Capítulo 10: Dulce de leche.

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SeHun se despertó a mitad de la noche, sintió frío al instante al darse cuenta que JunMyeon ya no estaba descansando entre sus brazos. Sus ojos viajaron hacia el reloj despertador que reposaba en la mesita de noche: 3:40 a.m. Se preocupó al pensar que quizá el mayor había tenido algún malestar, así que lo primero que hizo fue revisar en el cuarto de baño, más no lo encontró ahí.

¿Dónde estás, Duraznito?

Caminó hacia la planta baja, realizo una rápida búsqueda en cada uno de los baños y se despeino el cabello con frustración al no encontrar a JunMyeon. Hizo su camino hacia la cocina para beber un vaso de agua, conforme fue acercándose se dio cuenta que la luz ya estaba encendida, y al deslizar el cancel que separaba la cocina de la sala de estar, se encontró con JunMyeon, quien estaba parado de puntillas frente al refrigerador. 

Gracias a que vestía únicamente su camiseta blanca de C3P-O, SeHun pudo deleitarse con la imagen de sus lechosos muslos, sus regordetas pantorrillas y sus diminutos pies descalzos. No había imagen más tierna que aquella, JunMyeon de puntillas mientras estiraba sus brazos, tratando de alcanzar un pequeño tarro de vidrio que se encontraba al fondo de la parte superior del refrigerador. 

SeHun se lo pensó mucho, se moría de ganas por acercarse al mayor, abrazarlo por la cintura y enterrar su rostro en su cuello, al fin y al cabo estaban juntos ¿no? Eso habían acordado, y si estaban juntos, SeHun tenía derecho de abrazarle, besarle, y mimarle. Así que se dejó llevar por lo que le dictaba su corazón, se acercó al mayor despacio, lo abrazo por la cintura y descansó su cabeza en su hombro, JunMyeon dio un pequeño respingo, pero al sentir la fragancia de SeHun su cuerpo se relajó por completo.

—¿Qué hace mami durazno despierta a esta hora?

—Se-seHun, yo... tengo hambre, o bueno más bien, bebé durazno tiene hambre.

—¿Por qué no me despertaste? Te prometí que los cuidaría a ambos, si necesitabas algo debiste decírmelo JunMyeon.

—No quería molestarte.

—Nunca podrías molestarme, además, estamos juntos ¿no?

—S-sí, e-estamos juntos.

—Entonces debes tener la confianza para pedirme cualquier cosa JunMyeon, si mami durazno y bebé durazno tienen un antojo, es mi deber como esposo y padre cumplirlo para ustedes ¿no lo crees?

—Pero es que ya es muy tarde, no quería despertarte, además es solo un antojo.

—La hora es lo de menos JunMyeon, además leí en un blog de internet que no es bueno que te quedes con ganas de algo, si tienes un antojo lo mejor es satisfacerlo, así que dime ¿qué estabas buscando con tanta insistencia?

—E-estaba tratando de alcanzar ese tarro.—JunMyeon señaló el pequeño tarro de vidrio— MinSeok lo dejó para mí, es dulce de leche. ¿Podrías alcanzarlo para mí?

—Por supuesto que sí.

SeHun continuaba aferrado a la cintura del mayor, llevo sus manos al pequeño bulto y lo acaricio con suavidad.

—Gra-gracias... ¿te importaría hacerlo ahora? En verdad queremos comer eso.

—Lo siento, sí, ahora mismo lo alcanzo.

Se separó del mayor suavemente, estiro su brazo y alcanzo el tarro con facilidad.

—Vamos a la habitación.

—E-esta bien, solo déjame tomar una cuchara.

SeHun asintió en respuesta y una vez que JunMyeon encontró una cuchara lo suficientemente pequeña como para poder introducirla en el tarro, caminaron de regreso a la habitación con sus manos entrelazadas. 

Destinado a amarte | SeHo (M-preg)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora