Capítulo 2.

8.7K 1.2K 217
                                        

Estar trabajando en aquel tugurio de mala muerte era un completo agobio. Apenas hacia algo ya que era temporada baja y al día con suerte entraban dos clientes. Su paga -si es que se le podía llamar así- le daba lo justo y necesario para subsistir.

Las tardes eran aún peor. A pesar de que las tenía libres, no sabía que era peor, si estar tirado en una cama mirando el techo sin hacer nada productivo o estar detrás del mostrador. Aunque las tardes de aburrimiento le duraron poco al empezar a intentar controlar sus poderes en aquel diminuto cuerpo humano. Se encerraba e intentaba controlarse, pero todo resultó fallido por lo cual se resigno a ello. Total, por el momento solo había tenido pequeños accidentes como empezar a flotar sin que él mismo se diese cuenta o crear un extraño bicho peludo con boca que ahora vivía bajo su cama. Nada importante.

(...)

Dos años habían pasado desde que estaba en la cabaña y con ellos sus veranos y ni rastro de Dipper y Mabel. Tampoco esperaba que aquel año aparecieran y su infinita paciencia se estaba agotando.

El tintineo de la campanilla que había en la puerta resonó dando a entender que alguien había entrado. El chico que estaba recostado en la caja ni se molestó en girarse. Sabía quien o mejor dicho quienes habían entrado por la puerta. Una sonrisa lobuna se formó en su cara.

—Bienvenidos a La Cabaña del Misterio. El tour por el momento está inactivo, pero son libres de comprar algo en la tienda de regalos —dijo mientras se enderezaba y observaba a los dos gemelos. Su plan al fin podía empezar.

—¡Wow!, ¿eres nuevo? —preguntó energéticamente Mabel.

—No mucho —rió falsamente el rubio—, llevo trabajando aquí más de dos años.

—¿Como te llamas chico nuevo? —volvió a gritar la castaña. Su voz era tan chillona e irritante como la recordaba el demonio.

—Josh —dijo agitando la mano de Mabel mientras para luego tendérsela a Dipper, quien aún no había articulado palabra. Cuando el chico se la estrechó todo su entorno se volvió gris excepto él y el nuevo. El demonio había parado el tiempo y esa era una de las únicas cosas que "Josh" había aprendido a manejar—, aunque también me conocéis como Bill Cipher.

Dipper soltó la mano del demonio rápidamente y su entorno volvió a la normalidad inmediatamente. Su hermana solo lo miraba con una sonrisa. Mabel se despidió y junto a su hermano desaparecieron por la parte de atrás, dejando a Bill solo en la tienda regalos mirándolos con la misma sonrisa que antes.

Fall •BillDip•  Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora