Capítulo 49

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~2 días después~
Sentí la luz del sol en mi rostro, me llevé una de mis manos a mis ojos para que no me molestara la luz.
-Vamos, despierta- dijo Glenn.
Gruñí y me removí en la cama y le di la espalda.
Sentí que caminaba hacia dónde estaba mi rostro, los pasos pararon y me sentí observada, una mano acarició mi rostro, abrí los ojos lentamente y antes de abrirlos por completo, Glenn dio pequeños besos por toda mi cara.
-Despierta- dijo sobre mi piel para después seguir besándome. Solté una pequeña risita y luego un quejido- ¡¿Qué tienes?! ¡¿El bebé ya viene?!
-Creo que pateó- dije con una sonrisa en mis labios, miré a Glenn y su rostro se tranquilizó y también sonrió.
Me removí en la cama para quedar con el rostro hacia el techo, subí un poco mi blusa para poder observar mi vientre, lo acaricié un poco y el bebé pateó nuevamente, Glenn comenzó a acariciar junto conmigo y las patadas se intensificaron.

Me removí en la cama para quedar con el rostro hacia el techo, subí un poco mi blusa para poder observar mi vientre, lo acaricié un poco y el bebé pateó nuevamente, Glenn comenzó a acariciar junto conmigo y las patadas se intensificaron

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Giré mi cabeza para mirar a Glenn y el ya me miraba, pude ver un brillo en sus ojos, un brillo que solamente vi una vez, ahí estaba nuevamente el brillo del mismo día en que acepté ser su esposa.
-Ya quiero que nazca- dijo con una sonrisa en sus labios.
Le di una sonrisa y acerqué mi cabeza a la de el, quedamos de tal modo en el que yo tenía mi cabeza en su pecho y el su barbilla sobre mi cabeza. Me abrazó y besó mi frente.
-Todo estará bien- susurró sobre mi pelo. Lloré en silencio y ni siquiera se porqué, quizá son las hormonas del embarazo o a lo mejor es que tengo miedo a que nuestro bebé no nazca bien... o con vida.
~2 horas después~
Estaba escribiendo algo en mi cuaderno, se escuchó que abrieron la puerta de la casa, rápidamente guardé el cuaderno detrás de un cojín del sofá y miré hacia la ventana, se escucharon pasos venir hacia la sala y a los minutos entró Glenn, jugaba con sus manos y tenía su vista clavada en ellas.
-¿Qué te pasa?- le pregunté.
-Hay algo que quiero decirte- subió un poco la mirada y me miró a los ojos- hay una cantera- soltó un suspiro pesado- está... está llena de caminantes.
Fruncí mi ceño.
-No entiendo, ¿A qué viene todo eso?- le pregunté.
- Si esa cantera llega a tener alguna fuga los caminantes saldrían, y el primer lugar al que vendrían sería Alexandria- No le respondí, solo lo miraba- hicimos grupos. Con esos grupos saldremos a distraer a los caminantes a un lugar lejos de Alexandria... yo estoy en uno de esos grupos, y no sé- se pasó las manos por la cara demostrando que está frustrado. Caminó hacia el sofá que está frente al mío y se sentó, soltó un suspiro y me miró- no sé si te volveré a ver.
Aquella fue la primera vez que sentí la urgente necesidad de que el mundo se detuviera hasta que yo pudiera comprender lo que estaba sucediendo.
Mis ojos se cristalizaron y sentí un nudo en la garganta, abrí mis labios intentando hablar pero las palabras no salían de mi boca.
-No digas nada, se que esto es demasiada información, y que te llegue de golpe eso es... es malo para tu embarazo, solo quiero que... te amo- dijo cambiando de tema- te amo más de lo que imaginas, me robaste el corazón la primera vez que te vi- río nostálgico- recuerdo que no dejaba de verte, eras como un ángel por fuera, pero un demonio por dentro, eso fue lo que me gusto de ti... tus demonios. Eres lo mejor que me pudo haber pasado. Doy gracias al maldito Apocalipsis porque si no hubiera pasado esto,  jamás te hubiera conocido, eres la casualidad más bonita que me ha pasado. Te amo- dijo con la voz entre cortada. Para este punto las lágrimas ya habían salido de mis ojos, solté varios sollozos, tapé con mis manos mi cara. Sentí unos brazos rodearme por los hombros, sin pensarlo dos veces le correspondí.
-No me dejes- le susurraba repetidamente. El sobaba mi cabeza y me besaba la frente.
Nos separamos y acunó con sus manos mi rostro y nos miramos directamente a los ojos. Limpió con su pulgar mis lágrimas.
-Quiero que seas fuerte, por mi y por nuestro bebé... te amo- me dijo.
-Te amo- le susurré- promete que volverás.
Apretó los labios y miró para otro lado mientras soltaba mi rostro.
-¡Promételo!- subí el tono de mi voz.
-Te amo- fue lo único que respondió. Me tomó nuevamente las mejillas con sus manos y atrajo su rostro al mío, me besó lentamente, cerré los ojos disfrutando este momento, minutos después nos separamos lentamente, y abrí mis ojos- lo prometo- me susurró.

Enamorado de una Dixon. ~Glenn Rhee & Tú ~  TERMINADAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora