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Something is changing inside you, and don't you know
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Desde que el matrimonio Hudson compartiera techo nuevamente, una extraña y cómoda rutina se había instalado entre los dos personajes. La primera semana fue complicada. Slash medía sus pasos sin pretender ser demasiado evidente, observando a lo lejos cómo Axl hacía la cena y avanzaba con los deberes. Debía admitir que extrañaba esos domingos relajantes y hogareños en los que él trabajaba en los casos pendientes en el salón y Axl se sumía en un profundo estudio de notas musicales o partituras, resguardados por el calor de la chimenea y la compañía del contrario. Había olvidado lo bien que sentía pasear a Noviembre por las noches, mientras la cena se hacía, y disfrutar del frío de las calles y la vida de los extraños. Así como había olvidado el sueño profundo que sentía al dormir en su cama King, y no en aquellos remedos de cama que tenían los hoteles. O tal vez no era la cama lo que extrañaba, sino el aroma y el calor de alguien familiar.
- No es necesario que pases hoy por mí, Slash – La voz grave del pelirrojo lo sacó de su ensimismamiento. Había olvidado que se encontraba en la cocina mientras leía las noticias en la tableta, a esperas del café matutino que tan necesario era para su sistema. Fijó su atención a la hora y vio de soslayo el clima nublado del día.
- ¿Por qué no?
- Porque hoy pasaré la noche fuera. – Axl siguió en lo suyo mientras terminaba de picar las frutas. A sus espaldas sintió la mirada insistente y penetrante de su esposo.
- Pensé que teníamos un acuerdo. – El tono de reproche y desconfiado no se hizo esperar. Rose soltó un suspiro mientras vertía las frutas a la licuadora y esperaba que el jugo tuviera la consistencia adecuada.
- Sebastian regresa hoy y pasaremos la noche en el departamento de Izzy para ponernos al día. Es viernes, si gustas tú también puedes salir. – El ceño fruncido del moreno se suavizó sin pretenderlo tan pronto escuchó las palabras del pelirrojo. Agradeció en un asentimiento la taza de café y el jugo que fueron situados frente suyo y volvió su atención a la tableta.
- Puedo pasar por ti cuando acabes con ellos. Mañana estaré libre de todos modos.
Y no, no era que Saul Hudson se preocupara. Pero él más que nadie sabía del poco sentido de ubicación espacial del cual era poseedor Rose. Axl no terminaba de comprender el funcionamiento del transporte público, y repetía como mantra las mismas rutas que usaba para cualquiera de sus destinos, sabía conducir, pero se negaba a hacer uso del coche porque le desesperaba tener que estar siempre concentrado en todo lo que sucedía a su alrededor. Prefería ir siempre de a pie si Slash no podía llevarlo a algún sitio.
- Estaré bien. - A su frente Axl engullía de tostadas francesas con algo de prisa. – Tengo que aprender a desplazarme por mi cuenta. Me tengo que ir, hoy tengo que trabajar.
Rose cogió sus cosas y sus llaves y partió sin más, rápido como una exhalación que dejó por breves instantes frío a Hudson. Y no, no es que Slash se preocupara.
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- ¿Problemas en el paraíso, negro?
- Cállate, rubio cabeza hueca, anda a lo tuyo.
Steven Adler era un hombre alegre y resulto, con un carácter estrambótico que a muchos amedrentaba y, a otros tantos como Slash, exasperaba. Duff se reservaba sus opiniones en cuanto a ese tema, pero había veces, fuera del ambiente laboral y relajado con un par de cervezas frías, en las que admitía que Adler ponía cierto aire de vida en H&M. Lo que muchos ignoraban, incluyendo a Slash, era la alta capacidad de análisis que poseía Adler, aún si esto no era inusual en alguien que dedica cuerpo y alma a la ciencia. Fue por ello que el hombre blondo de baja estatura no tardó en ver el aire ausente que rodeaba la callada presencia de Hudson.
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Despertar [Slaxl/Adaptación]
RomanceSlash y Axl son un matrimonio a punto de divorciarse. La infidelidad de Hudson y la desesperación por preservar el matrimonio de Rose los llevará a ambos a emprender un nuevo camino, tal vez juntos, tal vez separados, ¿qué tan fuerte es el amor? El...