10. A Rose in the Wall

1.6K 110 7
                                        

Siento que sea tan corto (y no demasiado bueno), como ya he dicho ando corta de inspiración y febrero está siendo más pesado de lo que esperaba y, sobre todo, lamento la tardanza.

XXX.

***

Desde la nueva habitación de Rose podía ver los bosques que rodeaban Invernalia, estaban cubiertos de nieve; no se veía más que el blanco de la nieve y el cielo encapotado. A cualquier persona podía parecerle un lugar demasiado frío, pero para ella era el lugar más bonito al que podía haberla enviado, y todo gracias a Robb, era él quien conseguía que ella viera el mundo de otra manera.

Le gustaba su nueva habitación, además nunca le faltaban flores.

- Tengo algo para ti. - Robb acababa de entrar en la habitación, de detrás de él se sacó otro ramo de flores azules. Rose rio y las cogió.

- Robb, para ya. Vas a acabar con todas las flores de Invernalia. - Las puso en el único jarrón que quedaba libre. - Como me sigas trayendo flores cada día, me voy a tener que ir de la habitación.

- Siempre tendrás un hueco en la mía. - Ella rio y Robb se sentó con ella. - Hoy llegará alguien que conoces.

- ¿Quién? - No le convencía lo que Robb le acababa de decir, a muy poca gente conocía ella.

- Jon.

- ¿Jon? - De repente todo su cuerpo se tensó

- Sí, viene a buscar hombres para el muro.

- ¿Y cuánto tiempo estará?

- No lo sé, una semana quizás. Aunque él puede estar aquí el tiempo que quiera, fue su hogar. - Robb se levantó y besó su frente antes de irse.

Rose, de pie en la habitación, recordó la última vez que se vieron, la noche que pasaron juntos, su despedida. Su respiración comenzó a descontrolarse, su manos comenzaron a arder.

- No, no, no, ahora no. - Se susurraba a ella misma.

Se sentía bien con Robb, pronto llegaría Catelyn y podrían hablar de su padre; Jon solo llegaría para darle la vuelta a su vida. Jon solo aparecía en su vida para cambiarla, y no quería un cambio en ella.

- No, Jon ya ha tomado los votos. Él estaba allí para cambiar la vida en el muro, para hacerlo más fuerte. Este encuentro será tan frío como los témpanos de hielo que se formaban en su ventana. - Ella trataba de pensar fríamente, para poder relajarse. - Tú eres libre de estar con quien quieras. Jon eligió la Guardia de la Noche y tú, los ojos azules de Robb.

***

Pasó toda la mañana en la habitación, Bran y Rickon tenían sus clases con el maestre y Robb se dedicó a atender a los norteños que iban en busca de ayuda; no dejaba de repetirse que todo iba a salir bien, pero en su interior, en su estómago algo revoloteaba diciendo que algo no iba a ir del todo bien.

Intentaba controlar la ansiedad cuando golpearon la puerta, fue Theon quien abrió.

- Ya han llegado, la esperan en el gran salón. - Dejó la puerta entreabierta, la presión en el pecho era asfixiante; se miró en el espejo una última vez y salió de la habitación.

- Él eligió la Guardia de la Noche, el Muro. No es culpa de nadie, no es culpa de nadie, no es culpa de nadie. - Estas palabras sonaron en su cabeza hasta que llegó al Gran Salón.

Abrió la puerta y vio a media docena de hombres, unos más alto, otros más bajos, algunos más robustos pero todos de negro y con el dolor teñido en su cara. A medida que se acercaba, más claras eran las voces que escuchaba.

A Rose in the Wall.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora