Capitulo 37

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Capítulo 37

Es tan intenso como el ser humano puede adaptarse a los cambios, como puede experimentar tantos sentimientos en un día a tal punto de sentirte ahogado o que vas a explotar porque no puedes más con lo que sientes.

Esta mañana desperté junto a mis seres amados, con un Sebastian que me llenaba de besos mientras mis hijos reían porque no querían despertar. Cuándo al fin la luz se coló por mis sábanas me lance a hacer les cosquillas a mis tremendos. Sebastian también reía, me sentía plena, llena rodeada de las risas de los seres que mas amo en este mundo, simplemente perfecto.

Ahí me di cuenta que no necesitaba de más nada porque tenia todo lo que anhelaba frente a mis ojos. Desayune junto a ellos, jugamos, paseamos, creo que nunca me sentí más feliz, tranquila, pero sobre todo completa.

Cosa que cambio al instante de llegar a la manada de los crecientes ya que estos estaban siendo atacados por los cazadores que se rebelaron contra Marcos, aquellos que estaban del lado de Eleonor pero no estaban solos, venían acompañados de los lobos súper dotados de Sam.

Sin pensarlo mucho baje del auto con mis hijos y los lleve al bunker junto con las mujeres, ancianos y niños que no podían defenderse. Todo era un caos, fuego por todas partes, el humo no me dejaba respirar, pero lleve a tantas personas como me fue posible. Y me aseguro de que mis hijos estén a salvo.

Cuándo pude estar en el campo de batalla no podía creer lo que mis ojos estaban viendo, esto era una masacre, sangre por todas partes, agarre la primera espada que encontré y le di gracias a la Diosa luna por lo sobre protector de mi padre que me hizo usar mi vestuario de combate, claro que le había agregado mi chaqueta de cuero marrón, pero eso no venía al caso en este momento.

Sólo sé que peleaba como loca, mi espada cortaba a diestra y siniestra, y me preguntaba donde coñ* estaba mi lobo. Bañada en sudor y sangre un olor nada alagador, al fin los divisé a los lejos dos grandes lobos peleando uno marrón rojizo y otro negro azabache, lo que me lleva a preguntarme porque todos los jodidos malos tienen que ser lobos negros.

Será que hay una asociación los lobos negros contra Elena o que mierdas. Me abrí paso entre la multitud, mis ojos no veían a quien mis espada quitaba la vida sino a los dos imponentes lobos en su pelea, todo era zarpas y dientes, ni siquiera notaba la herida que tenía en mi costado en este momento era lo de menos, claro que no pude evitar que un alarido de dolor saliera cuando uno de los cazadores golpeó en el sitio, tome mi espada con fuerza y chao cabeza.

Respire profundo era lo único que podía hacer en un momento cómo este. Cuándo alce la mirada los dos lobos ya no peleaban sino que me miraban y me di cuenta que había llegado a mi objetivo.

El lobo negro se me quedo viendo, no es que sea racista ni nada, pero porque negro, no podía ser verde, anaranjado o fucsia que se yo. El lobo comenzó a gruñir con mucha intensidad, la verdad si hablaba no lo entendía, pero a este punto nada me importaba.

Cambie de fase y le mostré mi perfecta hilera de dientes aquella que acabaría sin dudar con su vida. El lobo me penetró con su mirada y las palabras vivieron por sí solas en mi mente.

" mira me bien todo esto me pertenece, yo deberia ser el Alpha de los crecientes y vine a proclamar lo que es mio"

¡¡¡¡En este momento solo faltaba una música que sonará ta ta ta chan!!!!.

--" Me recuerdas lobita"-- dijo por el enlace mental y por la cara de Sebastian era claro que él había oído sus palabras.

-- "Lobita tu madre"-- Sebastian estaba en shock simplemente no se movía y no podía entender porque.

-- " No hables así de tu suegra pensé que te agradaba"-- ¡¡¡Que!!!¡¡¡¡ Que!!!¡¡¡¡¡ Que!!! Que mierda me perdí.

-- ¿Sam, eres tú?-- ese fue mi lobo quien contestó y yo estaba que no me lo podía creer, porque no me lo podía creer. Y claro todo tiene sentido, esos ojos color miel, los lobos súper desarrollados, el es el hermano de en medio de la historia que me contó sebastian aquella vez que estábamos en el instituto, no lo podía creer.

Pero ahí no acababa mi sorpresa noooo, fue aún peor cuando vislumbre su acompañante. Y sin pensarlo me lance contra él, le lanzaba mordida tras mordida pero él solo las esquivaba y reía. El viento azotaba mi piel con fuerza, hace mucho que Kira había tomado el control de la situación y me sentía como una espectadora en mi propio cuerpo, o mejor dicho bajo la piel de mi loba.

Mi pelaje blanco estaba cubierto de sangre y estaba herida la espada de Jhon había dado justo en la herida. Pero no me rendiría tan fácilmente, no dejaría de luchar nunca.

Tengo muchos motivos para vivir y aunque muera..... Bueno no moriré sola.

Él lanza su espada contra mí y la esquivo, me muevo más lento a causa de la herida, pero lo suficientemente rápida para que su espada no me vuele la cabeza. La batalla casi ha terminado, los lobos están ganando, pero el peor de los males sigue en pie delante de mí.

Su vestimenta está llena de sangre, la sangre de los lobos caídos. Y el filo de su espada de plata ya no brilla a causa de la sangre que resbala por el filo, decido cambiar y vuelvo a mi cuerpo humano, gracias a mi condición aparezco en mi traje. El me mira y levanta una ceja, algo sorprendido, pero ahora ríe burlón.

--Hermanita, ya decía yo que una loba tan hermosa y regia no podía ser cualquiera....y no me equivoque. No malgaste mi tiempo en palabras, corrí hacia él, me deslice y tome una espada del suelo, me alce a su lado, para darle una estocada.

Pero el fue igual de rápido, nuestras espadas chocaron, el impulso nos apartó unos segundos.

--Todavía me tienes miedo -- dice burlón.

Yo vuelvo a lanzar mi espada contra él, estocada tras estocada que él responde hasta sacar la espada de mis manos, seguido de una patada que me envía contra un árbol, haciendo que este se redujera a pedazos por el impacto, sentía mi sangre hervir de rabia y correr por varías parte de mi cuerpo.

El no podía ganarme, no lo aceptó, deje todo por ser más fuerte, por poder defender la gente que amo. Esto no puede acabar así, perdona mi hermano, perdona me mi lobo, perdonen me por no poder verlos crecer pero este es mi destino.

Concentró toda mi energía, toda mi fuerza, todos mis deseos en esa última esfera de energía como me enseñó Ismael en cada entrenamiento.

--Morte*.

Lanzo mi hechizo hacia él, al mismo tiempo que su espada está rodeada de una energía oscura la cual llega justamente a mi pecho. Siento mi cuerpo volar por los aires, pero ya no tengo fuerzas para nada.

Cuando mi cuerpo impacta contra el suelo, cierro mis ojos escuchando las risas de esas tres personas que más Amo en mi vida, con eso me despido.

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Besos Dune.

Todo O Nada:  MENGUANTEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora