Capítulo 8
---Hola soy Keila--- me sonríe y yo acepto su mano.--¿Cual es tu nombre?.Respiro profundo, no puedo decir le mi nombre, él sabría que soy yo.
--Lucero ¡aquí estas!- salvada por mi padre, gracias al cielo. Sebastian no puede saber que es mi padre ya que todos llevamos máscaras y la de mi padre es más que exagerada.
--Me disculpan si me la lleva es hora de firmar el tratado--- ellos asiente y aprovecho para irme con mi padre. Como se dijo todos firmamos el tratado, cada quien sabía que debía hacer, por lo cual no hubo que decir nombres, se realizaría un baile de despedida y luego el que quisiese podría marcharse y no lo dudaría.
La música comenzó a sonar esta vez mi padre baila con Isabella, aprovechó para salir al balcón esta noche a estado llena de emociones. Al llegar a las puertas una música me invadió, transmite una tristeza tan grande, pero al mismo tiempo el ejecutor de esta pieza está lleno de gran talento. Lo veo de espalda a mi, pero toca un hermoso violín, puedo decir que se me hace muy familiar, pero no logro recordar de donde. Cuando voltea sigue tocando su música, la cual llega hasta mi corazón.
El al verme se detiene.
--Es hermoso--- me sonríe apenado. Pero muy triste.
--A mi me parece que es perfecta---. Esos ojos.
--¿Nos conocemos?--- Tengo que saber.
--Teniendo en cuenta que me estás viendo puede ser, pero me parece que estoy en desventaja--- cierto, llevo el antifaz.
--Quizás estoy equivocada, es solo que me recuerdas a alguien, pero no logro que mi cerebro recuerde--- el suelta una leve risa. Dios que tonta, que va a pensar de mi.
--¿Cual es su nombre mi Laidy?---toma mi mano y deposita un beso--- ¡Que caballero! Mi nombre es...- quedó interrumpida por un fuerte viento que abre todas las puertas. Inmediatamente dejó al extraño chico y corro para buscar a mis hijos, esto no es normal, casi no queda nadie dentro, por suerte ya todos casi se han ido.
Pero me siento desesperada, mis hijos ¿dónde están? al final de la escalera está Ross por lo que me dirijo a ella sin pensarlo.
--¿Dónde están? dime- le exijo tengo el corazón en la boca y todo mi ser me gritó peligro.
--Están bien, están en la habitación, tranquila.-- dice susurrando, pero no me ve a mí, sino detrás.
--Gracias al cielo.- suspiró más tranquila, pero la presión en mi pecho no desaparece.
--Elena -- escuchó una voz fría decir a mi espalda, por lo que volteo.
Sebastian está detrás de mí, parece que vio un fantasma, está pálido y sus ojos demuestran sorpresa, miedo y ¿confusión? Me mantengo firme, ya que no estamos solos y menos él que sigue de la mano de Keila, ve adónde se dirigen mis ojos y por su mirada pasa un poco de arrepentimiento, pero solo es un instante, luego vuelve su mirada fría.
--Elena- dice con voz pausada, con una pequeña suplicar que no se descifrar, si es para que sea yo o para que no lo sea.
--¡¡Qué viento tan extraño!! Creo que deberíamos irnos Seb- --Keila intenta halar lo por la mano que tiene unida a Él, pero él la suelta y da pasos decididos hacia mi. Y ahora que hago, como puedo salir de esto, es casi imposible.
--¡Eres tú!- dice y ahora no hay dudas en su voz, Kira comienza a moverse como loca dentro de mi. Se acerca hasta estar parado enfrente de mí, puedo sentir su respiración, su olor a menta y mantecado así que cierro los ojos un momento dejándome envolver por su presencia, él levanta su mano a la altura del rostro pero se detiene, veo miedo en sus ojos.
--Seb esto es una tontería, deja la tranquila, mira lo asusta que esta, ni siquiera tiene olor, vámonos- se queja su compañera y por primera vez desde que la vi, no quiero arrancarle la cabeza.
El respira profundo, vuelvo mi mirada a él y nuestros ojos conectan de miel al marrón en una mirada intensa, siento esa corriente que me atrae hacia él, como si fuera de metal y el un imán gigante, de pronto me sonríe y ya no escuchó las quejas de Keila, no siento las miradas sobre nosotros, solo estamos él y yo, mi corazón traidor que se derrite solo con verlo.
Kira aúlla y se mueve como loca en mi interior, no para de gritar por Uriel tanto así que mi olor comienza a sentirse, lo se, el cerro sus ojos y se dejó llevar por mi aroma así como yo hace unos momentos y es como estar por mucho tiempo en un viaje y regresar a casa, como el calor de la chimenea en un dia lluvioso, es como si de pronto todo encaja en su sitio, y es aroma que me grita que es MIO, que es ¡¡¡MI LOBO!!!
El vuelve a extender su mano hacia mi y no me a tocado aún y mi cuerpo ya está temblando. Quita la máscara de mi rostro para luego posar su mano en mi mejilla, sus dedos trazan todos mis rasgos, en sus ojos veo anhelo y me gustaría cerrar los ojos y dejarme llevar por su caricia, quiero llorar por la frustración de necesitarlo tanto que duele. Mas sin embargo no los cierro, lo observo cada detalle, no a cambiado nada, su cabello negro, sus pómulos definidos, su olor los dejo tatuados en mi mente, el bajo su mano y aparta mi cabello, revelando su marca, pero no se sorprende, es mas que obvio que soy yo, con su dedo traza mi marca como si la volviera a dibujar, pero sus ojos demuestran la tristeza mas grande que alguien puede sentir, como aquella canción en el balcón.
--Moriste- susurra, mas para si mismo que para mi y por un momento su dolor me invade pero sólo por una fracción de segundos, ya que mi marca ya casi no es visible, desde que morí aquella vez a comenzando a borrarse como muestra de nuestro vínculo roto.
-- Si-- le digo y se detiene para mirar mis ojos-- Has seguido adelante y eso está bien...
Si está sorprendido por mis palabras no lo demuestra, suspiró audiblemente y en ese instante todo vuelve, nuestra burbuja ha explotado.
--Lo siento-- es todo lo que puedo decir, me aparto y le doy la espalda, Kira comienza aullar de dolor nuevamente. Uno diría que no debería ser tan duro ahora, pero creo que el dolor ha adquirido otro significado.
El no me detiene, no dice nada y se que ya nada volverá a hacer igual, que solo me quedare con su recuerdo y los restos de lo que dejó. Subo las escaleras perdiendo la vista de todos, entro a mi habitación, mis niños duermen por lo que entro al baño y dejo que las lágrimas que oprimían mi pecho puedan salir.
--
Besos Dune.
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Todo O Nada: MENGUANTE
LobisomemContinuación de Te Encontré o los Crecientes. Segunda Parte. Una muerta a Cambio de muchas. Tu decides.
