Por Joyce:
– Joyce, tienes que comer.
Habían pasado ocho horas desde lo sucedido. Yo me había quedado en un rincón de la furgoneta y no hablaba con nadie, ni si quiera les miraba. Mi vista estaba perdida en algún punto oscuro de la pared mientras me abrazaba a mí misma y me alejaba tanto como podía del contacto con los demás. Me sentía incapaz de hablar con nadie, ellos lo intentaban pero yo no me sentía capaz de hacerlo. Aún tenía grabada en mi mente la cara del pequeño, inerte, con distintas partes de su cuerpo ensagrentadas del mismo modo en que mis manos los estaban. Una vez hubo vida en su cuerpo y, tanto si era humano como no, yo me había encargado de acabar con ella. Había sido en defensa propia, había sido cuestión de necesidad porque sino, aquel joven chico habría acabado conmigo en aquel mismo momento. Pero eso no me consolaba. Luna, Denise e incluso Calum me repetían constantemente que no era una asesina, que aquel ya no era un niño inocente, pero eso no me consolaba. Esta situación empezaba a superarme y no conseguía acostumbrarme al hecho, de que la vida era así ahora. Vivir o morir, Joyce. Era lo que Calum me repetía una y otra vez. Pero joder, ¡eso no era fácil! Ellos parecían llevarlo bien y no entendía cómo. No les juzgaba, porque sabía la razón por la que todos hacíamos esto, pero aún así, ¿cómo eran capaces de hacerlo sin arrepentirse o lamentarse? Nunca imaginé que el instinto de supervivencia fuese tan grande.
Ahora, Calum volvía a acercarse a mí con la esperanza de que comiese algo, pero si ni si quiera era capaz de abrir la boca para hablar, ¿cómo esperaba que lo hiciera para ingerir comida? Tenía un nudo en el estómago y otro en el pecho, comer no era una posibilidad.
– Joyce... – le oí suspirar y dejó un sandwich a mis pies mientras se sentaba a mi lado. Podía sentir su brazo rozando el mío. – Tienes que superarlo. Sé que es una mierda, sé que es difícil, que es injusto, pero...tómatelo como si fuera un juego. – y por primera vez en varias horas, desvié mi mirada de aquella mugrosa pared para mirarle a él conmocionada por sus palabras. ¿Un juego? ¿Estaba de puta coña? Él pareció darse cuenta de lo que estaba pensando y de cómo su– Piensa que esto son niveles que tienes que superar. Tenemos que pasar todos juntos por esto, es solo una transición. Esto no va a ser para siempre, te lo prometo, Joyce. Te doy mi palabra. Para eso estoy yo aquí, es mi función. Tengo que llevaros a todos a salvo hasta el punto limpio, hasta el refugio. Piensa que tienes que superar todos estos niveles para ver a tu hermana. ¿Es que ya no la echas de menos? – eso fue un duro golpe. Por supuesto que echaba de menos a Lyn, daría lo que fuera por tenerla ahora conmigo. La necesitaba tanto. – Estoy seguro que ella no te olvida, que ella sigue luchando por volver a verte. Pero ella necesita que tú también luches y seas fuerte, Joyce. Y el primer paso es comer. – vi que me miraba con una dulce sonrisa, sin mostrar sus dientes, esperando a que aceptara aquel pedazo de pan.
Me quedé mirando de forma intermitentemente al sandwich y a sus oscuros ojos que me miraban atentos y con la esperanza de que aceptara. Y, por Lyn, por él, porque se merecía que al menos aceptase su ayuda dado a sus esfuerzos, y por mí, por todo lo que había dejado atrás desde que comenzó todo esto, acepté su ayuda y tomé el sandwich entre mis manos. Vi como sonreía ampliamente dejándome ver sus bonita y cuidada dentadura mientras se incorporaba un poco, expectante a que le diese el primer bocado.
– Espero que no lleve huevo, odio el huevo en los sandwiches. – murmuro mirándole de reojo sintiéndome ligeramente incómoda por el modo en que me observaba, sentía sus ojos clavados en mí siguiendo cada uno de mis movimientos y aquello hacia que la presión aumentase. – Deja de mirarme así, por favor. – demandé mirándole de frente, directamente a sus ojos.
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RECOVER || 5SOS Fanfiction.
FanfictionDos hermanas. Cuatro chicos. Un apocalípsis. Un destino. Un propósito: seguir con vida.
