Capitulo 6

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No le iba a contar nada de mi vida personal, solo le había dicho que era mi padre, pero no le iba a decir nada mas, nada.
-No quiero hablar del tema, vamos a empezar con mates. Asintió y nos pusimos hacer lo de mates, teniamos que buscar en wikipedia sobre un hombre relacionado con mates. Acabamos a la hora.
-¡Por fin! ¡Termine! -Guarde mis cosas y me levanté, me cogió de la mano y me tiro sobre el.
-¿Que haces? Me tengo que ir ya.
-¿Te gusta el billar?
-Nunca e jugado. Se levanto y me arrastro con el abajo, donde había una mesa del billar.
-Coge un palo. Cogí el palo de al lado mía. Se acerco por detras, colocó sus manos sobre las mías, agarrando el palo. Tenía su boca en mi cuello, me estremecí. Se pego aún mas, doblandome hacía delante, poniendome en posicion para poder tirar.
-Dale a la bola blanca.
-Si te quitas...-Escuché su risa y me mordió el lóbulo. Gemí. Tiré y le di a la bola blanca, golpeando un bola lisa de color rojo.
-Muy bien, apesar de tener distracciones.- Le fulminé con la mirada, se alejo de mí y le dio a dos bolas de rayas, le mire mal.
-¡No le des! ¡Tienes que fallar! -Se empezo a reír. Me iba a vengar, me acerqué a él lentamente, le pase el dedo por el brazo, por un tatuaje, haciendo que fallara.
-¡Funcionó! -Me reí y me fulmino con la mirada. Me puse al lado opuesto de donde el estaba, metí dos bolas de las mías, solo me faltaba meter la negra y ya había ganado.
-¡No, no, falla! -Me empeze a reír y le saque la lengua. Me puse para tirar la bola negra cuando el se acercó a mi, solo para desconcentrarme. Tiré y fallé.
-¡Me la vas a pagar!- El solo tenía que darle a la negra como yo. Me sente encima de la mesa, tapando dos de los abujeros, me fulminó con la mirada. Tiró e iba directo a meterlo en un abujero y sería rl ganado. Puse el dedo enfrente de la bola para que se parara.
-¡Eso es trampa!
-Tu tambien haces trampa...-Me empeze a reír y me sente dandole a la bola para que se metiera.
-Gané.
-Eres una tramposa...
-Parece que a alguien no le gusta perder. -Me reí mientras se acercaba a mi, tumbandome en la mesa de billar y tumbandose encima mía.
-Ya que e perdido...voy a ganar algo.- Lo dijo mientras ponía sus manos en mi cadera.
-Solo puedes ganar lo que es tuyo.-Tragué saliva.
-Entonces ganaré algo que me tenía que haber pertenecido desde hace mucho- Volví a tragar saliva, en ese mismo momento junto sus labios sobre los míos, su lengua me acariciaba el labio inferior, abriendose paso entre mis labios, hasta rozar mi lengua lentamente. Empezó a jugar con mi lengua, su pircing de la lengua me hacia cosquillas. Enredé mis dedos en su pelo tirando de las raices suavemente. Me tragé uno de sus gemidos. Sino recuerdo mal, Cristina me había dicho que el no gemía, que el solo las usaba y luego las tiraba. Me mordió el labio, atrayendolo hacía el.
-¿Quieres que te lleve al país de las mil maravillas?
-¿Puedes?- Sentí un cosquilleo debajo del ombligo, era la primera vez que sentía eso. Ví una sonrisa malvada en sus labios.
-¿Tienes condón?-Le pregunté avergonzada.
-No te voy a follar todavía, aunque me muero de ganas.- Me volví a poner roja. Metió su mano bajo mi pantalon y me empezó acariciar allí abajo. Me mordí el labio sin darme cuenta.
-¿Quieres que siga? -Puso sus labios en mi mandibula, besandola. Asentí con la cabeza. Me bajo los pantalones, dandome besitos en la barriga lentamente. Me bajo despues las bragas. Le agarre del pelo, colocandole en mi cuello. Sentí sus dedos juguetear con mi parte sensible. Sus labios me besaban el cuello de arriba abajo,desde la oreja hasta la garganta. Gemí.
-Gime mi nombre. -Se mordio el labio, relamiendose sus dulces labios.
-Ángel...-Gemí.
-¿Te gusta como te lo hago? O ¿prefieres hacerlo tu?-Le miré mal y me puse colorada.
-Nunca hice esto...
-¿Nunca te has masturbado?-Negué con la cabeza, se me arqueo la espalda. Volví a gemir, me mordí el labio para no gritar.
-Asín me gusta, correte para mí, muy bien.- Volví a gemir y aprete mis puños fuertemente. Quito sus dedos, y se los introdujo en la boca, chupandolos.
-Esto...¿Quieres...que yo te haga algo?-Se empezo a reir. Me baje y cogí mis bragitas y me puse mis pantalones.
-No hace falta, estoy bien.-Le sonreí. Me baje de la mesa de billar, y me asomé a la ventana. Seguía ahí, no se había movido.
-Esto....¿Me puedes llevar a mi casa?
-¿Tienes miedo de ir tu sola?
-No, da igual me ire yo sola- le di un beso en la mejilla y me fuí.

Mi Perfecto DesastreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora