Capítulo 27

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— ¿Están listos? —Dijo Fabi.

Él la abrazó, la verdad sentí un poco de envidia de que yo no fuera la que abrazara.

—Muchas felicidades, es un hombre afortunado. Te ves hermosa.

Ella solo levanto una ceja.

—Muchas gracias, me alegras que hayas venido, bien lo mejor será que entremos porque ya lleva como dos minutos la música tocando y no quiero que piense que lo he abandonado.

Los dos nos pusimos delante de ella.

—Tómense de los brazos, como si fueran amigos.

Él puso su brazo en semicírculo, metí mi brazo y después abrieron las puertas. Los padres entraron primero, después nosotros avanzamos, yo no paraba de sonreír no podía evitar que todos me miraran, sostuve el ramo con mucha fuerza tratando de no ponerme nerviosa.

—Tranquila, vas a romper el ramo.

Miré a Sam divertida, después de eso nos separamos y yo me fui al lado de la novia, mientras que Sam al otro lado.

Fabiola venía en la mitad de la iglesia, caminaba con suma delicadeza, lentamente, cuando llegó al altar me dio el ramo y yo lo sostuve, mientras que mi primo sostenía su mano.

Los dos se pusieron derechos y el sacerdote comenzó a hablar.

En toda la misa miraba a Sam, cuando él volteaba a verme, miraba hacia otro lado, no quería que me viera observándolo.

Primero la coronaron, le pusieron una enorme y dorada corona, tenía muchos diamantes, rubíes. Después de hacer un juramento la coronaron y dijeron el lema de esa ciudad.

Continúo la boda, se casaron y yo aplaudía como loca, después coronaron a mi primo como rey.

Estaba muy feliz por ellos, no podía creer que ahora estuvieran casados, pero además de eso eran reyes, ellos tendrían muchas responsabilidades, como es que habíamos pasado de estar jugando, haciendo tonterías a estar en una boda y coronación.

Esto era una completa locura, cuando se acabó todos comenzaron a aplaudir.

Ellos salieron y todos comenzaron a lanzar pétalos de rosas, haciendo que pareciera como una película. Al final solo nos quedamos Sam y yo, los dos nos quedamos mirando, entonces Nate se interpuso entre nosotros.

— ¿Nos vamos? —Dijo alegre.

—Sí, Nate te quiero presentar a Sam... Mi amigo, Sam él es Nate, mi novio.

Sam se quedó viendo a Nate, aunque no supe descifrar lo que estaba sintiendo o pensando.

—Bien, vámonos.

Tome de la mano a Nate y avanzamos para irnos de la iglesia, la iglesia eran la ciudad de Fabiola, mientras que la fiesta era en nuestro castillo.

Salimos de la iglesia y nos subimos al carro donde íbamos mi otro primo y Jake.

En todo el camino íbamos cantando, tomando y haciendo bromas, la verdad era muy divertido, le había contado a Nate sobre lo que sucedía con Idiota 1 y Jake, sobre que no debía contarle a nadie o acabaría mal todo.

Él comprendió todo a la perfección y me prometió que no le diría a nadie.

Cuando llegamos al castillo, tuvimos que estar en la recepción para saludar a todos los invitados, la verdad odiaba esto; tener que saludar a personas, preguntar sobre sus vidas cuando en realidad los dos queríamos irnos.

La fiesta comenzó con el primer baile de los novios, los dos se veían tan felices juntos, tan lindos. Trataba de no llorar.

Las parejas comenzaron a llenar la pista, Nate me sacó a bailar y nos movíamos lentamente en la pista, en frente de mi Sam y Charlotte estaban bailando, tragué saliva mientras lo veía.

Princesa Alexa (PE #3)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora