Si le preguntas a Viktor Nikiforov la razón por la cual decidió dedicarse al patinaje artístico, él simplemente te mostrará su famosa y sexy sonrisa y te cambiará el tema descaradamente. Lo mismo sucede si le preguntas sobre su pasado. El soltero ma...
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No estoy seguro del tiempo que pasé caminando ni como es que llegué a San Petersburgo, podrían haber sido un par de días o tal vez una semana. Aun cuando estaba acostumbrado al frio clima de mi país, las noches que pasé solo en la calle me parecieron terribles; tener que buscar donde dormir, que comer y a al día siguiente caminar a ciegas sobre la carretera, esperanzado de que fuera el camino correcto. Trataba de no pensar en nada mas que en llegar con Yakov, aunque por mas que lo intentara, el rostro de mi madre venia una y otra vez. Su rostro ensangrentado tratando de proteger a Nastya y mi hermano tirado detrás de ella. Debí haberme quedado con ellos.
Era de noche cuando Yakov me encontró sentado bajo un faro cerca del lugar donde vivía, aferrado a mi mochila y con el rostro cubierto de tierra y sangre seca.
-¡Por Dios! ¿Eres tu, Victor? - me levantó y me miró directamente a los ojos. Me había contenido desde que huí de casa, alejando de mi mente los dolorosos sucesos de los días anteriores y haciéndome el fuerte, pero en cuanto sentí la seguridad de sus manos aferrando mis hombros me derrumbé.
-¡Yakov! ¡Tenemos que salvar a mi mamá y a mis hermanos! - chillé y hundí mi cara en su pecho - ¡Él los va a matar!
Yakov me dejo llorar durante un buen rato y después me cargó hasta su casa. Su hogar era de una sola planta y bastante amplio, sus sillones se veían deliciosamente cómodos, como si me invitaran a dormir en ellos. Yakov me dejó en el piso y puso nuestras cosas en un perchero, luego de un momento me hizo sentarme en el comedor y él desapareció en el pasillo.
No pasó mucho tiempo y Yakov llegó con un traste lleno de agua y un paño. Me limpió cuidadosamente el rostro, como si temiera romperme.
-Llevó cuatro días buscándote, Victor - dijo de repente - estaba muy preocupado por ti.
-Huí de casa - sollocé - Todos queríamos huir de papá pero el nos descubrió. Mamá me dijo que viniera contigo.
-Ya veo - terminó su trabajo y quedó satisfecho al ver que no tenía heridas profundas en la cara, salvo algunos rasguños - estas muy flaco, te traeré algo de comer - mi estómago gruñó contento.
No recordaba la última vez que había probado bocado, tal vez un par de veces hace unos días. Yakov puso delante de mi un plato de shchi (sopa hecha principalmente de col) y repetí tres veces.
-Mi mamá y mis hermanos vendrán pronto ¿Verdad, Yakov? - pregunté con la boca llena. Prometió contestar todas mis preguntas hasta que terminara de comer. Nos sentamos en el sillón.
Yakov jamás ha destacado por demostrar su cariño y empatía hacía las personas a pesar de ser un gran ser humano (tal vez por eso no pudo salvar su matrimonio) pero me abrazó con ternura cuando me dio la noticia del fallecimiento de mi madre.
Nikolai dijo que se cayó de las escaleras y que se había golpeado en la cabeza. Todos le creyeron a pesar de que en el pueblo se sabía que nos pegaba, pero con la muerte de Lena y creyendo que heredaría su fortuna, los ricos lo protegieron. Sergei y la bebé se encontraban bien.
Yakov me preguntó por la carta que mi madre me dio a guardar y yo la saqué mecánicamente de mi abrigo. Estaba un poco arrugada pero cumplí con mi palabra de entregársela al hombre frente a mi. Yakov sacó varias hojas del sobre y la leyó varias veces.
-Bien. Yo guardaré esto a partir de ahora - dobló hoja y la puso sobre la mesita de café. Puso su mano en mi hombro - Aquí vas a estar a salvo, Victor. No importa si tu padre se entera de donde estas, no voy a dejar que te haga daño. Tu madre te protege desde el cielo ¿Me oyes? - asentí - Ella te amó con todo su corazón y quería con toda su alma que tu fueras libre y feliz, es por eso que ella hizo todo esto por ti.
En ese momento no entendí bien lo que Yakov me dijo por que aún estaba en shock por lo de mi madre. Terminamos de hablar y llenó la tina para que me bañara, cuando le dije que no traía ropa y que solo cargaba mis patines en la mochila, sonrió un poco y me dijo que tendría que dormir con una de sus camisas. El cuarto en el que me acomodó era precioso: De buen tamaño y pintada de un suave color crema, el piso de era de madera pulida y en las paredes colgaban fotografías de Yakov en sus gloriosos años como patinador artístico y un par mas de él con una bella mujer; una cama amplia para mi solo y cobijas calientitas en las que me enrollé inmediatamente. Yakov me dio las buenas noches y cerró la puerta.
Suspiré.
Aquí estaba yo, pensando en las palabras de Yakov, acostado en una cama propia de un príncipe mientras mis hermanos estaban pasando frío en esa casa vieja y fea a cientos de kilómetros con un demonio como padre. Me había dicho que no me preocupara por ellos, que durante el funeral de Lena los vio a salvo y Sergei prometió cuidar de mi hermana. Lo que mas preocupaba a mi hermano era que yo estuviera bien y lejos de mi padre, él también estaba de acuerdo en que Nikolai me odiaba por alguna razón que no llegaba a comprender.
Me permití llorar toda la noche. Me lamenté por Lena y su desafortunado amor por nosotros, también lloré por mi hermana y pedí a quien fuera que reinara en el cielo que mi padre la amara tanto para no maltratarla como a mi; Rogué por volverme a encontrar con Sergei. Me lamenté por ser cobarde y escapar en vez de quedarme con ellos y luchar por mi familia. Pero Yakov dijo que si me hubiera quedado, los esfuerzos de mamá habrían sido en vano. Me quedé dormido pensando en eso...
Al día siguiente me hice una promesa frente al espejo del baño. Mamá hizo todo lo posible por alejarme del odio de Nikolai y movió todas las influencias del abuelo para darme su apellido de forma legal y quedarse con mi custodia. Ella sabía de mi amor por el patinaje y deseaba que yo me convirtiera en una estrella, por eso me había dejado al cuidado del mejor entrenador de Rusia. En honor a su memoria, yo debía cumplir con ese sueño y convertirme en el mejor.
Victor Volstov murió el mismo día que Lena, se fue con todos los recuerdos dolorosos. Ahora nacía una leyenda que cautivaría a todo el mundo y que no dejaría que nada lo lastimara.