Cada vez nos vamos acercando más, ahora tenemos que volver con una Alexa de 12 años.
Sinceramente durante todos estos años, sólo veía a Sam como un amigo, yo lo quería mucho porque sabía que él siempre estaba ahí, pasará lo que pasará él siempre estaría a mi lado.
A la edad de los doce años Sam ya había empezado a andar con Charlotte a esta edad se supone que tenías que empezar a buscar marido o esposa y Sam se fue con Charlotte y la escogió a ella. Mientras que en mi caso mi madre hablo conmigo, me preguntó si quería que vinieran príncipes, aunque eso implicaría que estuviera mucho tiempo en el castillo, así que no acepte.
—Hija te portas bien. —Dijo mi mamá.
—Mamá es una pijamada con mi mejor amigo.
—Lo sé, pero nunca te has quedado a dormir.
—Estaré bien.
Ella asintió con la cabeza, no muy convencida, me dio la mochila de color azul, le sonreí como un angelito que no rompe ni un plato para tranquilizarla.
—Bien, nos tenemos que ir.
Mis padres se quedaron platicando con los padres de Sam. Mis tíos Will y Sofí trataban de convencer a mis padres que estaría bien, sé que lo lograría. Así que nosotros nos subimos a su cuarto, entramos y era tal como lo recordaba: Enorme. Una cama exageradamente grande y las paredes de blanco.
En el peinador estaban decoradas con fotos de nosotros, su familia y con Charlotte.
—Me iré a poner el pijama.
Me metí a su baño y me puse un short y una blusa que era de mis primos. Me quedaba demasiado grande, pero me encantaba dormir con ella.
Salí y Sam ya estaba con el pijama, era una negra con rayas azules. Hacía que sus ojos se vieran más azules de lo normal.
—Veamos una película.
Estuvimos viendo películas hasta tarde, además de comer mucha comida chatarra.
Fui por un vaso de agua, al volver a la habitación pude observar que Sam estaba en el balcón. Lo cual me extrañó porque estaba pensativo viendo hacia en frente. Caminé hasta él.
— ¿Qué pasa?
—Nada, es sólo que...
—Puedes contarme lo que quieras. —Dije dándole una sonrisa.
Él me vio y yo me senté a un lado de él. Espere a que me dijera que era lo que le preocupaba, dio un gran respiro antes de hablar.
— ¿Cómo sabes que estás enamorado?
Esa era una buena pregunta, ni siquiera yo lo sabía, jamás en mi vida me había enamorado, ni siquiera había dado mi primer beso... Pero sabía que era el amor gracias a mis padres, ellos eran la misma prueba que el amor es real.
—Yo no sé lo que es el amor, nunca lo he sentido en carne propia, pero mis padres dicen que el amor es un sentimiento enorme, que cuando te llega te hace idiota, muchas veces te hace sufrir, pero sabes que es amor cuando estas con esa persona y no puedes respirar, cuando no quieres que se vaya, quieres estar con ella toda tu vida, que cuando te toca tu corazón se detiene.
Él me miró de esa manera que me gustaba mucho.
—Es que, creo que me he precipitado a escoger a Charlotte, pero es que la conozco desde que somos niños y es hermosa, además me ama.
—Sí, pero creo que es obsesión. —Trate de bromear.
Aunque me doliera tenía que admitir que ella si lo quería, pero si él no la quería, entonces no iba a funcionar en nada, porque en una relación ambas partes deberían amarse con locura.
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Princesa Alexa (PE #3)
RomantikSi no has leído los primeros libros léelos c: Podrían contener spoiler.
