16- Compañía no deseada

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Se oía a lo lejos cómo un carruaje se acercaba. Todos los trabajadores de la mansión esperaban delante de la puerta principal con aire sombrío a la espera de lo inevitable.
Sentí como mi pecho me oprimía cada vez más a medida qué llegaba el momento de ver a la señora de la casa. Comencé a sentirme ansioso hasta que no te cómo Roger, con el dedo meñique, acariciaba disimuladamente el dorso de mi mano. Lo miré de reojo viendo cómo sonreía levemente y noté calor en mis mejillas.

La tensión se notaba en el ambiente y los nervios de algunos afloraron más de lo que debían y segundos antes de que el carruaje de la señora Goldstein hiciera aparición Roger tomó mi mano y la apreto cariñosamente, lo mire de soslayo viendo una pequeña sonrisa en sus labios y le devolví el apretón. Sentí como la presión aumentaba hasta que, por fin, la puerta del carruaje se abrió y salió de él una mujer de mediana edad completamente vestida de negro. Su pelo era rubio platino, su rostro era de facciones duras y ojos verde oliva penetrantes.

El señor Goldstein se acercó a su esposa para darle la bienvenida pero ésta lo miró con desprecio. Roger y Erica se adelantaron unos pasos para saludar a su recién llegada madre.

-Tenemos asuntos que tratar.- Dijo sin siquiera mirar a su hijo mayor y siguiendo su camino hasta la mansión dejo atrás a todo el personal.

Se escuchó un suspiro de alivio colectivo y todos comenzaron a volver a sus quehaceres. Antes de regresar Roger me miró con cara de preocupación y entendí que quería que no me mostrase si no era necesario, así que fui directo a mi habitación.

Había pasado un buen rato y aún no sabía nada del pelirrojo. Estaba preocupado, dandole vueltas a lo que estaría sucediendo cuando un ruido proveniente de la puerta me sacó de mis pensamientos.

Abrí lentamente la puerta dejando solo una rendija para ver que sucedía y sin previo aviso se abrió de sopetón golpeándome en el hombro con fuerza y haciéndome caer. Sentado en el suelo miré a la persona que había delante de mi

Mis pupilas se contrajeron al ver esos ojos verdes que me miraban con tanto desprecio.
-Otra basura más bajo este techo. - Dio unos pasos hacia mi quedando a un costado, pisando con su tacón mi mano derecha con saña. Aguanté el dolor y mantuve la mirada apartada de ella.
-Dudo que estés a la altura de ser nada para "mi" familia, por lo tanto espero que tu estadía sea breve.

De repente entró la pequeña Shan ladrando como si estuviese poseída y se abalanzó a morder el tacón que tenía mi mano encima. La señora Goldstein miro al animal con repulsión y lo pateó lanzándolo lejos.

-Creo que no necesito decir nada más, ¿verdad? - y diciendo eso desapareció por donde había venido.

Shan se acercaba despacio a mi cojeando de una de sus patitas. Cerré la puerta rápidamente y vi como la perrita había regresado a su forma humana y ésta se sujetaba el hombro y le caían las lágrimas.

-Lo siento, no pude hacer nada más contra esa bruja despiadada. - se frotó los ojos con el dorso de la mano y se levantó.
-Espera, tengo que curarte. - Al decir eso ella me sonrió y se sentó mirándome la mano que había sido pisada con saña.

-No te preocupes, esto no es nada en comparación a lo que nos ocurrió en el lago...

Una hora mas tarde Roger fue a mi habitación y vio como Shan descansaba sobre el sofá nuevamente en su forma animal, y yo me colocaba un pequeño vendaje para que el ungüento que me había aplicado cumpliese su función. El pelirrojo se arrodilló ante mí y sujetando mi rostro se disculpó por no estar cuando me hacía falta.

-No te preocupes, se que a la próxima estarás ahi para mi. -y diciendo esto besé su frente mientras el se aferraba a mi cintura.

Las cosas no iban a ser fáciles.

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⏰ Última actualización: Apr 27, 2018 ⏰

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