·٠•● Capítulo dedicado a Ticci_LoL808Ƹ̵●•٠
Lanzó un suspiro pesado y volvió la cabeza hacia su acompañante. Dormía apegado a él, con su cabello castaño todo revuelto.
Los medicamentos habían hecho efecto y se encontraba notablemente mejor. La fiebre había parado junto con las arcadas, pero aquel sentimiento de confort y nervios seguía allí. Se levantó sin la mínima delicadeza y salió de la habitación, mareado. Bajó las escaleras y se sirvió el resto del café que había en la jarra. Sorbió un poco y una mueca de desagrado se dibujó en su rostro; el sabor de los alimentos le seguían pareciendo amargos. Unos pasos rápidos se oyeron recorrer toda la escalera y después de unos segundos apareció Mabel con una brillante sonrisa en su rostro.
—¡Lo vi todo! —gritó. Bill se echó una mano a la cabeza y Mabel se tapó la boca con las manos— Lo vi —susurró, aún llena de felicidad.
—Aha, lo que tu digas niña —dejó la taza en el fregadero y volvió a subir las escaleras, seguido por la chica, quien solo trotaba detrás de él—. Voy a ducharme, déjame en paz, mocosa.
Cerró la puerta en la cara de la castaña y de fondo se oyó el ruido del agua chocando contra la bañera, indicando que lo dicho por el demonio era cierto. A un lado, una puerta se oyó una puerta abrirse; era Dipper, quien se restregaba los ojos con las manos.
—Estuvisteis dormidos toda la mañana —le comentó al chico, quien miró confundido a su hermana—. Son las dos de la tarde, genio —se burló.
—Ugh, como digas —cortó Dipper, bajando por las escaleras.
Aquella sensación era horrible y el nerviosismo carcomía a Dipper. Es decir, había dormido con la persona -o demonio. Dipper ya no estaba seguro de lo que Bill era- de la cual estaba casi seguro de que se había enamorado. Pero no sabía los sentimientos de Bill. ¿Y si éste se había molestado, enfadado o repugnado de él? ¿Y si decidía romper el trato y matar a su hermana como "castigo"? En esos instantes, el chico se arrepentía mucho, muchísimo. Aquel ser era totalmente impredecible.
Aún culpándose, bajó a la cocina y se sirvió lo que sobraba de la comida. Lentamente se acabó el plato y lo dejó junto con la taza que había utilizado antes el rubio. De fondo, podía oír a su tío estafando a algún que otro grupo de turistas, pero los sonidos del sótano se habían acabado desde hacía ya tiempo. La imagen de su otro tío, Ford, le pasó por la mente y todos los problemas con aquel molesto chico desparecieron, sustituyéndolos por su fallecido tío. La causa de su muerte era desconocida y Bill no quería colaborar y desde hacía un tiempo, decidió que tendría que averiguar respuestas por su cuenta. Un brazo rodeando su cuello le sacó de sus melancólicos pensamientos.
—¿Y esa mirada, Pino? —reconoció la burlona voz del demonio sin la necesidad de girarse.
—No te incumbe Cipher —le soltó frío. En cierto modo, le dolía hablarle así.
—¿Sigues dándole vueltas a lo de Fordsie? —gruñó.
—Obviamente, estúpido —se deshizo del agarre de Bill y se fue en dirección contraria, hacia ninguna parte en concreto. Su vista se fijó en la puerta trasera y salió atropelladamente por ella. Bill le seguía de cerca por detrás.
—¡Pero así es la vida, niño! Los humanos sois seres débiles y de una corta vida, algún día tenía que acabarse su existencia —rió.
—Pues tú ahora mismo pareces uno de nosotros. Te enfermas, tu cuerpo necesita energía... Eres débil —le devolvió el golpe Dipper, con sus palabras impregnadas con odio falso.
Sintió un golpe duro contra su espalda. Bill lo había acorralado contra la pared exterior de la cabaña, posiblemente su hubiese puesto nervioso por la falta de distancia si el demonio no se viese enfadado, muy, muy enfadado.
—¡Ni te atrevas a volver a hablarme así, escoria! —le gritó.
Al contrario que Dipper, las palabras de Bill eran de odio puro. Solo cuando las llamas azules empezaron a salir de las manos del rubio, se dio cuenta de que éste tenía una mano en su cuello. Este fuego no era como el de los tratos. El que ofrecía para sellar un trato era como una ráfaga fría. El de ahora, ardía como haría una llama de verdad. El castaño soltó un grito de dolor y Bill retiró su mano enseguida, aún ardiendo. Se quedo viendo como el chico caía al suelo y se agarraba el cuello. Lágrimas bajaban por su mejillas, pero al demonio no le importaba. Volvió a entrar a la casa, haciendo caso omiso a los llantos del chico. Pero lo que de verdad le hacía débil era la presencia de aquel chico a su lado.
Y él no quería ser débil.
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Fall •BillDip•
Fiksi PenggemarY todo pasó aquel otoño. Cuando las hojas cayeron y el suelo se tiñó de colores rojizos. Cuando las hojas cayeron y los dos volvieron. Cuando las hojas cayeron y se reencontraron. Primera parte de la saga: Cipher mistakes.
