Antes de que se dieran cuenta, sobre sus cabezas se empezaron a oír dos tipos de voces: las de turistas y la de Stan timando.
Habían bajado para seguir con el gran proyecto sin perder segundo alguno. No podían perder tiempo y eso era algo que los dos sabían bien. Bill se preguntaba cuanto más podría sufrir aquella tortura, chequeando las partes de portal que todavía tenían pinta de poder ser reutilizadas y en la sala de enfrente, Dipper escribía como un desquiciado las traducciones de todas aquellas letras mirando de vez en cuando el libro que tenía enfrente para consultar algún que otro significado.
El menor levantó la vista, preocupado. ¿Cómo saldrían de allí sin ser vistos? El vestíbulo solía estar atestado de gente y si Bill no estaba en la caja, se supone que estarían Mabel o alguien más. Sólo esperaba que no los buscaran, y menos allí abajo. Ni quería pensar en el apuro en el que se metería, no solo por estar allí, si no porque "Josh" también estaba allí, cuando se suponía que aquel sitio era algo privado y él era un "extranjero".
—¿Pensando en nuestra mala situación? —rió Bill a su lado, haciendo que el castaño se asustara. No lo había oído acercarse.
—Sí —suspiró recargándose contra el respaldo de la silla, cruzado de brazos—. Tendríamos que haber esperado a bajar en la noche.
—Sí, bueno, como sea. Aunque no podría estar tan mal esto —le susurró al oído, sentándose encima de él.
—Quítate —le advirtió Dipper, sonrojado.
—Vamos Pino, no seas aguafiestas —dijo cerca de los labios del otro quien, sin poder aguantar más le besó.
No tenía planeado que aquel beso durase mucho, pero las manos de su pareja le aprisionaron, haciendo que este durase más, mucho más. Al separase, una sonrisa triunfante estaba dibujada en el mayor, mientas que el otro procesaba lo que había echo y sus posibles consecuencias. Obviamente ahora querría más. Justo entonces, cayó en que las voces no se escuchaban. Justo a tiempo.
—¡Ya podemos salir! —dijo riéndose forzadamente y levantándose de la silla, tirando al demonio para acto seguido dirigirse al ascensor y subir, sin esperarle.
Ya arriba, abrió lentamente un pequeño hueco por donde mirar y al ver que, efectivamente, no había nadie, salió y cerró en un pestañeo. Unos segundos después, Bill salió quien solo le lanzaba una mirada recriminatoria y Dipper rió por el infantil comportamiento de su acompañante. Por las escaleras, retomaron su charla de "niños inteligentes".
—Más de la mitad de las piezas que hay ahí abajo se pueden volver a utilizar, ¿pero donde conseguimos las otras? —le contó el rubio, sabiendo la respuesta, obviamente, pero le gustaba hacer pensar al chico.
—Fácil, de la nave del valle —le contestó. Se acordaba perfectamente del día en el que su tío lo llevó a aquella nave, cuando tenía doce años, casi trece. Y por suerte también se acordaba de éste le comentó que él y Fiddleford habían sacado materiales de allí. Durante años—. ¿Cuanto nos tomará reconstruirlo? Es decir, Ford tardó años, ¿no?
—Sí, tardó bastante. Pero esta vez podremos acabarlo antes, mucho antes. Los planos están acabados, la mayoría de los materiales en condiciones aceptables y yo me sé las formulas de memoria.
—Entonces, ¿cuando estaría acabado, más o menos?
—Posiblemente a finales de año —se encogió de hombros—. Si todo va bien y nadie se interpone, claro —dijo refiriéndose obviamente a Stan y Mabel.
—Eso es bastante pronto, más de lo que creía —se sorprendió Dipper.
Bill dirigió su vista hacia la venda que aún llevaba en el cuello. Había olvidado aquello.
—¿Te duele? —le preguntó, señalando su cuello.
—No, ahora es solo un picazón, más que otra cosa —contestó Dipper, rascándose el cuello como si de repente se hubiese acordado de que seguía allí—. Entonces... ¿Vamos a la nave?
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Fall •BillDip•
Fiksi PenggemarY todo pasó aquel otoño. Cuando las hojas cayeron y el suelo se tiñó de colores rojizos. Cuando las hojas cayeron y los dos volvieron. Cuando las hojas cayeron y se reencontraron. Primera parte de la saga: Cipher mistakes.
