Si le preguntas a Viktor Nikiforov la razón por la cual decidió dedicarse al patinaje artístico, él simplemente te mostrará su famosa y sexy sonrisa y te cambiará el tema descaradamente. Lo mismo sucede si le preguntas sobre su pasado. El soltero ma...
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Ana se quedó mas tiempo de lo planeado en mi departamento.
Después de que Sergei llegara y la regañara por haber desaparecido de aquella manera, los tres acordamos que lo mejor para mi hermana era mantener un bajo perfil un par de meses y luego mudarse con su prometido.
Al principio, los dos nos sentíamos bastante incómodos, especialmente yo, que no estaba habituado a pasar tanto tiempo con otra persona. Sin embargo, con el pasar de los días nos acostumbramos a la presencia del otro y hasta llegué a disfrutar nuestra rutina.
Ana siempre se levantaba temprano a preparar el desayuno con la excusa de que tenía que practicar para cuando fuera una mujer casada y que yo era el conejillo de indias, pero lo cierto es que cocinaba bastante bien.
Mi hermana se quedaba todo el día en casa mientras yo me iba a entrenar y aguantaba mis momentos de frustración ante el bloqueo mental que tenía para los programas de la siguiente temporada.
Algunas veces salíamos a cenar o a pasear con Makkachin y nos quedábamos hablando hasta la madrugada. Incluso la esperaba fuera del hospital cuando iba a sus chequeos por lo del embarazo. Ese tiempo con mi hermana ha sido de los mejores en mi vida.
Aunque ella también estaba contenta por el tiempo que pasábamos juntos, en muchas ocasiones la descubrí con la mirada perdida en la ventana mientras acariciaba su vientre o viendo el teléfono, esperando que su prometido la llamara.
De alguna manera podía entender lo que sentía, el añorar a alguien con el alma, con la diferencia de que ella tenía la seguridad de poder reunirse con él.
-Si ese chico y tu son el uno para el otro, Vitya, estoy segura de que pronto te encontraras con él - me dijo un día mientras cenábamos en un pequeño restaurante.
-Es más fácil decirlo que hacerlo, llevo 8 años buscando y aún no sé nada de él.
-Estoy segura de que lo volverás a ver - sonrió.
Cuando volvimos al departamento, el chico de la recepción me entregó un paquete. No esperaba nada del correo (normalmente las cartas de los admiradores llegan al centro de entrenamiento de Yakov) así que me sorprendió recibir algo. Una vez que entramos abrí el paquete y de este salieron muchas fotografías de Ana y mías, de nuestros paseos y de las veces en que la esperaba fuera del hospital. Aunque ella y yo procurábamos ser discretos, las imágenes captaban perfectamente nuestros rostros.
Un trozo de papel salio del sobre. Tenía escrito un breve mensaje.
"Si no quieres que publique que vas a tener un hijo con tu propia hermana, será mejor que pagues bien por ellas. Con amor, Jean"
-¿Vitya, que te pasa? Estas pálido - Antes de que pudiera guardar la nota, Ana me la quitó y la leyó, luego miró las fotografías - ¿Pero que es esto...?
Cayó de rodillas y comenzó a romper las fotos como loca. Pensé en hacer lo mismo pero entonces recordé que ese idiota no podía acercarse a mi.