Capítulo 14

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-Ya, debo marcharme...

Cierto pelinegro se encontraba con sus zapatos en sus manos y su mochila colgada en su espalda. Recostado contra la puerta de entrada, miraba fijamente a Itona. El castaño le pedía que se quedara un rato más, pero él decía no poder estar tanto tiempo fuera de casa. Cass probablemente llamaría a la policía a pesar de que se encontraba sano y salvo.

-Bien, pero debes volver para la próxima pelea. ¿Promesa?

-Promesa...

El castaño asintió antes de palmear su espalda. Hiro se puso los zapatos rápidamente para salió corriendo de la casa. Tomó su celular y llamó a su tía.

-¿Si? ¿Diga?

-Cass. Estoy yendo.

-¡Hiro, no volviste anoche! –Su tía sonaba desesperada.

-Estoy bien, me quedé con un...amigo. Pero ya estoy en camino. Adiós.

Luego de cortar la llamada, soltó un bufido y siguió su camino. Su mente daba vueltas al pensar en la noche anterior. Algunos recuerdos estaban borrosos, no sabía bien con quien había estado hablando por horas. Mientras más se acercaba a su casa, peor se sentía. Las voces que lo perseguían poco a poco aumentaban su tono de voz. Comenzaban por leves susurros hasta alcanzar gritos ensordecedores.

Hiro.

Abandona a Cass.

Hiro, escucha...

Conozco la mejor manera para olvidar a todos.

Hazlo, Hiro!

Debes destruirlos. Búscalos y destrúyelos.

¡Escúchame!

-¡No! –Gritó el pelinegro, sujetándose la cabeza- ¡Déjame en paz!

Los peatones a su alrededor lo miraban de manera curiosa. El chico comenzó a hiperventilarse. Se puso de pie de manera torpe y comenzó a correr hasta su casa. Una vez en la puerta del café, empujó la puerta y a su tía Cass antes de que esta pudiera interrogarlo. Se encerró en su cuarto y soltó leves llantos, implorándole a las voces que se callaran, que lo abandonaran. Quería estar solo. Estas solo se volvieron más fuertes y potentes. Su cabeza latía del dolor. Sentía que estaba por explotar.

Un sonido alto y agudo lo interrumpió. Con manos temblorosas, tomó su celular entre sus manos y contestó la llamada entrante.

-Hiro-Una voz suave y calmada.

-I-Itona... n-no puedo...

-¿Hablar? Todo está bien. Escúchame, recordé que tenemos que...

Escúchame.

-...Hiro, estoy hablando. ¿Estas prestando atención?

-Déjame en paz.

Con esto dicho, colgó.

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