"The Notebooks"

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-Anna... Anna!- escuché a lo lejos que alguien gritaba.

-Anna..!- volví a escucharlo.

La segunda vez que lo oí, reconocí la voz:

-Mi madre-

Luego del gritó hubo un largo silencio, eso no me gustaba. Abrí los ojos rápidamente y quede boca arriba en un movimiento rápido.

Lo siguiente que ocurrió me dejo perpleja. Me levante cuidadosamente viendo a mi madre parada frente a mi cama con un balde en la mano, si me llegó a mover bruscamente, me lo vaciaría encima, ella y sus juegos.

Me preguntaba si era agua lo que había hay, una vez lo hizo, pero con harina;

¿De donde sacaba tantas ideas?

-¿Qué pensabas hacer, mamá?- apoye mi cuerpo sobre mis codos, mirándola fijamente -No es que no fueras capas de hacerlo o tal vez... ¿me equivoco?- achine mis ojos.

-Ese no es el caso Anna, te estoy llamando hace una hora- balbuceo cada palabra -¡Hace una hora!- gritó.

-Hay mamá, no te escuche, lo siento- levante mis manos en rendición -A demás, tengo muchísimo sueño...- me volví a acostar -Lo del balde esta pasado, ¿en serio querrías mojar mi cama?-

-Vas a apostar-

-Claro que lo haré- me acurruque en mis sabanas y pose mi rostro en la almohada -¿Tu ibas a lavar mis sabanas?- susurre contra mi almohada.

Sentí algo liquido en mis píes, seguido de un escalofrío que transcurrió de los pies hasta la cabeza.

Me levante de un salto y observé mi cama, me dí cuenta, no era solo agua, contenía cubos de hielo.

-Anna, cariño, tendrás mucho trabajo- dijo con voz victoriosa -Yo de ti, empezaba ahora mismo-

Maldije bajo cuando salió de mi habitación. La única solución era hacerle caso. Al fin y al cabo es mi madre y cuando no estuviera para hacer sus locuras, seria un día perdido.

Cuando termine de hacer lo que me pidió, tome mi quimono y me dirigí al baño. Abrí la llave y recogí mi cabello mientras se calentaba un poco el agua, entre en la tina, el agua me relajó, empezar un domingo con un baño caliente, no tiene precio. Me perdí en mis pensamientos, aquellos que tenían nombre propio.

Recordé a mamá, hoy tenía yo, que hacer el desayuno.

Me salí del baño y me puse lo primero que encontré, una camisa blanca con una chaqueta de jean azul oscuro junto con unos vaqueros celestes, ¿peinado? una mezcla de ''despeinado'' con organizado. Salí de mi habitación encontrándome con papá.

-Buenos días pequeña- besó mi frente.

-Buenos días papá-

Bajamos juntos a la planta inferior, entre a la cocina y preparé mi platillo favorito, panquéques. Retoqué con miel y pequeños cubitos de queso.

Cuando terminamos de comer mi madre arregló la cocina y salimos. Los domingos eran en familia así que fuimos a ver una película.

Después de casi cinco horas en los centros comerciales más la película, llegamos a casa. Entre risas y muecas que hacia mi padre, era mi payasito, desde que estaba pequeña le decía así, y aún se lo digo, de vez en cuando, me hace reír cuando lo necesito.

Flashback:

-Yo quería ese muñeco- dije acongojada.

-Cariño, estaba agotado- dijo papá.

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