Capítulo 13

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Era de noche y no podía dormir, había dado vuelta por toda la cama tratando de dormir, pero todo era inútil. Solo podía pensar en el idiota de Sam.

Así que me paré, abrí la puerta para ir a la pequeña terraza, pero el aire helado hizo que me regresará por una cobija. Me senté en una silla con la cobija mientras veía todo lo que estaba enfrente de mí.

No sé cuánto tiempo había pasado, pero me estaba quedando dormida, hasta que escuché la voz de alguien e hizo que me levantará rápido y asustada.

—Yo no me comí la nutella. —Dije mientras me caía de la silla.

Me paré y vi a Sam en el otro balcón.

— ¿Sam? —Dije.

—Sí.

—Me has dado un susto del demonio, casi me provocas un infarto. —Le dije colérica.

—Lo siento, solo que no te veías nada cómoda en esa silla.

Mi cuello me comenzó a doler, creo que estaba muy torcida.

— ¿Tampoco puedes dormir?

Él negó con la cabeza.

—Si quieres ven.

Él asintió con la cabeza, saltó la reja de su balcón.

— ¿Qué haces?, ¿Estás loco?

No escuchó lo que dije porque saltó sin más hasta mi balcón. Mi corazón se detuvo por un momento, si le llegaba a pasar algo sería como si yo muriera.

No me di cuenta, pero Sam ya estaba a un lado mío. Haciendo que mi pobre corazón volviera a latir.

—Me has provocado dos infartos en una noche, ¿Cómo te atreves a saltar así?, ¡Estás demente!

—Tranquila, estoy bien. —Lo dijo con una mueca divertida.

Le di un abrazo muy fuerte, él me rodó con sus brazos, podía escuchar los latidos de su corazón. Me separé de él, apenada.

Sam se sentó en la silla, mientras yo me senté en frente de él.

— ¿Por qué no puedes dormir? —Pregunté.

—Creo que me sentía mal por lo de hace rato... Lo lamento fui un idiota.

—Eres un idiota, pero aun así te quiero.

Él solo rio divertido. Me dio un horrible escalofrió, trate de taparme más con la cobija, pero era tan delgada que no servía de mucho.

— ¿Qué fue eso? —Me preguntó Sam.

—Me dio escalofríos.

—Eso no parecía escalofríos, parecía que estabas teniendo un ataque de epilepsia.

—Eres malvado de verdad. —Dije entrecerrando los ojos.

—Ven aquí.

Negué con la cabeza.

—Vamos, tienes frío y necesitas un poco de calor.

Caminé hasta donde estaba él, me senté sobre él, con mis brazos rodeé su cuello y mi cabeza cayó en su pecho, Sam me sujetó de las piernas, escuché como sonaba mi canción favorita.

— ¿Qué haces? —Pregunté.

—Es una canción para que duermas.

—No me quedaré dormida.

Lo voltee a ver y durante un momento nuestras miradas se conectaron, con una sola mirada podía hacer que todo dentro de mí se alterara, sentía esas famosas mariposas.

Princesa Alexa (PE #3)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora