Capítulo 7. Despedirse.

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Gotas de Agua

Capítulo 7. Despedirse.

— ¿En serio quieres ir?

¿Perder la única oportunidad que ha tenido para salir más allá del jardín y ver a gente nueva?

La gente no le gusta tanto, pero ahora mismo quiere ver caras nuevas, respirar el aire de afuera. ¡Claro que quiere! Asiente con la cabeza, la mueca de Sinbad es tal que no sabe si describirla como una de decepción o una frustrada.

— ¿No prefieres estar aquí un rato más? —Insiste, si cuela pues...

Y es que la verdad Sinbad quería estar tumbados un rato más, retozando en la cama junto al japonés hasta quedarse dormidos y listo, pero se la debe a Judar.

Y sabe que la batalla ya está perdida cuando Judar se aparta de sus brazos para sentarse en la cama.

Estira los brazos hacia el cielo y se estira un poco antes de levantarse. Sinbad se permite un último vistazo al bonito cuerpo de Judar antes de cerrar los ojos y bufar.

— No sé por qué quieres ir.

— No voy a escaparme si es lo que te preocupa.

— No me preocupa... —Bueno, en una pequeña parte sí.

Pero nadie puede culparlo.

Cuando abre los ojos Judar ya no está en frente, acaba de entrar al baño.

— Mrh...

Ni modo, un rey tiene que hacer lo que un rey debe hacer. Con bastante desgano se sienta él también. Mira la ropa en el suelo con ojos ausentes hasta que decide por fin levantarse y buscar ropa más decente.

¿Cuánto han tardado ya? Seguramente más de media hora, quizá una hora.

Saca de su armario un traje italiano de lo más normal.

Claro, de unos miles de dólares. Algo normal.

Ni siquiera se molesta en limpiarse, aunque suene mal se descargó más en Judar que en su propio cuerpo. Tampoco puede decir que hayan hecho algo que lo hiciera sudar como el pequeñito lo hizo.

Mientras que el otro se toma su tiempo en el baño el rey ya está abotonando una suave camisa de algodón. Se inclina y sube con desgano los pantalones. ¿Ropa interior? Inútil, es algo que comparte con Judar.

A ninguno de los dos les gusta usar ropa interior, vaya par.

Abotona el pantalón y luego sube el zipper de forma cuidadosa. Se coloca el saco encima justo a tiempo para ver a Judar salir del baño, todavía desnudo pero limpio y aseado.

— ¿Todavía no has terminado? —Pregunta Judar, secando su cabello con una toalla la cual luego deja sobre la ventana, extendida.

— ¿De qué hablas? —Le contesta el rey. ¿Acaso no está bien presentable? — Ah, ¿quieres que vuelva a la ropa de mujer?

— ¡Nada de eso! Pero si usas un traje es con todo el paquete, ¡eso incluye la corbata!

La mueca del rey es comiquísima.

— ¿Corbata?

— Oh, Sinbad...

— Bien, bien, si quieres ayudarme tienes menos de cinco minutos antes de que pierda el interés y este rey decida salir sin corbata. ¡Anda, vístete también! Ya que me has obligado a levantarme...

— Está bien~

˳

— Eres muy bueno con las corbatas. —Halaga cuando Judar termina de hacer el nudo y la ajusta un poco. — Hey, menos. Vas a ahogarme... Ah, por esto no me gustan las corbatas.

Gotas de aguaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora