-Wow. - Interrumpí.
-Si, los primeros seis meses tenia una energía que me impulsaba pero después, te extrañaba tanto que quería salir. - Suspiro. - No era el mejor de la clase siempre estaba distraído pensando en ti, se me obligó hacer tareas extras.
-Lo siento. - Susurre.
-Me inquietaba saber donde estabas, que hacías, me extrañarías, me odiarías por no haberte dicho nada. En fin gracias a mamá que me iba a visitar cada cierto tiempo, me enteraba de ti. De tu manera de actuar, las cosas que hacías sin mi, los idiotas que se intentaban acercar y salían espantados.
Reímos.
-Me entere de la clase de cocina, cuando terminaste el primer curso tu mamá hizo una fiesta y te dejo a cargo de la cocina, preparaste camarones al ajo de boquitas, el plato principal fue una barbacoa, arroz con lentejas, el cual se te quemó porque te olvidaste de colocarle más agua. - Me tape e rostro con ambas manos. ¡Eso fue un desastre! - El postre estaba delicioso, manjar de leche con cubierta de salsa mora.
-¿Qué? ¿Cómo es que sabes que estaba delicioso? - Pregunte pero la respuesta era muy obvia.
-Mamá no se comió su parte y al día siguiente fue dejármela. Te juro que creí que el mismísimo Dios bajo y la cocino.
-Quieres escuchar algo curioso. - Le dije, si que era tonto pero la verdad, asintió. - No se como rayos lo hice.
-¡Qué! - Dijo haciendo un puchero. - Yo quería volver a probarlo, o una parte muy grande para mi.
-Lo lamento. - Dije.
Se hizo un silencio algo incomodo a lo que el decidió continuar, contando mi vida.
-También supe del cambio de tu guardarropa, es más debo decir que mamá y yo tuvimos que ver con eso. - En ese momento abrí los ojos como platos. - Sí, le dije a mamá que le recomendará a Doña Sofía que introdujera algunas prendas de color verde, por Dulce de Limón. - Vaya si que había tenido ingenio, solo faltaba que dijera que controló mi mente para que tiñera mi cabello de rubio, pero no lo dijo así que de todas maneras no podía. - También elegí tu ropa interior. - Sonrió.
-¡¿Qué!? - Me sonrojé demasiado y luego empecé a reír, eso fue técnicamente imposible, de mi armario eso fue lo único que no cambio.
-Me enamore de ti. - Dijo él y automáticamente rio. - Me enamore más de ti estando lejos, podría jurar que me había enamorado cuando jugábamos de niños pero eso seria exagerar, me enamore después. Me enamoré de tu antes, me enamoré de tu ahora y espero que me enamore de tu futuro.
La lágrimas no pudieron más y rodaron, el tomo un impulso me beso, me beso suave y lentamente me hizo temblar, y mis lágrimas seguían cayendo. Definitivamente ese beso no lo esperaba, esta vez sus labios sabían a menta, el sonreía con los ojos, alma y cuerpo. Mis lágrimas inoportunas sabían a sal.
Ninguno de los dos besos fue perfecto, pero si interesante, si único.
-¿Ya acabaste? - Pregunte.
-Si. - Dijo y sonrió. Me aleje de él y me encamine a mi casa sola. - ¿A dónde vas?
-A mi casa. Dijiste que no saliera corriendo hasta que terminarás. - Suspire. - Ya terminaste, ya me voy aunque evitaré la parte de salir corriendo.
Se quedó sentado, llegue a casa rápido y me pellizque para saber si era real. Claramente me dolió, pero como saber si el realmente había cambiado y lo más importante si lo hizo por mi. Como saber si fue cierto todo lo que dijo en ese momento, como saber si no es un plan bien estructurado para que le crea.
Como saber si todo lo que me dijo fue realmente amor, por que de ser de esa manera probablemente lo amaría, tanto o más que el chocolate. Me siento mal, me siento como un molde para cupcakes, no se si es vainilla o chocolate.
ESTÁS LEYENDO
ÉL
RomanceSu nombre es Yessica, Él era su amigo desde pequeño. Se rodean de personas. Se alejan, él se fue. ¿Acaso regresa? *** Nuevo libro podría considerarse continuación de "Ella" así que si no quieren sentirse confundidos, recomiendo leer "Ella" primer...
