-¿Me odias?-preguntó él.
-no,no te odio,me odio a mí por amarte,por creerte y por seguir amándote!!-le respondí viéndolo a los ojos,con mis labios apretados para aguantar las lágrimas y mis ojos rojos,con algunas lágrimas luchando por salir.
Llegué a casa y todo estaba obscuro, no le tomé importancia y subí a mi habitación, me metí al baño y me di una ducha rápida, salí y en la cama había una camiseta de Glenn, algo confundida ya que no estaba allí antes de que entrara a bañarme, la tomé y me la puse, la camiseta me llegaba hasta los muslos y era de color gris. Salí de la habitación cepillándome el cabello con mis dedos, bajé las escaleras, iba en el último escalón cuando las luces se encendieron, me asusté pero rápidamente me tranquilicé cuando vi a Glenn. -Me asustaste idiota- le dije riendo y el también río. Se acercó a mí y me abrazó, un poco confundida le correspondí. -Te vez muy sexy- susurró en mi oído, reí y nos separamos- ve a cambiarte. -¿Qué?- pregunté confundida. -Ve y ponte algo decente, eso póntelo cuando lleguemos- dijo con picardía. Reí y subí las escaleras rápido, entré a mi habitación y tomé lo primero que vi, que era un pantalón ajustado, una blusa color gris, una chamarra y un par de mis botas botas.
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Bajé rápidamente, Glenn, que parecía no haber escuchado que venía, estaba sentado tapando su cara con sus manos, las bajó y pude ver una sonrisa gigantesca en su rostro mirando a alguna parte de la habitación, reí por su cara y el me miró sin borrar su sonrisa -Vamos- dijo estirando su mano mientras se paraba y tomaba mi mano. Sin prisa alguna me guío fuera de la casa, entrelazó sus dedos con los míos y así caminamos por las calles obscuras de Alexandria. Llegamos a un pequeño lago, y nos sentamos en el césped, cerca del agua, sin decir nada, aún estábamos con las manos entrelazadas, me giré a verlo y el tenía una sonrisa en su rostro provocando que también sonriera. -¿Te gusta lo que ves?- preguntó sarcásticamente aún sin girarse a verme. -Me encanta- respondí de la misma forma, giré mi cabeza y me dediqué a observar el lago. El y yo no tenemos nada en común, cualquiera diría que lo nuestro no durará, que tarde o temprano tendremos que separarnos. No nacimos siendo el uno para el otro, pero con el tiempo, aprendimos a moldearnos para ser perfectos el uno para el otro. Glenn y yo somos como el agua y el aceite. El se enamoró de mis demonios, mientras que yo de sus ángeles, yo le mostré lo que es vivir en el infierno y el me mostró el cielo... solo por eso... solo por eso ahora estamos juntos. No me había dado cuenta de lo mucho que amo a este hombre hasta que me alejé de el. Recargué mi cabeza en su hombro y el me besó la frente. -Hay algo que quiero decirte- dijo seguro de sus palabras, levanté mi cabeza y lo miré a los ojos- te amo, no tienes idea de cuánto te amo, te encontré sin buscarte, entre todo y nada te encontré. Y justo ahí aprendí a quererte. Entre mañanas y otoños, entre gemidos y sombras, entre el calor de mis manos y tu piel desnuda. No sé que es lo que el destino nos tenga preparado, no sé si mañana voy a morir, no sé nada, sólo sé que te amo y que no puedo estar sin ti- yo tenía una sonrisa sin mostrar mis dientes. El separó nuestros dedos y se llevó su mano a un bolsillo de su pantalón y sacó algo, tomó nuevamente mi mano dejando algo allí, miré hacia abajo y no lo podía creer.
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-¿Te casarías conmigo?- abrí mis ojos a más no poder y sonreí ampliamente. Sin pensarlo dos veces lo abracé. -Si- susurré en su oído. Nos separamos, tome su rostro con mis manos y nos acercamos poco a poco, a tal punto de que nuestras narices se rozaban. -Te amo- me dijo. Sonreí y en respuesta lo besé, sentí que todo desapareció, solo éramos el y yo, por fin sentí que mi vida iniciaba, sentí que ahora tenía algo verdadero por lo cual mantenerme con vida. Nos separamos y nos miramos a los ojos, ambos sonreímos. Recargué mi cabeza en su hombro y el entrelazó nuestros dedos. Ahí exactamente, en ese momento, se detuvo el tiempo, solo podía escuchar nuestras respiraciones, y ahí supe que no quería sepárame de él nunca más.