Capítulo 20

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Después de haber leído tres capítulos de mi lectura actual que trata de dos enamorados en una apocalipsis, que juran amarse hasta su ultimo respiro y bla, bla, bla, mis ojos están cansados pero no tengo el suficiente cansancio para dormir. Una enfermera me había dicho que si no podía dormir tomara una pastilla para el insomnio, y eso voy a hacer.

Como puedo, me levanto con un dolor horrible en mi abdomen bajo y cojeando, y en una de las mesitas que hay en el cuarto, dejo mi libro y tomo uno de los dos botes con pastillas. Lo abro y agarro dos pastillas, justo antes de tragármelas, observo que no hay ninguna botella de agua. Al diablo, me las trago sin agua y regreso a mi cama.

No se en cuanto tiempo hagan efecto esas pastillas, pero en lo que me duermo decido pensar como es mi costumbre. Pensar en todo lo que ha pasado. Sin querer comienzo a llorar de nuevo, y me maldigo en silencio a mi misma. Es muy decepcionante para mi sentirme de esta manera. Hace años, antes de conocer a Ryan, cuando Jess me contaba todos los problemas que tenían sus papás, el como se habían casado tan enamorados uno del otro pero años después su papá le había sido infiel a su mamá, Jess se había prometido a si misma que no permitiría que nadie la lastimara, y me había hecho hacer la misma promesa. Y años después, justo ahora estaba rompiendo mi promesa. Pero me doy cuenta de que no me podía prometer algo así. Todo el mundo se enamora y todo el mundo sale lastimado. El enamorarte no es una decisión, y si lo fuera estoy segura que todos la tomarían, porque así somos los humanos, nos gusta el dolor y la felicidad de a ratos.

Y me siento horrible, mi dolor emocional es mayor que el físico, y eso que de verdad me duele muchísimo la cabeza, pero no tardan en hacerme más estudios. En este momento me gustaría estar en mi casa, o en el centro de entrenamiento, incluso en la escuela. En cualquier lugar menos aquí.
Trató dejar de pensar, y cierro los ojos, hasta que después de unos minutos me quedo completamente dormida.
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-¿Tú eres Ariana, cierto?-me pregunta un joven alto de cabello de color negro , y ojos color verdes , que trae puesta una bata blanca, supongo que es un doctor.
-Si,¿usted quien es?-le pregunto.
-Tú doctor.
-No, no es cierto.
-Si, si es cierto.
-No, no lo es. Mi doctor es la doctora Rodríguez.- le digo con total seguridad. El solo me ve fijamente y dice:
-De acuerdo, no soy tu doctor, ni siquiera soy doctor, para ser sincero. Mi padre quiere que lo sea, pero yo la verdad no. Es que es un trabajo de familia, y pues quiere que sea como el y como mi abuelo, y mi bisabuelo, y mi tatara...
-Espera, ¿Que?- digo antes de que siga divagando.-¿Si no eres doctor, por qué estás aquí?
-Pues..me estaba escondiendo de mi padre, es jefe de cirugía aquí, y me trajo para que me familiarizara con todo esto, así que me ha traído como su asistente todo el día, pero como ya dije yo no..
-No quieres ser doctor, ya entendí.- lo interrumpo.-¿Pero que no hay otro lugar para esconderse? Estoy segura que la habitación de un paciente no es el mejor lugar.
-Tienes razón, lo siento. Pero es que te vi entrar en esa camilla, con el collarín, y a tu amiga y mamá llorar, y a ese muchacho preocupado, y pues quería ver como te encontrabas. Pero tienes razón, lo mejor es que me vaya.-dice y abre la puerta.
-Espera, ¿me viste entrar?
-Si
-¿Podrías quedarte a contarme todo lo qué pasó, por favor?-el se me queda viendo, me da una sonrisa sincera, acerca una silla y se sienta cerca de mi.
-Claro, por qué no. Pero antes que nada, ¿Como te llamas?
-Ariana, pero creo que eso ya lo sabías ¿Y, tú?- le preguntó y me río de verdad por primera vez en la noche.
-Cierto, perdón que estupido soy.-dice y se tapa la cara con la mano avergonzado. Eso hace que me ría un poco más.
-Y bien, ¿Como te llamas?
-Dylan Scott

Mi novio imaginarioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora