-¿Me odias?-preguntó él.
-no,no te odio,me odio a mí por amarte,por creerte y por seguir amándote!!-le respondí viéndolo a los ojos,con mis labios apretados para aguantar las lágrimas y mis ojos rojos,con algunas lágrimas luchando por salir.
~______~ Escuché que golpeaban la puerta de mi habitación, me levanté perezosamente de la cama y me froté mis ojos para que se acostumbraran a la luz. -¡Ya voy!- dije fastidiada. Abrí la puerta y detrás de esta estaba Daryl. -Alguien quiere hablar contigo- avisó. -Bajo en 20- respondí sin ganas y sin esperar respuesta cerré la puerta. Tomé una ducha rápida y me vestí con una camisola roja a cuadros, pantalones negros, botas y mis armas, que por cierto no dejan utilizarlas dentro de la comunidad, pero Daryl y yo somos los únicos autorizados para tener nuestras ballestas, y además, yo escondí otras armas.
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Cuando estuve lista colgué mi ballesta en mi hombro y bajé las escaleras y me encontré con Maggie. -¿Qué haces aquí?- pregunté en tono frío. -Buenos días- respondió ignorando mi pregunta- Te extrañé tanto- dijo y me abrazó fuertemente pero yo me quedé inmóvil, cuando se dio cuenta que no respondería se separó de mí. Me dirigí a la sala, al llegar me senté y coloqué mi ballesta en el suelo, le hice un ademán con las manos a Maggie indicándole que se sentará y así lo hizo. -¿Dónde esta Beth? La quiero ver, Deanna no quizo decirme dónde vive- preguntó con una sonrisa- supe que vives aquí, por Glenn. Tensé mi mandíbula y giré mi cabeza para no mirarla a los ojos. -¿______?- se levantó de su asiento y caminó hacia mí y se sentó a mi lado- ¿Qué es lo que te pasa? La miré y reí sarcásticamente. -¿A caso olvidaste lo que me hiciste Maggie?- pregunté con mi voz quebrándose y mis ojos cristalizados. Ella bajó la cabeza por unos segundos y después la subió dejándome ver sus ojos cristalizados y su rostro triste.
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-No sabes cuánto me arrepiento- dijo mirándome a los ojos. No le contesté, después de un par de minutos en silencio río melancólicamente. -El jamás dejó de amarte- su voz se quebró pero aún así siguió hablando- "al parecer hay personas destinadas a estar juntas, aunque se separen mil veces". Yo solamente me limité a mírala, sus ojos están repletos de lágrimas que intentan salir, sus labios tiemblan al igual que sus manos. -Di algo- rogó con un hilo de voz y mirándome directamente a los ojos. -¿Que quieres que diga Maggie?- le pregunté en tono frío. Ella se tapó su rostro con sus manos y salieron sollozos de su boca. Al mírala así se me quebró el corazón, mis ojos se cristalizaron, cerré los ojos y no tardaron en salir las lágrimas. Sin pensarlo dos veces dejé el orgullo a un lado y la abracé, ella no dudó en corresponder.