Por Evelyn:
- Evelyn, despierta, vas a llegar tarde a clase.
Mi madre entró en la habitación sin tan siquiera llamar a la puerta. Aunque, en realidad, no es que lo hiciese alguna vez. Cruzó mi habitación hasta llegar a la ventana y subió la persiana para dejar que los primeros rayos de sol de la mañana iluminasen las cuatro paredes pintadas de color celeste de mi habitación. Aquel era mi pequeño rincón. Donde había crecido. Aún mantenía las marcas de lápiz que mi madre hacía sobre el marco de la puerta para medirme. La última vez que me medí tenía catorce años, creo recordar. Durante todos esos años mi habitación había sufrido grandes cambios de estilo y, de tantas capas de pinturas, creo que había encogido al menos seis centímetros. De pequeña era todo rosa, muy rollo...¿cómo decirlo? de princesa. A los nueve años, mi cuarto parecía sacado de un cuento de fantasía. Mi padre había pintado un árbol enorme en la pared frente a mi cama. Era como un pequeño bosque encantado. Tenía un dosel con una enredadera y flores colgando de este, una alfombra con forma de hoja, muchos peluches de animalitos adorables y encantadores. A los trece años, mi habitación era un gran girasol. ¿Por qué siempre me habían gustado tanto las flores? Supongo que cada flor, cada color, representaba el estado de ánimy el nivel emocional en el que me encontraba en cada etapa de mi vida. Cada flor y cada color significa una cosa distinta. En cambio, ahora a mis veintiun años, había decidido pintar mi habitación de celeste. Dicen que es un color que transmite calma, paz. Quizás era lo que necesitaba en aquel momento. La universidad había sido un gran cambio y podía ser muy duro cuando intentabas conseguir las mejores calificaciones como era mi caso. Siempre me había exigido mucho a mí misma y no me había permitido bajar de un ocho nunca. Era mi responsabilidad como hermana mayor. Tenía que ser la mejor. Mis padres tenían que estar orgullosos. Tenía que dar ejemplo a mi hermana pequeña, la cual era una rebelde empedernida. Joyce estaba atravesando una etapa difícil. Aún era una adolescente y, yo la entendía, sabía por lo que estaba pasando y eso hacía que ella confiase en mí y estuviésemos muy unidas. Nos contábamos todo. Mientras que a mis padres, que eran muy tradicionales, les dejábamos al margen de muchas de las locuras que cometíamos. Entre nosotras siempre había secretos y una complicidad que nadie podría romper. Éramos uña y carne. Yo intentaba ser tolerante con ella pero ante todo intentaba alentarla y alejarla de ese mundillo que tanto le llamaba la atención. A sus diecisiete años, vestía como una verdadera punky de los ochenta. Era muy guapa, cabezota e inocente, y mi responsabilidad como hermana mayor era apartar las zarpas de muchos yonkis y malotes con los que se juntaba que solo tenían planes lujuriosos y conflictivos para ella.
Por fin me despegué de las sábanas y retiré algunos mechones de pelo que habían caído sobre mi cara mientras dormía. Me incorporé y achiné los ojos a causa de la luz cegadora que entraba de la ventana y se clavaba directamente en mis retinas. Salí de la cama y me puse en pie. Los flecos de la alfombra blanca aterciopelada que descansaba sobre el parquet acariciaban mis pies y me producían suaves cosquillas. Eché un vistazo al reloj con forma de conejito que tenía sobre la mesita de noche. Bufé y puse los ojos en blanco.
- Eres una exagerada. Son solo las 08:05, sabes que no tengo que entrar hasta las 09:15. ¿Por qué siempre me haces lo mismo? Cuando podría quedarme en la cama cinco minutitos más...
- A quién madruga dios le ayuda, ¿no lo sabías? Así tienes tiempo para vestirte y desayunar con tranquilidad. Tienes el desayuno en la mesa. Tu hermana ya está abajo y sino te das prisa te vas a quedar sin tortitas. - me dijo sonriente mientras dejaba sobre la mesa algo de ropa limpia y doblada. -
- Mierda, ¡Joyce! ¡Ni se te ocurra comértelas todas!
- ¡Evelyn! ¡te he dicho mil veces que no digas mierda!
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RECOVER || 5SOS Fanfiction.
FanfictionDos hermanas. Cuatro chicos. Un apocalípsis. Un destino. Un propósito: seguir con vida.
