Amistades nuevas

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Me levante temprano y me dirigí al baño con todas mis pertenencias. Me quite el pijama y lo deje a un lado y abrí la llave del agua caliente. Deje mi cuerpo reposando un rato sobre esta y después me aplique el champú y el jabón. Al terminar, cerré la llave del agua y con una toalla me fui secando. Enrede mi pelo en la toalla y fui pasando mis prendas por entre la cortina del baño para vestirme. Al terminar con todo esto, me dirigí al espejo del baño y tome un cepillo y me empecé a peinar; dirigía todo mi cabello a la parte trasera de mi cabeza para formar una coleta alta y así terminar he irme a desayunar antes de que empezaran las clases para las cuales faltaban una hora.

-Buenos días, Lizzie- dijo mi compañera de cuarto Daphne, que iba entrando al baño- ¿Cómo dormiste?

-¡De maravilla!, ¿Y tú, Daphne?

-No muy bien. Las camas son muy duras- dijo con una mueca de dolor.

-¿Se te hace?- dije sorprendida ante su declaración- Para mí son muy suaves. Oh bueno, tal vez se me hacen así porque toda mi vida he dormido en una cama semejante a la piedra.

Daphne me miro sorprendida.

-¿Es en serio? ¿Pues en donde viviste?

-En un orfanato muggle.

Daphne que me miraba como si los ojos se le fueran a salir de las orbita no daba crédito a lo que escuchaba.

-Así que... Lo que dijo Pansy anoche, ¿es cierto?

-Sí, soy una sangre sucia y a mucha honra.- dije y salí del baño con la cabeza en alto.

Me dirigí al comedor sin encontrarme a nadie. La poca gente que había me señalaba y murmuraba cosas, pero no le tome mucha importancia.

Al llegar al Gran Comedor me dirigí a mi mesa y me senté lo más lejos posible de los que se sentaban ahí. Tome lo que podía y comencé a masticar lo más rápido que pude, ya que mi padre me pidió que me reuniera con el antes de clases en el salón de pociones.

Al terminar, me puse en rumbo de nuevo a las mazmorras y llegue al salón de pociones. Toque la puerta antes de entrar y mi padre me dejo pasar.

-Buenos días, padre- dije sonriéndole. Él se encontraba en su escritorio poniendo en frascos sustancias en las cuales reconocí como polvos de raíces de asfódelo y en otro frasco algunos bezoar. Recuerdo que mi padre me comento que el bezoar se sacaba del estómago de una cabra y sirve para salvarte de la mayor parte de venenos.

-Buenos días, Lizzie. ¿Dormiste bien?- dijo mi padre todavía concentrado en los contenedores con materiales para pociones.

-Sí, pero me toco estar en la misma habitación con Pansy Parkinson- dije muy irritada- Ella me llama de una horripilante manera.

Mi padre dejo de enfocar su mirada en su trabajo y la puso en mí.

-¿Te llamo sangre sucia?-dijo mi padre algo horrorizado.

-E inmunda- dije yo sentándome en un taburete.

-Tendré que hablar con esa niña- dijo volviéndose a su trabajo.

-Por favor, no lo hagas- dije suplicándole- Si ves que alguna vez lo llega hacer en frente de ti, pues ahí sí, pero no quiero que piense que soy una chismosa, ni mucho menos que se entere que tú eres mi padre.

Mi padre analizo la situación y después asintió.

-Tienes razón.-dijo y después de esto miro el reloj- Se te hace tarde, tienes Herbología a la primera con los de Ravenclaw.

Una sangre sucia en SlytherinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora