-¿Me odias?-preguntó él.
-no,no te odio,me odio a mí por amarte,por creerte y por seguir amándote!!-le respondí viéndolo a los ojos,con mis labios apretados para aguantar las lágrimas y mis ojos rojos,con algunas lágrimas luchando por salir.
~______~ Ya pasó la semana en que nos quedaríamos cerca de la prisión, y todo ha estado bastante calmado, así que nos iremos de aquí. A veces, cuando era noche me iba a la prisión y observaba de lejos para verificar que todos estén bien, pero me arrepiento ya que vi algo que me destrozó, Glenn y Maggie tomados de la mano, y a veces sentía que me seguían pero no le tomaba importancia.
Ahora mismo estamos guardando todas nuestras pertenencias. -Creo que debemos volver- dijo Lizbeth restándole importancia. Dejé de hacer lo que hacía y me giré para verla. -Si quieres volver, hazlo. No te lo impediré- ella giró y me miró con arrepentimiento. -Yo no dije eso... -Pues eso parece- dije. Sentí mis ojos cristalizarse. -Yo quiero ir contigo- dijo mientras me acariciaba la mejilla y me abrazó- no lo dudes. Te seguiría de aquí al infierno. -Bien- respondí seca y separándome de ella. -¿Listas?- preguntó Daryl llegando de alguna parte. -Lista- respondí cerrando el cierre de la mochila. -Lista- dijeron Beth y Lizbeth al unísono mientras colocaban sus mochilas en sus hombros. Sin decir ninguna palabra comenzamos a caminar sin rumbo alguno.
~2 semanas Después~ Hemos estado de casa en casa o durmiendo en el bosque dos semanas. La idea de saber que algo malo le paso a el grupo me está comiendo poco a poco al igual que mis compañeros de sobrevivencia, por eso mismo le tomamos la palabra a Lízbeth y ahora mismo vamos de vuelta a la prisión, para ser sincera no quiero llegar pero necesito saber si están bien. Vamos todos en silencio hasta que un trueno nos hace parar y mirar al cielo. -Lloverá y fuerte- grita Daryl para que lo escuchemos ya que los truenos empezaron a ceder. -Síganme- les ordené a todos ya que había visto una casa, los guíe hasta ella y entramos con la guardia en alto y revisamos cada rincón de la casa sin encontrar caminantes o comida. El viento afuera era demasiado fuerte y gotas de agua empezaron a caer. -Creo que pasaremos la noche aquí- anuncie y me tiré a un sofá. No obtuve respuesta alguna y cerré los ojos quedando dormida.
Abrí mis ojos lentamente para que se acostumbraran a la luz. -Buenos días- me dijo Beth quien estaba sentada al pie del sofá con la vista fija en algún lugar. -Buenos días- dije en tono brusco. Ella ha madurado demasiado y solo llevamos 3 semanas, y en ese poco tiempo se convirtió en un Dixon de verdad, es decir, antes era la dulce y tierna Beth, ahora es la fría y brusca Beth, la verdad es que me agrada más así, pero hay veces en que ella y yo nos volvemos niñas de nuevo, solo por un momento. -Tiene algo que decirles- dijo Daryl abriendo las puertas fuertemente llamando nuestra atención. -Soy Aaron- dijo un hombre con cabellera castaña
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-vengo de una comunidad llamada Alexandria, tiene muros, seguridad, armas, comida, agua y muchas cosas más. Mi trabajo allí es encontrar sobrevivientes. Los he seguido el bastante tiempo para darme cuenta de que son buenas personas y Alexandria necesita gente como ustedes... gente que sepa sobrevivir. - quizá nosotros seamos buenas personas, ¿Pero qué nos asegura que ustedes lo son?-pregunté mientras me acercaba a él. -Lo somos se lo aseguro- dijo con una sonrisa- podrían ir a ver y si no les gusta no los detendré cuando se vallan. -Debemos ir... merecemos un lugar seguro- dijo Lizbeth por primera vez en toda la mañana. -Ella tiene razón- dijo Beth en un todo frío. Miré a Daryl y el también a mi. -Iremos- dije segura de mis palabras. Me giré y me dirigí a mi mochila para tomarla y colgarla en mis hombros al igual que mi ballesta.
~2 horas después~ Llevamos 2 horas en la caravana de Aaron, no sé porque, pero ese hombre me transmite esperanza y paz por eso no le llevé la contra a Beth y Lizbeth. La caravana se detuvo y yo me levanté un poco dudosa. -Vamos, vengan- nos dijo Aaron haciéndonos un ademán con las manos. Nos bajamos del auto y observé unos muros que parecen seguros.
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-Abran, soy yo- gritó Aaron y la puerta se abrió dejando a la vista un lugar hermoso.
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Aunque me sorprendí mantuve mi mirada y mi rostro neutro al igual que los demás. -Bienvenidos a Alexandria- dijo Aaron girándose para vernos con una sonrisa en su rostro.