Observando el caminar silencioso y potente de Alex, mientras se acercaba a ella, atravesando la cafetería llena de personas, y sobre todo mujeres, que se fijaban en el. Comiéndoselo con los ojos, como si fuese uno de esos deliciosos pastelitos que había tras las vidrieras de escaparate a la espera de que una intrépida boca, le diese un mordisquito. Para su absoluta satisfacción, él ni siquiera se fijo en aquellas que lo miraban, centro su mirada verde azulada en ella y sonrió al tomar asiento. Colocándose cara a cara, con la mesa entre ellos.
Soltando la pajita de la malteada que se estaba bebiendo, se lamió los labios antes de hablar.
--¿Y esa boba sonrisilla?
Alex centro parte de su atención en la comida que tenia frente a él. Ella sabía que aquello que había en la mesa, no era suficiente para alimentar al hombre, pero al menos hasta que llegasen a casa o a algún restaurante del centro comercial, si es que iban, aquella minucia aplacaría parte del apetito de su chico.
--Héctor dice que estamos locos por traer una niña a la familia.
Arqueando una ceja, miro a Alex, quien le dio una miradita por debajo de las pestañas, mientras untaba sus tostadas con mermelada.
--Va a ser consentida hasta el cansancio y nos va a volver locos. Sobre todo cuando dicha niña crezca y quiera novio ¿Entiendes? Entonces será nuestro turno de volvernos un par de ogros con quien sea que traiga a casa.
Sin poder resistirse a ello, se carcajeo. Ya sabía que el tema más espinoso para su chico, seria cuando Liv alcanzase la edad de echarse novio y el pobre muchachillo llegase a casa para recogerla. ¡Oh Dios Mío! Se iba asegurar de tener una cama para poder grabarlo todo. Lucha de titanes, Alex Vs Liv ¿Quién saldrá vencedor?
Ella apostaba por Liv. Ella gano en su momento, cuando le toco luchar contra su padre por Alexander. Y no se había equivocado al hacerlo. Cinco años después seguían juntos e iban a ser padres. Su jugada no salió nada mal.
--Bueno... aviso ahora, que aun estoy a tiempo, que yo soy Suiza. Soy completamente neutral.
Alex le lanzo un "cobarde" por lo bajo, con una sonrisilla en los labios, antes de darle el primer bocado a su desayuno.
--Solo seré un poco... malo con el chico. No te preocupes.
--¿Y cuál es exactamente el grado de maldad que usaras contra el futuro novio de tu hija?
--Tengo veinte años para pensarlo.
Riéndose, llevo una mano a su barriga.
--¿Y tú crees que ella no conocerá a ningún chico hasta que cumpla veinte años? Te recuerdo que yo salte sobre ti a los dieciocho. Y otro dato... Es probable que elija un hombre unos años mayor que ella.
--Entonces tengo más razones para ahorcarlo si le pone una mano encima. ¡Y no es lo mismo! Yo soy un buen chico.
--A ojos de mi padre no.
--Tu padre está molesto porque sigo sin pedirle tu mano.
Ella se encogió de hombros con indiferencia.
--Fue perfecto tal y como me lo pediste.
El sonrió ampliamente, regalándole la sonrisa del millón de dólares, le dio un mordisco gigantesco a su tostada.
Su padre seguía haciendo pataletas cada vez que tenía la oportunidad, y eso que estaba a punto de ser abuelo. Aun así, mantenía su postura de no perdonar a Alexander, por no haber ido a él y pedido su mano como se debía hacer, según él. Ella no tenía interés en esas cosas, aunque si le gustaría que se llevasen bien, sin embargo no creía que eso fuese a solucionarse pronto, por lo que las cenas en familia, seguían siendo algo incomodas. Por suerte su madre y ella siempre mediaban entre ellos y hacía las cosas un poco más fáciles, aunque no siempre funcionaba.
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Mi Soldado; Esperando a...
RomanceEsto es una mini temporada, que cuenta la historia de algo que, creo que la gran mayoría quería, y es la llegada del sueño y deseo de Alexander e Itziar. No se de cuantos capítulos constara, pero espero que lo disfrutéis.
