Capítulo 14

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Después de eso nos fuimos al hotel, no podía creer que me había lanzado desde un avión, había sido una experiencia única y genial. Mis papás no me creerían cuando les contará.

Sam iba conduciendo en la motocicleta, mientras yo sentía todo el viento en mi cara, extendí mis brazos para sentir con más intensidad, en ese momento sentía que podía hacer todo lo que yo quisiera.

Llegamos al hotel, después estuvimos todo el día en el hotel, en la inmensa alberca.

Sam nadaba mientras yo estaba en el camastro tomando el sol, tenía un traje de baño rosa de dos piezas, traía puestos mis lentes de sol negros.

Sinceramente esto era demasiado relajante.

Sam salió de la piscina y se sentó junto a mí.

—Hola, creo que ya has tomado suficiente sol.

—Sí, creo que podrías ponerme un huevo en el abdomen y se cocería.

Él soltó una risa, me senté y extendí la sombrilla para que ya no me diera el sol.

—El agua está riquísima.

—No me meteré.

—Eso ya lo veremos.

Él me tomo del abdomen, después me cargo como si fuera un costal de papas.

—Bájame.

—Tienes razón estas caliente.

No fue lo que dijo, si no el tono en cómo lo dijo. No pude evitar sonrojarme, aunque no sabía si era por eso o porque toda la sangre se me estaba yendo a la cabeza.

—Espero que no lo hayas dicho en doble sentido.

Antes de que me contestará me lanzó al agua. Toqué el fondo, después floté hasta que llegué a la superficie.

—Te voy a matar. —Dije enojada al verlo sonreír satisfecho.

—Atrápame si puedes.

Después de esto él corrió, salí de la alberca y corrí tras él, se fue corriendo hasta llegar al jardín, digamos que soy muy veloz, así que prácticamente lo taclee.

Me subí de él, después con mis manos lo inmovilicé.

—Claro que puedo, soy más rápida que tú. —Le dije, aunque después de arrepentirme porque pude ver como los músculos de Sam se tensaban, ya que podía sentir su piel debajo de mí.

Los dos nos quedamos viendo, hubo un momento en el que todo el mundo desapareció, mi corazón comenzó a latir más rápido y se me dificultaba respirar.

Me comencé a acercar lentamente, pero entonces él habló.

—Estás pesada. —Dijo con esa sonrisa que me debilitaba.

Me paré rápidamente.

—No peso tanto.

—Claro, lo dices porque no estabas arriba de ti misma.

Rodeé los ojos y le di un golpe.

—Ouch me dolió—Dijo dramatizando.

—Sabes serás un gran rey, pero del drama. —Dije riendo.

Caminamos de nuevo a la piscina donde habíamos dejado nuestras cosas.

—Gracias a ti ahora estoy mojada, así que me meteré un rato.

Caminé hasta la orilla de la piscina con mucho cuidado de no caer, además iba dando pequeños saltos ya que el piso estaba caliente.

Sin pensarlo dos veces salté hacia la alberca, veía todas las burbujas que se habían formado, salí a la superficie y logré escuchar a Sam gritar.

Princesa Alexa (PE #3)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora