Terminó de colocar su espada y los cordones de su camisa. Estaba emocionada por salir más allá de unos muros, aunque la situación fuera tanto delicada como hostil estaría más allá del norte y quizás alguien le contaría quién es su padre.
- ¿Estás preparada? - Robb entró a su habitación para avisarla. - Vamos a salir ya.
- Estoy preparada. - Se acercó a él y se preocupó al sentir su estado de nerviosismo. - ¿Estás bien, Robb?
- Sí. - Mintió aun sabiendo que ella conocía lo que sentía; Robb se preparó para salir de la habitación pero Rose agarró su manos, llamándole la atención para que se girara.
- Robb, no puedo asegurarte que vayamos a conseguir algo, pero juro por tus dioses que pelearé junto a ti hasta la muerte. - Robb, todavía nervioso, suspiró y la abrazó.
- Gracias por hacer esta locura por mí, voy a necesitarte conmigo. - Ella sonrió y le besó sabiendo que no tendrían muchos más momentos así.
***
El primer trayecto de viaje se hizo largo, solo paraban por las noches un par de horas para descansar tanto ellos como sus caballos; a este ritmo tardarían una semana en llegar al lugar que sería su primer asentamiento.
- Nos asentaremos aquí hasta que podamos avanzar algo. - Mandó a unos hombres a rastrear la zona y ver si había algún campamento cercano. - Preparen las tiendas, cuando estén preparadas me reuniré con los señores en mi tienda. - Todos se pusieron a trabajar, Rose iba dispuesta a ayudarles pero Robb la paró y la apartó. - ¿Está bien? Siento no haber hablado contigo esta semana, pero no he podido.
- Robb, no te preocupes, comprendo la situación. - Robb dio un paso hacia ella para poder hablar más bajo.
- ¿Escuchas algo de los abanderados? - Se limitó a asentir. - ¿Qué es?
- No se fían de ti, para ellos sigues siendo un niño... - Apretó la mandíbula.
- No soy un niño.
- Lo sé, y ellos lo verán. - Rose acarició su mejilla. - Confío en ti. - En ese momento llegó un joven comentando que ya estaba preparada la tienda.
- ¿Dónde meteremos a la joven?
- Tendrá una tienda para ella sola. - El joven asintió con la cabeza y se dirigieron a la tienda.
***
No era una tienda grande pero tenía más de lo que necesitaba y con eso estaba cómoda.
Aprovechó ese momento en el que estaba totalmente sola para no escuchar a ningún hombre de los que estaban allí, y centrarse en lo que ella pensaba y sentía.
Estaba preocupada, incluso tenía miedo, pero no por ella y su vida, sino por Robb, tenía miedo de no saber actuar, de no poder salvar a su padre y sus hermanas.
- Rose. - Robb se quedó en la entrada a su tienda.
- Ven. - Ella se acercó y le arrastró dentro. - ¿Cómo ha ido la reunión?
- Bien, todavía me subestiman pero ha ido bien, hemos mandado a unos hombres para que nos indiquen la posición de Tiwyn Lannister.
- Bien. - Él agarró sus manos calientes y las besó. - ¿Tú estás bien? ¿La tienda es de tu agrado? Puedo conseguir una mejor...
- Robb, es perfecta, es más de lo que necesito. No me des privilegios, bastante has hecho dejando una tienda solo para mí. - Ella acarició su mejilla, estaban tan nerviosos y tenían tanto miedo. Fue él quien se acercó a sus labios para besarla, era la primera vez que podían estar así desde que salieron de Invernalia.
