Capitulo 2

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Capítulo 2

--¡¡Corre Elena!!, ¡¡más rápido!!-– me grita Ismael.

Juró que cómo lo vuelva hacer, le voy a lanzar un hechizo de paralización, me iré y lo dejaré ahí por una semana. Mi cuerpo no aguanta más, mi corazón bombea tan rápido que siento palpitar toda mi piel.

Mis piernas duelen horrores, siento esa presión en la parta baja de las misma, que en cualquier momento dejan de funcionar, eso si mi cerebro no le da por ser más inteligente y la falta de oxígeno por estar corriendo hace que me desmaye.

--Puedes parar-- lo escucho decir y sin darle vueltas al asunto me lanzo al piso de madera de la sala de entrenamientos. Respira, inhala y exhala, inhala y exhala, esto no sirve estoy sudando mares, mi pecho arde y debo estar fucsia por la sangre acumulada en mi rostro por el esfuerzo.

-- Muy bien Rompiste tu marca, te felicito-– se sienta a mi lado y me tiende una botella de agua, prácticamente se la arrancó de las manos y bebo hasta la última gota.

--Eres... Un....explotador...sabias-– le digo con mi respiración todavía irregular y él solo se echa a reír.

-- Pero bien que ha funcionado, ya puedes correr más rápido que cualquier lobo normal, tu cuerpo ahora tiene mucha resistencia, sabes que la necesitas para poder hacer magia–- asiento ya me lo ha dicho tantas veces que parece un robot.

--Gracias hermano iré a ducharme, pasar tiempo de calidad y luego quizás entrene con Isabella-– le sonrió y me paro para ir a mi cuarto.

--Quizás no Elena, tienes que terminar tus clases, solo te falta un último hechizo y.....

--Lo sé, lo sé–- le quitó importancia moviendo mis manos y antes de que diga cualquier cosa salgo lo más rápido posible.

Mientras que el agua cae por mi cuerpo relajando mis músculos doloridos por el entrenamiento, no puedo dejar de pensar en ese día cuándo llegamos aquí, cuándo lo dejé y a todos, en estos días no he hecho más que recordar, como si fuera un presagio de que todo está por terminar..

Flashback.

Mis lágrimas caen sin cesar por mi rostro, al verlo ahí bajo la lluvia pidiéndo me que no me fuera, pero se que hago lo correcto, no puedo permitir que él muera, ni los crecientes, no mientras pueda hacer algo.

Mi corazón jamás estará completo, pues se quedará aquí con él.

Escuchó decir a mi padre unas palabras, luego una luz nos envuelve, en un abrir y cerrar de ojos aparecemos en un gran recibidor. Ross me abraza con fuerza al igual que Ismael, cosa que solo logra hacerme llorar más, el dolor de mi pecho es tan fuerte que no lo soportó, duele demasiado, me cuesta respirar y sus palabras pidiéndome que no me fuera se repiten constantemente en mi mente haciendo mi dolor aún mayor, el cual es amplificado al poder sentir el de él junto al mío.

Mi padre e Isabella se marchan para algún lugar de la casa, solo Ross e Ismael siguen a mi lado, cuándo ya no tengo más lágrimas que derramar, me fijo en el lugar que me encuentro. Lo primero que veo es la entrada de dos puerta de cristal con marcos negros, las paredes son de color crema con destellos dorados, paredes altas y en el techo se puede apreciar destellos dorados que forman espigas y ramas que se entrelazan formando caminos.

Al frente de la puerta hay dos grandes escaleras que se alzan hasta conectar se por un pequeño pasillo al final de las mismas.

--¿Es en serio? Voy hacer cardio cada vez que suba o baje las escaleras-- escucho quejarse a Ross, la miro y ella me sonríe triste, por primera vez no quiero fingir que todo está bien, así que termino de mirar el lugar.

--Por ese pasillo está la cocina-– indica Ismael una entrada en arco por la parte derecha de las escaleras y efectivamente por ahí viene Isabella comiendo un gran sándwich. Nos la quedamos viendo, ella se da cuenta y traga grueso.

--¿¿Que??–- se encoge de hombros–- tenía hambre.

Ismael rueda los ojos y Ross se acerca más a mi para darme apoyo, me gustaría decirle que no soy una muñeca de porcelana que se romperá en cualquier momento, pero la verdad es que ya estoy rota.

-- Por esa entrada se dirigen a la sala, despacho, sala de entrenamiento, jardín, entre otros lugares que después veremos, lo mejor será ahora que descansen.- -- nos guía por las escaleras, hasta llegar arriba.

Ross tenía razón, estas escaleras te dejan sin aliento, me fijo que hay tres pasillos, él agarra el de en medio y nos conduce hasta una puerta blanca, esta tiene dibujado un haz de luz que se extiende al comienzo del mismo se encuentra la luna hermosa y radiante.

Miro a Ismael, me parece hermosa, pero familiar al mismo tiempo.

-- La luna es un lucero, un astro, que alumbra las oscuras noches, padre siempre te decía lucero-– respira profundo.-- no puedo creer que seas tú.

Me brinda un abrazo que yo respondo, su olor me da seguridad y tranquilidad pero en este momento nada puede calmar mi dolor.

Entró a la habitación y es enorme, es como un apartamento, una gran cama matrimonial de cuatro postes en el medio, cubierta por sábanas blancas con destellos dorados, las paredes son color rosa pastel, no me fijo en nada más por ahora solo me quitó las botas y me acuesto en la cama, Ross hace lo mismo y me abraza hasta que cree que me quedado dormida.

Cuándo se marcha permito a mi corazón abrirse y es desgarrador, duele en todo mi alma, en todo mi cuerpo, siento que no puedo respirar, que el dolor en mi pecho es tan intenso, es como si fueran dejando un hueco enorme, quiero llorar hasta estar seca, pero simplemente no hay lágrimas, sólo vacío, siento su dolor dentro de mi, puedo escucharlo pedirme que vuelva, que todo estará bien mientras estemos juntos, quiero creerle pero se que no sera asi, es como si de repente todo perdiera el color, no puedo decir que siento mi corazón romperse porque no está y a medida que avanzan los segundos sólo se vuelve peor, me arden los ojos y siento una fuerte presión en mi cabeza, es dolor axfisiante pero nada supera el dolor de perder lo.

Aunque sea lo mejor.

Fin del flashback.

Cierro la regadera, me envuelvo en una toalla, salgo del baño para entrar en el closed, busco en la sección de pantalones y me coloco unos jeans negros, luego en la sección de blusas y me coloco una cruzada color celeste y unas sandalias a juego, claro después de colocar mi ropa interior. Peinó mi cabello dejándo lo con ondas el cual ahora está más corto, más práctico para moverse y luchar, finalmente salgo de mi habitación hacia el jardín.

Dónde no puedo evitar que mi corazón se llene de alegría y tristeza. Alegría por la escena que mis ojos están viendo y tristeza al no compartir este momento junto a él, porque se que es mi culpa y jamás me lo perdonará.

--Mami, men a jugar con nosotros--- toma mi mano y corremos hacia los demás. Los tomo en mis brazos y les hago cosquillas, borrando mis pensamientos y solo concentrándo me en sus risas.

Todo O Nada:  MENGUANTEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora