Capítulo 1: El destino hizo de las suyas.

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Seúl, Corea del Sur 10:30 pm.

JunMyeon observa con nostalgia como la lluvia cae y empaña las ventanas mientras bebe una taza de chocolate caliente. Como le gustaría salir y empaparse con aquellas gotas, pero siempre ha sido muy enfermizo, y solo le tomaría estar bajo la lluvia menos de cinco minutos para pescar un resfriado.

Mientras el cálido líquido resbala por su garganta se pierde en sus pensamientos, recordando al hombre con el que tropezó esa mañana. Era un hombre alto, con los hombros más anchos que JunMyeon había visto en su vida, vestía un traje costoso, en general tenía un físico que resultaba difícil de olvidar. 

Lo que más recordaba JunMyeon respecto a su encuentro con aquel hombre, es que cuando tropezó con él, provoco que dejara caer una pequeña bolsa de la cual una cajita de terciopelo salió volando solo para aterrizar a mitad de la calle. Asertivo como muy pocas veces solía llegar a ser, JunMyeon corrió detrás de la caja aprovechando que el semáforo estaba en rojo. Una vez que llegó hacia ella se percató que estaba abierta, una argolla de plata había rodado y estaba apunto de caer dentro de una alcantarilla. 

Ignorando aquella voz en su interior que le gritaba que no hiciera lo que estaba pensando, JunMyeon corrió una vez más y logró alcanzarla, la tomó y la colocó en su dedo para tratar de mantenerla segura antes de regresarla a su dueño. Desafortunadamente al hombre no le agradó para nada que JunMyeon fuese capaz de tomarse tal atrevimiento. 

¡Quitatelo! Ahora será tu culpa si mi matrimonio fracasa, o si rechazan mi propuesta, o simplemente si las cosas sale mal.

Lo siento...

¡Deberías de sentirlo! Lo que has hecho ha sido completamente inapropiado, ten por seguro que si me rechazan, te buscaré hasta por debajo de las piedras y vas a pagar por ello.

¡Lo siento!

¡Aish!

El hombre se alejó mientras se revolvía el cabello, y JunMyeon quería golpearse la cabeza contra la pared, en ningún momento tuvo la intención de arruinar el día de aquella persona, muchísimo menos su propuesta de matrimonio. 

—¡Tierra llamando a JunMyeon! ¿Hola? ¿Hola?

—¿Qué pasa BaekHyun?

—Ya es hora de cerrar.

JunMyeon trabajaba en el café de su mejor amigo BaekHyun, quien había sido tan amable de ofrecerle trabajo una vez que lo inauguro, ya que JunMyeon era demasiado torpe, siempre terminaba teniendo accidentes en todos y cada uno de sus trabajos, y al final sus jefes siempre terminaban despidiendolo, preocupados de que pudiera lastimarse a si mismo, o peor, a algún otro empleado.

JunMyeon se pone de pie y toma el último trago de su chocolate caliente. —Te ayudaré a lavar las tazas.

—Hoy no. —BaekHyun enarca una ceja—. Mañana no abriré, ¡hoy saldremos a divertirnos!

—Baek no.—JunMyeon lo mira con ojos suplicantes—. No tengo ganas de salir.

—No te estaba preguntando.—BaekHyun rueda sus ojos—. Vamos arriba para que puedas darte un baño, y me vas a dejar darte una manita de gato, escogeré tu ropa y esta vez me vas a permitir ponerte un poco de maquillaje.

—¡Que te he dicho que no!

—¡Que te he dicho que no te estaba preguntando! ¡Arriba jovencito, ahora!

—¿Por qué quieres salir hoy? —JunMyeon suspira—. Podemos salir otro día, mejor hoy quedémonos en casa y veamos algún dorama.

—Porque algo me dice que esta noche vamos a encontrar el amor.

Destinado a amarte | SeHo (M-preg)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora