5. Amigos.

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Por Evelyn:

        Las horas pasaban y con ellas la tranquilidad iba menguando a pasos agigantados. Los cincuenta y pocos que éramos al principio ahora nos veíamos rodeados de centenares de nuevos refugiados. ¿Cuántas personas cabían en aquella nave? Porque, no las había contado una a una, pero habría al menos trescientas personas, quizás más. Los recursos se volvían limitados y podía ver a los miembros de ejército de un lado a otro, colapsados de tareas. Lo peor era en las filas de registro. Muchos intentaban colarse y el ejército los expulsaban de allí. Era tan cruel... La idea de que era una chica afortunada no me reconfortaba en absoluto en cuanto veía a familias acudir asustados y sin recursos al refugio. Yo no era mejor que ellos y sin embargo aquí estaba, sentada, con una manta rodeando mi cuerpo, con el estómago lleno y con una tranquilidad parcial a la espera de lo que el destino nos tuviera preparado. Lo que más llamó mi atención, fue el estado de alerta en el que se encontraba la gente cuando venía. Venían aterrorizados y los militares trataban de callarles y les contestaban con evasivas para no darle mayor importancia al tema. ¿Se había extendido? ¿El gobierno no había podido controlarlo? ¿Era esto lo suficiente seguro? ¿Cuánto tiempo estaríamos allí encerrados? Todas esas preguntas me atormentaban a cada segundo. Las medidas de seguridad de habían vuelto más estrictas. El personal ya no era amable. Todo el mundo estaba tenso y todas las zonas que daban al exterior estaban restringidas. Nos tenían allí encerrados y lo peor es que por ahora era indefinidamente.

        La hora del almuerzo se acercaba, pero antes de saciar mi estómago necesitaba saciar mi tranquilidad si eso era posible. Me recorrí las zonas comunes en busca del Sargento Fletcher. Necesitaba hablar con él. Necesitaba respuestas. Me hacía paso entre la multitud recorriendo con la mirada los rincones de aquel lugar. Veía a muchos soldados y eso tampoco ayudaban porque todos iban vestidos iguales. Tras diez minutos de búsqueda sin éxito decidí recurrir a preguntar a uno de los soldados que había por allí. Todos estaban ocupados y me daba apuro molestarle, pero ¿acaso no estaban ahí para ayudarnos en lo que pudiesen a todos? Yo solo necesitaba que me ayudase a encontrarlo. Solo le robaría unos minutos. El soldado al que me dirigía era joven, más alto que yo, moreno, y tenía rasgos faciales asiáticos. A pesar de ello, y eso que a mí no me solían atraer los chicos orientales, me parecía atractivo. Tenía unos bonitos ojos oscuros, una mandíbula cuadrada, unos labios carnosos y un lunar en la mejilla derecha que le daba un toque sexy. Quizás si al final todo saliese bien y se quedase en un susto, en comparación con lo que podría llegar a ocurrir, estaba dispuesta a hacer amigos militares. ¿Desde cuándo el ejército reclutaba a chicos tan guapos? Aunque estuviera allí encerrada, al menos me distraía viendo a esos chicos y dejaba de pensar en pensamientos amargos y sumamente tristes. Era un hecho un poco triste, pero no me quedaba mucho más a lo que aferrarme, llorar y/o lamentarme no me iba a ayudar por ahora. Mi cabeza estaba en sobrevivir, ya lloraría cuando me sintiese cien por cien a salvo.

- Eh... disculpa... - me dirigí al soldado desde su espalda pues estaba de frente conversando con un matrimonio. 

        El chico se giró un segundo para mirarme por encima del hombro. Clavó sus oscuros ojos castaños en mí para luego volver a dirigirse al matrimonio. Tras un par de palabras más, zanjó su conversación y se volteó para quedar de cara a mí.

- ¿En qué puedo ayudarla? - me miraba con gesto serio, su ceño estaba ligeramente fruncido y parecía cansado. Supongo que, con todo lo que estaba ocurriendo estaría estresado y puede que hubiese dormido más bien poco. 

- Estoy buscando al Sargento Fletcher. ¿Sabe dónde puedo encontrarlo... - me fijé en su placa metálica donde estaba grabado su nombre. - ... Soldado Hood?

- El Sargento Fletcher estaba hasta hace un momento ayudando a los soldados con los nuevos huéspedes. Estamos saturados y necesitamos refuerzos. Algunos vienen sin recursos y necesitan alojamiento, comida, indumentaria, entre otras cosas. - asentí pues al chico no le faltaba razón alguna. Aquello estaba atestado de gente y aún quedaban muchos por registrarse y entrar. 

RECOVER || 5SOS Fanfiction.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora