DÉJAME DECIRTE...

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"Déjeme decirle que es usted el único capaz de obligarme a hacer cosas que no quiero. Como respirar, por ejemplo. No se confunda, no es esto un halago, sino un lamento, pues yo respiro por ver esa sonrisa suya una vez más..."



Un segundo, puede bastar solo un segundo en que el mundo de un persona puede derrumbarse, un segundo en el que la vida de una persona cambia drásticamente, y es que el futuro es así, incierto, nadie tiene conciencia de lo que sucederá hoy, mañana, en una hora y mucho menos en un segundo, puedes ser arroyado por un carro, puedes caerte de unas escaleras, puedes morir de un balazo, o simplemente natural.

Lamentablemente este no era el caso del chico al que amaba, y apenas hacia poco tiempo lo tenia alado suyo, era muy poco tiempo, ¡Diablos! Tanto lo odiaba Dios, tanto era su odio, ¿Qué mierda hizo en su otra vida para merecer esto en esta vida? Que sin duda alguna hasta ahora había sido una mierda, su novia lo dejo, que ahora ya no le importaba, su familia, y ahora esto.

Simplemente esto no podía estar pasando, debía ser una especie de broma, o un mal sueño, si, seguro era eso y en algún momento debería despertar, y después solo reiría por tal acontecimiento. Mierda, MIERDA, pero porque sentía ese vació en su pecho, porque de repente le faltaba el aire, porque todo a su alrededor daba vueltas y vueltas viendo como aquel perfecto chico se derrumbaba frente a sus ojos, con un cuchillo enterrado en su cuello y con otra herida en su pecho.

Finalmente pudo regresar en si, finalmente pudo recuperar el oxígeno, logro conectarse con el mundo que lo rodeaba, reos siendo detenidos por varios guardias, gritos de parte de uno de sus compañeros, golpes y electroshocks de parte de los guardias a unos reos que seguían golpeando a quien se le atravesara frente suyo, unos cuerpos tirados en charcos llenos de sangre, y su chico a dos metros tirado en el suelo, su vista perdida, su ropa llena de sangre, y desde luego que pudo notar que no tenía ningún movimiento.

¿Cuánto tiempo llevaba sin moverse? ¿Minutos, horas? Joder, esto no podía ser verdad, simplemente no. Sintió como alguien le tocaba el hombro.

-Déjame.-dejo salir sus primeras palabras ante tal shock.

-Louis.-dijo el chico tras suyo. Tratando de tomar compostura frente a su amigo.

-¡DIJE QUE ME DEJARAS MALDITASEA! ¡DEJAME! ¡¡NO ME TOQUES! .-dijo gritando, y parándose de donde estaba arrodillado viendo el cuerpo inmóvil del rizado, corrió esos pocos pasos, se dejó azotar frente a el, lo miro, sin atreverse a tocarlo, su rostro lleno de ira, lleno de frustración, desesperación.

Zayn lo vio desde ahí, joder, porque tenía que permitir tal cosa, simplemente no comprendía porque había aceptado tal trato, su amigo del alma estaba sufriendo ahora, mierda, era tan egoísta, el debería pudrirse en aquella cárcel, de todos modos, el ya no tenía ni una oportunidad allá afuera, joder, el si, el no merecía sufrir esto, no el.

-Louis, hermano, de verdad lo siento, realmente lo siento.-dijo con la voz quebrada desde su lugar, y entonces lo escucho, escucho un sollozo, Louis, al que llamaban perro, ese mismo Louis se encontraba llorando en silencio. Se sintió más culpable entonces.

El castaño se limpió la cara cuando se dio cuenta de que un guardia se acercaba al cuerpo del rizado, y tocaba su cuello, no se permitió llorar frente a un estúpido guardia, no le daría el gusto de burlarse después de el.

-¡AQUÍ HAY OTRO! .-grito el guardia, Louis lo vio confundido.

-¿Qué?.-dijo finalmente con la voz apenas audible.

PRISONERS SOULS // PAUSADA//Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora