillo bajo la atenta mirada del rubio.

Bajó las escaleras, encontrándose la cabaña prácticamente deshabitada. Miró aquí y allá, asegurándose de que no había nadie y bajó al sótano para sentarse en la silla y pensar en el significado de aquellos extraños caracteres. Sabía que aquel portal era algo grande, y no físicamente, si no cómo algo peligroso y que era obvio intentar encrtiptarlo para proteger el secreto, ¿pero era necesario tanto barullo? Le sonaban de algo, pero no caía donde podía haber visto algo similar, hasta que cayó en la cuenta de la mana manía de su tío de escribir cosas importantes en tinta invisible.

Rebuscó por todo el lugar, esperando encontrar alguna lámpara de luz ultravioleta para no tener que volver a su cuarto y coger la suya. Por suerte encontró una justo en el cajón donde había hallado el manuscrito, la encendió y, como había esperado, había alguna que otra cosa escrita.

-Destrucción del mundo, bla bla bla, Cipher es un traidor, bla bla bla -leía-. Abecedario en el libro de criptología, segundo volumen.

Casi pegó un grito y, corriendo, subió al ascensor impaciente por llegar. Volvió a abrir la máquina expendedora de sopetón y subió las escaleras tan rápido como sus pies le permitían. Por el camino, cabía añadir, se había topado con Bill, que estaba yendo justo hacia el sótano cuando Dipper cruzó corriendo, gritándole que "ya lo había encontrado".

Cuando al fin le dio alcance, rebuscaba entre todos los libros que había por su cama y parte del suelo de la habitación con una imborrable sonrisa de su rostro y no paró hasta que dio con uno de los libros que tenía pinta de ser de los más antiguos de la colección a causa de las páginas gastadas y la tapa de cuero marrón rota, aunque aquel libro era de los nuevos que había.

-Mira, mira -casi gritaba el castaño. El demonio sólo izo caso y se acercó. Ya a su lado, Dipper encendió una luz ultravioleta y reveló letras y contenidos invisibles al ojo humano-. ¡Casi había había olvidado lo mucho que le gustaba a Ford escribir con esa tinta! -exclamó.

-Entonces...

-¡Sí! ¡Sé cómo descifrar el plano!

Fall •BillDip•  Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora