Siempre pensé que en mi mente solo habría espacio para el vóley...era todo lo que me importaba, era todo lo que me llenaba, era todo lo que amaba...al menos eso pensaba, pero cuando lo conocí todo cambio. era tan radiante que llegaba a ser molesto...
La lengua me quemaba, y mis ojeras eran bastante notorias. Pasé bebiendo café toda la noche para intentar borrar huellas del beso. Pero era imposible.
No había pegado un ojo en toda la noche, no puedo creer que fui tan estúpido para no detenerlo
Hasta que caí en cuenta de algo, el infeliz estaba a mi lado, mordiéndose el labio de incomodidad, repasando de forma rápida la teoría que no llegamos a estudiar ayer.
Me levanté del asiento, dispuesto a hablar con mi maestra, que ordenaba un poco su escritorio. Parecía al borde de la histeria.
- maestra
Se sorprendió un poco al verme, literalmente, casi salta de su asiento.
-¿Qué... sucede?
Da un largo y contagioso bostezo, parece que no soy el único con una mala noche.
-quería pedir permiso para... poder cambiarme de asiento.
-Creo que hace unos días dije que los sitios eran permanentes
- Lo sé, pero... — pausé —. Ha sucedido algo, muy malo, preferiría no sentarme para nada con Hinata .
Creo que mis súplicas, que duraron unos diez minutos más, la conmovieron y no pidió más explicaciones.
- Está bien— aceptó por fin.
Terminé cambiando asientos con Nanami, que más encantada no pudo estar.
su mirada era una mezcla de perplejidad con enojo, juro que hasta unas cuantas lágrimas escaparon de sus ojos.
- Lo siento, yo...
-Cállate, Hinata.
Y no volvimos a hablar. El se fue y se acurrucó en su carpeta,
Mi mente queda en blanco, lo único que se me viene es lo que sucedió ayer.
Revuelvo mi cabello, me doy cabezasos contra la mesa, pero nada. Asi que me acuesto en mi carpeta para no mirar a nadie
Creo que llevaba unos cinco minutos dormido cuando sentí uno tras otro golpecito en la cabeza.
Me incorporé un poco, bostezando y con los ojos algo llorosos. A la mirar a aquella persona me di cuenta que era Hinata.
-No tengo ganas de hablar contigo.
-Te voy a buscar a la salida, quieras o no.
-no quiero que me acompañes
-kageyama , no trates de evitarme...Oh, vale. No importa si vas a ignorarme. Nos vemos en la salida.