Capítulo 8: Norwegian Wood

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Prudence

Evan debía venir a mi casa para hacer un trabajo en equipo, la idea de que conociera a mi madre y a mi hermana no me entusiasmaba ni un poco.

El timbre de mi casa sonó a las 3 de la tarde tal como habíamos acordado, desafortunadamente mi hermana se adelantó a abrir la puerta

— Buenas tardes.—Al oír el saludo de Evan no pude evitar que mi corazón se acelerara, jamás me había pasado eso con ningún chico y no sabía cómo sentirme al respecto. Camine hacia la puerta

—Hola, tú debes ser el novio de Prudence.— Dijo mi hermana y no pude evitar sonrojarme

—Evan, pasa.—Traté de evitar que mi nerviosismo se notara.

Mi madre se asomó y Evan saludo

— Buenas tardes tú debes ser Evan, Prudence nos ha hablado de ti. Me llamo Elizabeth Mitchell.

Había pasado un año desde su divorcio y aun no me acostumbraba a oír a mi madre usar su nombre de soltera.

—Evan Shepard.

—¿Eres hijo de los doctores Shepard? Yo soy enfermera, conocí a tus padres en el hospital.—Dijo mi madre tratando de entablar una conversación con Evan.

— Evan y yo tenemos trabajo que hacer.— Dije para evitar más vergüenza.

Mi madre nos sonrió y se fue a la cocina pero mi hermana siguió sentada en un sofá en la sala.

—Ven, Evan, vamos a trabajar a mi recamara.—Dije mientras lo dirigía por las escaleras.

—¡No olvides dejar la puerta abierta!-Gritó mi madre desde la cocina. Evan se queda con los ojos abiertos y nos sonrojamos.

—¡mamá!—Me queje .De verdad mi madre es especialista en dejarme en ridículo. —Parece que disfruta avergonzarme.

— No tienes nada de qué avergonzarte, mi familia es peor.— Dijo Evan

Entramos en mi habitación y trabajamos en el cuento y después decidimos tomar un descanso

— Eres muy buena escribiendo. ¿ Desde cuándo lo haces?

— Desde que era niña me gustaba imaginar historias, pero doce mis padres discutían demasiado y comencé a escribir para imaginar que mi vida era mejor.— Tomé un cuaderno que estaba sobre mi mesita de noche y se lo di a Evan para que lo leyera. Nos sentamos en el piso mientras el leía.

— Es fantástico, realmente creo que serás una gran escritora.

— Gracias.

Me miró fijamente a los ojos y añadió

— Tienes unos ojos hermosos.

—Gracias.— Fue alfo que no esperaba, no supe bien que responder.

Después hubo un silencio incomodo, ambos evitamos volver a mirarnos a los ojos.

—Debería irme.

*****

Evan

Llegue a casa de Prudence alrededor de las tres de la tarde. Su hermana abrió la puerta

— Buenas tardes.- dije tratando de no parecer nervioso

— Hola, tú debes ser el novio de Prudence.-

El comentario de su hermana me tomo por sorpresa ¿acaso Prudence había dicho que éramos novios? ¿Eso significaba que le gusto?

—Evan, pasa.- en ese momento Prudence llego a la puerta. Al mismo tiempo su madre me saludo.

Dear PrudenceDonde viven las historias. Descúbrelo ahora