Aquí estoy de nuevo e.e La idea era terminar el capítulo ayer pero por cosas que tenía que hacer no pudo ser TT^TT
Veréis... Ayer 30 de marzo, mi fanfic Un nuevo comienzo (Drarry) cumplió un año y me hacía mucha ilusión porque con ese fanfic realmente llegué a amar escribir; hice muchos amigos, amé cada parte de la historia, me divertí escribiendo y comentando el transcurso con mis lectores, y lloré a mares cuando lo terminé y llegó el momento de las despedidas... Ese fanfic es muy especial para mí.
Así que... FELIZ CUMPLEAÑOS, UN NUEVO COMIENZO!!!
Esa noche durmió como nunca antes había logrado dormir, ni siquiera las pociones lograban tal efecto anestesiante en él como había logrado conseguir al dormir abrazado al agradable calor del cuerpo de Potter, de sus brazos rodeándolo tal como hacían los suyos alrededor del muchacho, incluso al despertar seguía teniendo sueño, algo poco común, Severus no era una persona a que le gustase dejar pasar los minutos dormitando una vez despierto, pero ese día, aún y a pesar de despertar en una cama que no era la suya, lo único que lo incentivó a ponerse en pie fue que el muchacho no estaba junto a él y tuvo miedo de que de nuevo se hubiese marchado; pero Potter estaba abajo con todos los demás, abriendo los regalos.
Fue una estampa tan familiar y entrañable que Severus tuvo cierto temor de bajar el último escalón pues no quería romper el ambiente. Todos reían encantados alrededor del árbol bellamente adornado, el pequeño Teddy daba brincos sobre las piernas de Potter, que en el suelo, junto con Granger y los menores de los Weasley, iban pasando los regalos a todos los demás; A Fleur le habían regalado un caro perfume francés, al igual que a Molly (la pobre mujer estaba tan abrumada por un regalo tan caro, que no sabía si usarlo o tratarlo como oro en paño); Potter tuvo el detalle de regalarle a Arthur un teléfono móvil que asemejaba a un ladrillo con antena (Granger se prestó amablemente a enseñarle cómo usarlo, mientras el muchacho lo invitaba a llamar a la casa de los Black cuantas veces quisiera pues había instalado un teléfono allí); Ronald miraba embelesado su nueva y flamante túnica de gala, que hacía juego con un vestido de noche que le habían regalado a Granger (así, los dos podrían ir acorde con todas esas fiestas a los que los invitaban personas de la alta sociedad mágica. Ser héroes de guerra tenía esas consecuencias...). Por supuesto, no faltaron los jerseys tejidos a mano por Molly, todos tuvieron uno, incluso el pequeño Teddy, aunque él parecía más interesado en la escoba de juguete que le había regalado su padrino y que en ese momento sujetaba Andromeda para que el crío no saliera volando por toda la casa. George miraba de vez en cuando a sus costados, como si buscara un jersey con una F entre todos los integrantes de la familia, pero evidentemente, ese jersey no se había tejido ese año, ni volvería a tejerse...
- ¡Snape! – exclamó Molly cuando se dio cuenta de la presencia del profesor al pie de la escalera – Ven – le pidió inclinándose sobre Potter, que en ese momento le pasaba un paquete envuelto – Para ti también hay un regalo.
- ¿Para mí? – preguntó extrañado, y seguidamente se sintió muy mal. Cierto era que no tenía pensado quedarse en la madriguera tanto tiempo, por lo que tampoco cayó en comprar regalo para nadie y mucho menos pudo haber imaginado que recibiría un regalo, el único que siempre le hacía regalos en fechas señaladas era Dumbledore.
- ¡Buenos días! – lo saludaron los chicos (menos Potter, que estaba muy entretenido con su ahijado) y Fleur. Él sólo asintió y apretó los labios en un intento de sonrisa.
Se acercó vacilante hasta que Molly colocó el paquete sobre sus manos, pero por la esquina del paquete, justo debajo de él, vio a Potter desviando la mirada y fingiendo que su atención volvía a ser captada por su ahijado.
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Cicatrices
FanfictionLas huellas del silencio son visibles sólo para aquellos que saben mirar, para aquellos que también callan y reprimen el dolor, para aquellos que esconden el miedo, para aquellos que no saben sentir nada más temor.
