Capitulo 18

4.9K 368 65
                                        


Con el cuerpo en llamas por la adrenalina que circulaba por sus venas, sentía como corazón bombeaba contras las costillas, dándole la extraña sensación de que fuese a romperlas. Tenía muy claro que su cuerpo estaba habituado al subidon que provocaba una situación de peligro y ante un momento así, lo único que podía hacer, era dejarse llevar. Su mente le pedía tranquilidad, pero su cuerpo no respondía positivamente a esa propuesta dada por una mentalidad serena que lo único que quería era doblegarse a la adrenalina. El miedo y los nervios, solo eran una droga más para su sistema. El instinto de supervivencia aullaba alto en sus oídos, permitiéndole anclarse a él para no cometer ninguna temeridad.

Con el fusil de asalto entre las manos y el cuerpo relajado contra uno de los costados del vehículo blindado, el observaba en silencio como sus compañeros se preparaban para la misión. El estaba listo, estaba a la espera de los demás, para poder enfrascarse en aquel rescate, sin ofrecer ni una sola baja por parte de su bando y todas por el contrario. Iba con la mentalidad de regresar de una sola pieza y vivo. Le quedaba relativamente poco para regresar a casa y no quería darle ningún susto a su diablillo, pese a que el mismo cuerpo le pedía ser un poco temerario. Sin embargo, su deseo de volver al lado de su familia, era demasiado alto como para obviarlo.

Respirando hondo, inflo su pecho tras el chaleco antibalas, que el sabia mejor que nadie, que no era cien por cien efectivo, y lamio sus labios resecos cuando el nerviosismo por la acción, bullo en su vientre, avisándole que pronto estarían de lleno en una misión bastante peliaguda, pese al refuerzo que llevaba. A él le tocaba adentrarse dentro de la boca del lobo para rescatar a los rehenes, mientras Izan y su grupo, mantenían a raya a los enemigos. Las balas volarían indiscriminadamente, sin importar en que cuerpo impactasen, harían el daño que nacieron para hacer, cuando las fabricaron. Tenía claro que pese a la misión que tenía entre manos, tenía que pensar en lo que tenía en casa a su vuelta y aunque eso le hiciese ir más lento, haría todo lo posible para regresar por su propio pie al lado de su familia y su hija.

Agarro su arma con ambas manos y se montón en la parte trasera del coche blindado, tomando asiento en unos de los rígidos bancos que adornaban ambos laterales, miro hacia abajo y observo el balance de la cadena que llevaba al cuello, el brillo del diablillo que le regalo a Itziar, junto a la cruz que su hermano volvió a regalarle.

Tenía que mantener un control férreo de su temperamento temerario y centrar su mente en el mejor camino para llevar a cabo la misión con éxito, sin necesidad de que ninguno de ellos acabase en las manos del doctor o de camino a casa en una caja de pino. Guardando la cadena bajo la camiseta, elevo la mirada topándose con los ojos de Izan.

--¿Es necesario que lo diga?

--No.

El hombre asintió, echando hacia atrás la cabeza cerro sus ojos y comenzó su ritual de concentración. Cada uno de ellos tenía algo que hacían cada vez que ponían su culo en movimiento por alguna misión o alguna patrulla espinosa. El se centraba en el peso de la cadena que llevaba alrededor del cuello, recordándose a sí mismo que lo único que tenía que hacer allí, era sobrevivir para ser capaz de regresar a casa al lado de la gente que amaba. Eso y mantener un estricto control sobre su impulsividad, le ayudaban a seguir con vida. A veces era bueno ser impulsivo y si no tenias nada que te hiciera regresar a casa, no importaba si te volvías loco ahí afuera, pero el si lo tenía. Tenía una familia esperando por él, y no podía defraudarlas.

--Cuando lleguemos allí, nos separaremos. Alex tu equipo y tu, tenéis que esperar a que la fiesta comience. En cuanto lo escuches, adentraos en su base y rescatar a los chicos. Si encuentras un enemigo... vacíale el maldito cargador en la cabeza.

Mi Soldado; Esperando a...Donde viven las historias. Descúbrelo ahora