¡Hola!
Quería escribiros para dar las gracias, como siempre, cada día tengo muchísimas notificaciones de votos y comentarios para esta historia y para The north is not so cold; no os imagináis la ilusión que me sigue haciendo.
La novedad es que van a aparecer dos personajes nuevos, con uno de ellos estoy especialmente emocionada, se va a llamar Barin Arena (Wilf Scolding, sí, el mismo actor que interpretó a Rhaegar Targaryen). No sé todavía cómo se desarrollará, solo sé que se me ha ocurrido una idea muy loca, y hasta aquí puedo leer.
Muchas gracias como siempre. Leed, votad y comentad.
XXX.
***
Llevaba semanas sin verla, había mandado hombres a buscarla, se negaba a creer que se había marchado. Tenía una reunión con los demás señores y uno sobrino Lannister que utilizarían como mensajero, pero antes debía hablar con su madre.
- Madre, ¿sabe dónde pudo haber ido Roselyn? - Estaba cansado, no dormía y necesitaba una respuesta.
- ¿Por qué tanto interés en esa muchacha? No es enfermera, no es soldado, no es septa...
- Madre...
- Estás prometido, Robb, ¿recuerdas? - Robb resopló. - Robb, sé que os veíais, pero ella es inteligente, sabe que te vas a casar y habrá elegido huir.
- Dijo que lo haría, pero no pensaba... - Quizás su madre tenía razón, quizás Rose lo hizo y huyó.
- Es lo más inteligente y es lo mejor para todos. - Catelyn vio tristeza en la mirada de su hijo, pero no se sintió culpable por lo que hizo. - Robb, aprenderás a amar a tu prometida. - Catelyn decidió hablar de su padre, sabía que eso ablandaría a Robb. - Robb, tu padre y yo no nos amábamos cuando nos casamos, pero aprendimos a hacerlo por el bien de todos, por vosotros... No es tan emocionante como un amor entre los bosques, pero sí más duradero.
- ¿Y crees que con la Frey sería así, como padre y tú? - Robb estaba evidentemente molesto con las palabras de su madre. - Todo esto es porque ese matrimonio lo elegiste tú.
- Y tú juraste hacerlo. ¿Tan poco vale tu palabra? Si tu palabra vale tan poco, ¿cuánto valdrá la de tus aliados?
- Madre...
- Tienes un deber, Robb. - Ella se preparaba para salir de la tienda. - Roselyn no volverá.
***
- ¿Vas a tener que acompañarme todo el camino? - Rose le preguntó a Bronn, no habían hablado demasiado desde que emprendieron el viaje.
- ¿No te gusta mi compañía?
- Eres un mercenario, si llegas hasta el campamento de Robb Stark podrías facilitar esa información a los Lannister.
- Sí, podría. - Rose esperó a que dijera algo más. - Pero Tyrion me ha pagado muy bien por devolverte viva y por callarme la posición de tu querido.
- ¿Mi querido? - Rose preguntó asombrada, ella no había hablado nada de Robb.
- Sí, tu querido. ¿Por qué iba a llevar Robb a una mujer a su contienda?
- Podría ser enfermera...
- Has matado a un hombre a sangre fría en el lupanar de Baelish... - Rose miró a Bronn.
- Precisamente, por eso me llevó Robb con él. - Ella soltó una risa en voz baja. - No me subestimes, Bronn. Me he pasado la vida en el Muro, estoy muy acostumbrada a esta vida. - Bronn rió, le caía bien aquella mujer. - Hace unos meses, antes de viajar a Invernalia, un hermano de la Guardia de la noche intentó sobrepasarse conmigo, le clavé un cuchillo en la mano.
- ¿Por qué te fuiste del Muro?
- Intentaron violarme.
- Espero que, al menos, recibiera su merecido.
- Sí, le quemé la cara.
- ¿Le desfiguraste el rostro?
- No lo sé, imagino que sí... La última vez que le vi tenía el rostro en carne viva. - Hubo un breve silencio entre ellos.
- Espero que se lo desfiguraras. - Rose rió por lo bajo.
Cuando anocheció pararon para comer y descansar del viaje, llevaban ya casi una semana y los dos estaban realmente agotados, aunque eran conscientes de la suerte que estaban teniendo, no habían tenido que enfrentarse a nadie. Construyeron una pequeña pila de palos para así hacer una hoguera.
- Bronn, puedes buscar más palos, creo que necesitaremos más. - Tenían palos suficientes para la hoguera, pero si Bronn se iba, Rose podría encender la hoguera ella misma. Y así hizo, cuando Bronn se fue a buscarlos.
La noche estaba tranquila, no conversaron mucho, pero el crujido de una rama rompió aquella tranquilidad; ambos se levantaron de golpe.
- Eso ha sido muy grande para ser un animal. - Susurró Bronn. Estaba en lo cierto, Rose hizo lo posible para intentar percibir algo que pudiera ser una amenaza para ellos; no veía nada claro, sentía que había alguien, pero no le percibía bien o, al menos, no como una amenaza. Volvieron a escuchar ruidos de pasos, esta vez bastante más cerca. - Rose, coge un arma.
Cuando ella iba a sacar el puñal, escuchó cómo cogieron a Bronn, se giró para ver cómo un hombre al mayor que ella, grande, tanto alto como fuerte, pelo castaño claro, barba recortada y mandíbula marcada. Inmediatamente, Rose cogió su espada.
- ¿Quiénes sois?
- ¿Nosotros? No, ¿quién eres tú? - Ella le apuntaba con la espada, se mantenía firme. - ¿De dónde vienes?
- ¿De dónde venís? - Rose deseaba meterle un puño en la boca. - Me llamo Barin Arena.
- ¿Dorne? Eso está muy lejos de aquí.
- Mi padre Oberyn siempre ha apoyado que viajara, y me parecía interesante viajar por todo Poniente.
- ¿Cuando todo Poniente está en guerra? - Rose se mostraba susceptible a todo aquello que le estaba contando, no terminaba de creerle, pero tampoco veía que mintiera.
- ¿Acaso hay mejor momento?
- Rose, ya que solo te escucha a ti, ¿por qué no le pides que baje el cuchillo? - Dijo Bronn, él podía defenderse perfectamente, pero al ver que no era una amenaza, no quería exponerse a que lo fuera. Bajó el cuchillo, pero no apartaba la mirada de Rose.
- Así que te llamas Rose. ¿Apellido?
- Orbea. - Ella vio que no el muchacho no lo conocía. - Es el de mi madre, soy una bastarda.
- ¿Quién es tu padre? - Ella todavía no se fiaba de él, así que le contó la historia que había escuchado durante toda su vida.
- No sé quién es, mi madre murió y solo tengo recuerdos del Muro. - Todos los que conocían su historia se asombraban, de sobra es sabido que en el Muro no se aceptaban mujeres. - ¿No te sorprende?
- ¿Por qué? Te he visto coger la espada, sabes pelear, cualquier ejército debería pelearse por tener a alguien así.
- No me conoces, ¿cómo puedes decir eso? - Barin rió.
- Bueno, quizás puedo ver más allá de lo físico. - Eso despertó mucho interés en Rose, quizás Bronn se lo tomara como una broma, como un comentario de cualquier truhán intentando follar con una mujer.
Pero Rose sí la entendía de forma literal, no había sido capaz de percibirlo con claridad y estaba cerca de ellos; nunca había conocido a nadie con sus mismas cualidades, no sabía cómo sus poderes funcionarían ante una situación así. Lo único que tenía claro es que no podía separarse de él ahora, necesitaba saber si era como ella, necesitaba saber más.
