5- Niño bueno

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Seguía recostado en Roger y sentía que podría quedarme ahí por el resto de mi vida, el me abrazó y me besó el cuello cuando un ladrido a nuestro lado nos sobresaltó. Era el perrito de ésta mañana, sonreí al verlo ya que no dejaba de dar vueltas sobre si mismo, pero Roger se puso tenso.
-Si la bola de pelo esta aquí ella debe estar cerca! Gruñó el mientras nos poníamos de pie. Yo me subí rápidamente los pantalones al escuchar la voz de una chica llamando al perro y nos dirigimos hacia la casa.
-Roger! ROGER! -gritó la chica corriendo hacia nosotros.
-Que pasa Erika? -dijo arrastrando las palabras.
-Buscaba a Shan y lo tenias tú... no se que tiene esta perrita últimamente que solo se va con los hombres de la casa.- Erika se giró llevándose a Shan, y molesta por la conducta de ésta añadió. -Ah y papá hace rato que te busca, pero mas vale que cuando te presentes ante el estés menos animado.
Mire hacia Roger , éste a la vez miraba su entrepierna y su cara comenzaba a tomar un color escarlata y se me escapó una risa.
-No tiene gracia! -dijo algo ofendido el pelirrojo mientas echaba a andar.
Los tres nos dirigimos a la casa ya que estaba oscureciendo y así el día llegó a su fin.

Al día siguiente desperté, me puse mi uniforme y me dispuse a empezar la jornada laboral. Entré a la habitación de Roger, abrí las cortinas y me acerqué a la cama. El chico aún dormía tranquilamente, una sabana lo tapaba hasta la cintura dejando al descubierto sus perfectos pectorales en los que reposaba una de sus grandes manos.
Me senté al borde de la cama mirándolo y preguntándome que era lo que tenia ese chico para haberme enamorado en un solo día, aunque eso no se lo daría a conocer a el. Acerqué mi mano a su precioso pelo rojo y lo acaricié pero paré antes de que el despertara. Me dispuse a levantarme pero algo me lo impidió.
Al parecer había despertado y me estaba agarrando el brazo para que no me fuera.

Señor, ya es hora de levantarse, si no se dá prisa llegará tarde a sus clases. -Su cara cambió totalmente y ahora parecía triste.
-Tienes razón. -Diciendo esto me soltó, se levantó dejando su cuerpo totalmente al descubierto y fué directo a la ducha. Yo me subí las mangas de la camisa y me dirigí hacia donde el se encontraba ya que una de mis tareas era lavarlo. Al llegar vi que ya se estaba enjabonando. Me quedé de pié delante de la ducha mirándolo, cuando sus ojos se cruzaron con los mios bajo la cabeza y me dijo que ya no era necesario el que yo le lavase y vistiese.
-Te ocurre algo? -le pregunté, ya que de un día para otro su actitud había cambiado totalmente.
-Está todo bien -Dijo él forzando una sonrisa mientras salía de la ducha y se liaba una toalla a la cintura.
Me dispuse a salir del baño cuando Roger me agarró de los hombros y acerco su húmedo cuerpo a escasos centímetros del mío, levantó mi barbilla y casi rozando nuestros labios susurró:
-Nunca olvides que ahora me perteneces.
Me soltó y se fué a la habitación dejándome solo. Me llevé la mano al pecho y presioné fuertemente ya que el corazón me iba tan rápido que pensé que se me saldría del cuerpo si no lo evitaba.
No lo llegaba a entender. Sus acciones eran totalmente contradictorias. Volví a la habitación y el nuevamente parecía triste.
Tenia que descubrir que le pasaba.

Mi SeñorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora