Capítulo 21: Pataditas.

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    🍑👶🏻

SeHun jamás imaginó que la paz les llegaría tan rápido y tan naturalmente a él y a JunMyeon. Estaba casi seguro de que el "malentendido" con LuHan provocaría que las cosas entre él y JunMyeon se enfriaran, pero descubrió rápidamente que Kim JunMyeon no era un hombre rencoroso.

Después de aclarar completamente la situación respecto a LuHan, es decir, después de que SeHun repitiera un millón de veces que aquel encuentro no había sido planeado y que, bajo ninguna circunstancia abandonaría a JunMyeon, el tema no volvió a tocarse.

No es como si JunMyeon no tuviese miedo a que LuHan regresara, pero nada ganaba preocupándose por ello, sabía perfectamente que el preocuparse mucho terminaría por afectar a su bebé, y después de aquel susto que les había llevado hasta el Hospital, había comenzado a tomarse las cosas con demasiada calma.

LuHan no dejaba de ser una amenaza, era como una bomba de tiempo, pero ni JunMyeon ni SeHun sabían cuando terminaría por estallar, era únicamente LuHan quien llevaba la cuenta regresiva. Podría estallar pronto si LuHan decidía que el numerito de SeHun había perdido credibilidad, o podría estallar dentro de seis meses tal como SeHun deseaba y esperaba.

Lo único que la pareja sabía con certeza era que, sin importar cuando LuHan decidiese volver, ellos no iban a permitir que aquello significase un impedimento para seguir juntos. Lucharían por permanecer juntos, sin importar nada, porque el pequeño que crecía en el vientre de JunMyeon merecía una familia unida, un par de padres que le amasen por sobre todas las cosas.

El pequeño que tristemente, había estado haciéndole pasar muy malos ratos a JunMyeon las últimas semanas. Justo como el Dr. Lee les había comentado, el dolor en la parte baja del vientre de JunMyeon siguió presentándose, en ocasiones llegaba a ser tan agudo que lo mantenía en cama todo el día, con las rodillas flexionadas, los ojitos llenos de lágrimas y balbuceando palabras que SeHun nunca lograba comprender.

SeHun no podía hacer otra cosa que no fuese susurrarle cositas dulces al oído mientras le acariciaba el vientre con muchísimo cuidado. A menudo le secaba las lágrimas con los pulgares para después besarle en cada ojito.

SeHun se aseguraba de recordarle siempre a JunMyeon lo maravilloso, lo fuerte que era por estar creando una nueva vida dentro suyo, por seguir sonriendo aun cuando el dolor parecía ser insoportable, y JunMyeon no hacía más que besarle y aferrarse a él, buscando alivio, seguridad. SeHun ignoraba que su mera presencia podía ser el mejor remedio para el dolor.

El dolor podía lograr que JunMyeon se quedase en cama todo el día, que derramara lágrimas y balbuceara palabras incoherentes, pero nunca logró que perdiese el apetito, sino todo lo contrario, solía comer más porque "SeHun-ah, necesito comer más para que durazno deje de ser malvado."

El menor no podía quejarse, un JunMyeon rechonchito era simplemente adorable.

Lo único que resultaba negativo era que tenía que reprimir sus ganas de hacerle el amor por miedo a lastimarle, pero oh joder, era tan difícil no sucumbir ante la tentación cuando JunMyeon se empeñaba en vestir camisetas enormes que dejaban siempre a la vista sus lechosos y gorditos muslos. SeHun no está muy orgulloso de ello, pero en más de una ocasión tuvo que encerrarse en el baño para liberar la tensión que le causaba el mayor.

Debido a que JunMyeon debía permanecer en reposo, varias cosas habían cambiado, tal como la cita con el médico que había programado para SeHun, la cual terminó siendo a domicilio, porque no había manera en la que JunMyeon dejase pasar aquel asunto de los dolores de cabeza. Quizá SeHun tenía razón y estaba exagerando, quizá los dolores de cabeza no eran un asunto tan grave como pensaba, pero no estaba de más recibir la opinión de un experto.

Destinado a amarte | SeHo (M-preg)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora