8- Se avecina la tormenta

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Lauren caminaba por las calles, se sentía perdida, su mente estaba hecha un lio, tenía que regresar al departamento de su novia, pero sus piernas no parecían querer llegar hasta allí, simplemente seguían caminando hacia ningún destino, dando vueltas por Roma. No entendía que le pasaba con aquella chica de ojos marrones, no entendía porque su corazón daba un vuelco cada vez que escuchaba su nombre, no entendía esos sentimientos nuevos que despertaban poco a poco en sus interior, no entendía aquella sensación extraña en sus estomago…no…Lauren no entendía absolutamente nada y eso le asustaba.

Su vida era perfecta, bueno a lo mejor exagero un poco, la perfección no existe, pero al menos era menos complicada y ahora se veía encerrada en un callejón que parecía no tener salida. Por un lado estaba Carmen, su novia, una novia de pocas semanas de la cual creía estar enamorada, Carmen podía tener sus defectos como todo el mundo, pero es una chica increíble, una chica atenta y amorosa…pero esos sentimientos no se asemejaban a lo que ella sentía por Camila, una chica rodeada de misterios, de magia, de pensamientos extraños, una chica que apareció por casualidad y la dejo sin aire con solo mirarla a los ojos, una chica que había entrado en su vida, que se había ganado su corazón en apenas 2 semanas…

Mientras seguía caminando por aquella gran avenida, rodeada de gente, de ruidos, ella seguía perdida en sus pensamientos y sin darse realmente cuenta introdujo una mano en el pantalón y empezó a palpar algo…al sacar los dos objetos, encontró las dos piedrecitas que David le había regalado, allí estaban las dos piedras blanca y negra, suspiro con fuerza a verlas, una parte de ella seguía pensando que aquello era una estupidez, pero la otra parte se sentía intrigada. A lo mejor aquel chico algo loco tenía razón, a veces pensar demasiado nos lleva a tomar decisiones incorrectas…pero 2 simples piedras pueden realmente decidir sobre tu vida? Sin querer pensar más, introdujo de nuevo aquellas piedras en su bolsillo y siguió su camino...

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Camila se encontraba en su habitación de hotel, recogiendo un poco aquel desastre. La puerta se abrió de golpe, apareciendo tras ella David, que venía con una gran sonrisa y una cajita de dulces en sus manos…

-Buongiorno princesa! Traigo de qué reponer fuerzas! – Le guiño un ojo.

Camila rodo los ojos, ya sabía por dónde iba la broma.

-Genial, me muero de hambre…¿Qué tal tu noche? – Hizo una pequeña pausa – Por tu sonrisa diría que bien!

-Ni te imaginas Mila…fue alucinante! Las italianas son…waouhhh…increíbles!

-Ya…ya me imagino! – Sonrió

Los dos estaban sentados sobre la cama y empezaban a disfrutar de aquellos dulces.

-¿Y tú? ¿No tienes nada que contarme?

-¿Yo? Pues no… - Dijo sin ni si quiera mirarlo

-Vamos Mila…cuando llegue antes me encontré a Lauren en la cama y tú te estabas duchando!

-No paso nada…Lauren estaba borracha, se había peleado con la novia y no sabía qué hacer con ella, entonces la traje aquí…solo dormimos…fin de la historia! – Dio un pequeño bocado a su pastel quitándole importancia a su mini discurso.

-No me lo creo…mi morocha sexy en la cama con la chica que le gusta y me dices que no pasó nada? Imposible!

-Pues así es…no todos tenemos una mente retorcida y pervertida como tú! – Sentencio algo seria.

Pero David empezó a reírse.

-Vamos…no me discrimines nada, porque estoy casi seguro que también pensaste en ello!

Camila se quedo en silencio, porque su amigo tenía razón, dormir con Lauren entre sus brazos no fue nada fácil para ella, se tuvo que controlar más de una vez. Sentir la respiración de la chica golpear su cuello o sentir sus manos aferradas a su cintura…está claro, estuvo tentada en besarla más de una vez…

-Por tu silencio intuyo que tengo razón, ¿No? – El chico empezó a reír aun más.

-No tiene gracia…fue horrible! – Camila empezaba a lamentarse – Después de que se peleara con…con su novia, Lauren empezó a beber…cuando fui al baño me la encontré completamente borracha y empezó a decirme que quería besarme!

David escuchaba atentamente la historia, sin entender muy bien porque su amiga no había aprovechado la situación.

-Pero yo le dije que no… - Camila vio como David la miraba sorprendido – No me mires así…no quiero que me bese porque este borracha, quiero que lo hago porque lo siente!

-Te recuerdo que los niños y los borrachos dicen la verdad…si te dijo que quería besarte es que lo sentía!

-No…no es lo mismo! Yo también me muero de ganas de besarla, pero quiero que sea con los cinco sentidos…¿Me entiendes? No quiero que al otro día no se acuerde o peor aún, que se arrepienta!

-Mierda Camila…estas hasta las manos!

-Pues si…me gusta mucho…muchísimo! Pero no sé si ella siente lo mismo…no, no lo creo…

-No te preocupes por eso, estoy seguro de que si…solo espero que Urim y Tumim se den algo de prisa! – Susurro inconscientemente

-¿Que dices?

-Nada…nada…cosas mías!

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Lauren había pasado más de una hora caminando sin rumbo fijo, hasta que por fin se decidió a regresar a casa de Carmen. Allí estaba, frente a la puerta, sin saber muy bien si estaba lista o no…una cosa era segura…se avecinaba una tormenta, sea cual sea su decisión…el cielo estaba cada vez más oscuro…y eso le asustaba un poco…

Respiro profundamente y avanzo hacia la puerta, ingreso su mano en el bolsillo de su chaqueta y saco la llave, pero cuando se disponía a introducirla en la cerradura la puerta se abrió de golpe, sorprendiendo a Lauren y obligándola a retroceder algunos paso por el susto.

-¿Se puede saber dónde estabas? – Pregunto enfadada y sin darle tiempo a responder – no…no me digas nada, estabas con esa tipa insoportable! Es increíble, yo aquí, preocupada por ti…y tú…no quiero ni imaginarme lo que estabas haciendo!

-Carmen yo… - La interrumpió de nuevo

-No quiero escusas, porque no te creo…sé que estabas con ella, no conoces a nadie aquí y no creo que hayas dormido en la calle!

-Me vas a dejar hablar! – Grito de repente sorprendiendo a la chica – Si…estaba con ella, pero no es lo que piensas…

-Ya…

-Sabes, no me importa que no me creas yo tengo la consciencia tranquila…voy a recoger mis cosas y me iré a un hotel – Sin más, entro en el departamento, dejando a Carmen sorprendida en la puerta.

-Espera Lauren… - Se acerco a su novia – Lo siento, pero tienes que entenderme, desde que te cruzaste con ella estás rara, no estamos igual que en Nueva York…y…bueno, se nota que le gustas y eso me vuelve loca…te quiero y no quiero perderte… - agarro sus manos – Quédate…por favor…

El corazón de Lauren latía a toda velocidad, no latía de amor, no latía por aquellas palabras o aquel "te quiero", no…su corazón latía de miedo, miedo a dejar algo seguro, miedo a arriesgarse a perderlo todo…y sin saber muy bien porque, abrazo a Carmen, hundiendo su rostro en el pecho de la chica y pronunciando por primera vez las 4 palabras más importantes, 4 palabras simples pero que significan tanto, pero que en este caso…Lauren no sentía…

-Yo también te quiero…

Carmen sonrió mientras que abrazaba a su chica con más fuerza, mientras que Lauren dejaba caer lentamente una pequeña lágrima…

"Si por la noche lloras por no ver el sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas" (Rabindranath Tagore)

DestinadasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora